Áurea es una chica de 14 años, madrileña de origen manchego, que va a pasar el verano a la casa de unos familiares lejanos en un pueblecito de la costa Brava. El contraste entre los esfuerzos inútiles de su madre por sacudirse de encima la catetez, que la hacen caer en el ridículo, y el aire aparentemente desenfadado, abierto y culto de sus«primos ricos» compondrán el germen de un malestar que hará que su vida cambie de rumbo radicalmente. Muchos años después, Áurea desentraña algunas respuestas a las preguntas que se ha hecho durante todo ese tiempo. Preguntas acerca de un verano rico en acontecimientos y en el que Áurea conocerá el arte, la belleza, el estilo, la elegancia y la cultura. Una vida verdadera que sin embargo esconderá también mentira, fingimiento y decepción, y que encerrará la clave de un secreto vital que no acierta a desvelar.
Laura Freixas Revuelta (Barcelona, 1958) es una escritora española, autora de novelas y ensayos, así como crítica literaria y articulista en diversos medios. Fundadora en 1987 de la colección literaria El espejo de tinta que dirige hasta 1994. Destaca también por su labor investigadora y promotora de la literatura escrita por mujeres, en cuyo contexto funda en el 2009, y dirige desde entonces "Clásicas y Modernas", asociación para la igualdad de género.
Una historia simple, sencilla. Transcurre en los años 70 y nos habla del afán de aparentar, de las ideas que tenemos de personas que realmente no conocemos y que suelen estar equivocadas. De envidias, secretos familiares que se esconden para no romper la apariencia de perfección que se quiere dar. Es una lectura agradable para intercalar entre libros más densos.
Es un libro muy fácil de leer, casi no te das cuenta de que ya lo estás terminando. Si bien la historia en sí no es nada del otro jueves, me gustó mucho como la autora retrata una forma de ver la vida "de cara al escaparate" en la que consideras tu valor en proporción directa al que crees que te adjudican los demás. De ahí la importancia de dar la imagen de persona honorable, acomodada e integrada socialmente en círculos más altos que el tuyo sea imprescindible para poder escalar puestos en la vida, o así lo ven los personajes de esta novela. Los conceptos de la ropa del Domingo, de salones que no se pueden utilizar más que para las visitas, de comportamientos exclusivos para los ojos de otros, de la vergüenza y del pánico al qué dirán eran muy frecuentes en esos años y se ven muy bien reflejados en la novela. Transpira por un lado, la idealización irreal de la clase superior y, por otro una eterna insatisfacción con la propia. La esperanza -casi exigencia- de redención a través de los hijos a quienes les hacen responsables de alcanzar donde ellos no llegaron, como si fueran una prolongación de sus propias vidas y la claustrofobia que crea en ellos. Narrado como una conversación de la que solo oyes a un solo interlocutor, el libro es una fotografía de la forma de ver las cosas en una época concreta, las decepciones con las filosofías heredadas y la lucha por despegarse de ellas para encontrar la tuya propia.
Una novela sencilla de leer, narrada como un largo monólogo en el que se desentrañan las típicas historias y secretos familiares. Habla sobre las apariencias, el estilo, la cultura, el compararse con los demás. Ambientada en los años 70, la forma de describir los colores y paisajes es preciosa, aunque la historia esté llena de dramas serios, cotilleos, mentiras y decepciones. Se habla sobre las relaciones madre-hija, lo cual es muy importante rescatar, pero en momentos parece justificar las actitudes machistas de los hombres en la historia. "Esa libertad vertiginosa, la posibilidad de crear el mundo desde cero, de elegir, de hacer un mundo como tu lo quieres" "Cuando ves constantemente a alguien o algo no te das cuenta de los cambios, se produce una ilusión de continuidad, una ilusión óptica" "Las cosas no tienen porque ser como las has conocido siempre , sino que pueden ser de otra manera"
La novela se presenta como un largo monólogo. Aprovechando el recurso de una conversación con alguien que fue testigo de unos determinados hechos durante el verano de 1971, la protagonista, Áurea, rememora lo acontecido. Se obvian las preguntas del otro interlocutor y en todo momento es la protagonista la que va contestando o puntualizando aquello que la otra persona le pueda decir. Aunque pueda parecerlo, no es complicado sumergirse en la trama. La madeja se va desenredando y Áurea obtiene una visión más global al obtener aquellos datos que desconocía, pequeñas piezas de un puzzle inconcluso que acaban por encajar.
Es un libro muy fácil de leer pero a la vez pobre de contenido. Es un paso superficial por las costumbres de una época. Muy descriptivo y en muchas ocasiones da la sensación q el único interesa es el cotilleo .
Me gustó mucho cómo está escrito el libro, nosotros estamos "escuchando" una conversación que sucede al lado, cerquita de nosotros, y no nos queremos levantar de la mesa porque el chisme está bueno.