3.5 estrellas. Este libro lo conseguí en una Feria del Libro. Y me atreví a leer algo fuera de lo que comúnmente leo (fantasía). Fue algo nuevo para mi y fuera de mi zona de confort. En la primera parte del libro alguno que otro relato me gusto, me encanto la ironía que se jugaba al momento de traer a colación temas que sólo en secreto se hablan, y también la hipocresía que se vive con el día a día, sólo que aquí se revelaba como en realidad es: verdades crudas que a voces bajas se cuentan. La segunda parte del libro fue demasiado crudo, no esperaba ese tipo de monólogos. Y ya para la tercera parte fue algo muy fuera de cada escena, distinto, único y muy particular. Me gusto el libro. Fue algo novedoso para mi y me ayudó a ser más osada en buscar otro tipo de género en el la literatura.
This entire review has been hidden because of spoilers.
En unas muy breves narraciones te muestra muchas oscuras relaciones, es una maga de las emociones te conduce son darte cuenta a lugares emocionalmente sorprendentes.
Uno de los aspectos más valiosos de la lectura de este libro recae en el estilo propio de la dramaturgia de la autora, es evidente que hay una inspiración directa del teatro, que permea, no sólo en los personajes, sino en la estructura de cada una de las pequeñas historias. La segunda parte fue mi favorita, porque creo que la autora comienza a abrirse de manera más visceral con respecto a las experiencias, los sentimientos y sobre todo la pureza detrás de las relaciones humanas más allá de las expectativas. Hay una crítica sumamente fuerte hacia las relaciones interpersonales desde el matrimonio, entre hermanos y con desconocidos. El estilo es bastante dinámico y es una lectura que se disfruta por lo visceral que es.
Conjunto de dramaturgias cortas, de tendencia humorística (humor negro, triste, de ese que te hace exclamar un abrumado "je" como reacción involuntaria al clavarte una espina a propósito) pasiva agresiva.
Creo que la mejor manera de definir lo aquí mostrado por Lucía Leonor Enríquez, es, como ella lo hace sin querer, en una parte de uno de sus diálogos:
Mujer: Descuide, lo repito que soy una dama. La maravilla del lenguaje es que uno puede torturar a otro sin transgredir las normas. Seré deliciosa y rimbombantemente cruel.
No es malo, solo que no es para leerlo en cualquier momento.