Warren Ellis is the award-winning writer of graphic novels like TRANSMETROPOLITAN, FELL, MINISTRY OF SPACE and PLANETARY, and the author of the NYT-bestselling GUN MACHINE and the “underground classic” novel CROOKED LITTLE VEIN, as well as the digital short-story single DEAD PIG COLLECTOR. His newest book is the novella NORMAL, from FSG Originals, listed as one of Amazon’s Best 100 Books Of 2016.
The movie RED is based on his graphic novel of the same name, its sequel having been released in summer 2013. IRON MAN 3 is based on his Marvel Comics graphic novel IRON MAN: EXTREMIS. He is currently developing his graphic novel sequence with Jason Howard, TREES, for television, in concert with HardySonBaker and NBCU, and continues to work as a screenwriter and producer in film and television, represented by Angela Cheng Caplan and Cheng Caplan Company. He is the creator, writer and co-producer of the Netflix series CASTLEVANIA, recently renewed for its third season, and of the recently-announced Netflix series HEAVEN’S FOREST.
He’s written extensively for VICE, WIRED UK and Reuters on technological and cultural matters, and given keynote speeches and lectures at events like dConstruct, ThingsCon, Improving Reality, SxSW, How The Light Gets In, Haunted Machines and Cognitive Cities.
Warren Ellis has recently developed and curated the revival of the Wildstorm creative library for DC Entertainment with the series THE WILD STORM, and is currently working on the serialising of new graphic novel works TREES: THREE FATES and INJECTION at Image Comics, and the serialised graphic novel THE BATMAN’S GRAVE for DC Comics, while working as a Consulting Producer on another television series.
A documentary about his work, CAPTURED GHOSTS, was released in 2012.
Recognitions include the NUIG Literary and Debating Society’s President’s Medal for service to freedom of speech, the EAGLE AWARDS Roll Of Honour for lifetime achievement in the field of comics & graphic novels, the Grand Prix de l’Imaginaire 2010, the Sidewise Award for Alternate History and the International Horror Guild Award for illustrated narrative. He is a Patron of Humanists UK. He holds an honorary doctorate from the University of Essex.
Warren Ellis lives outside London, on the south-east coast of England, in case he needs to make a quick getaway.
Space opera flojita que se sustenta sobre una historia muy simple que apenas sirve para tensar la relación entre Corsario y Hepzibah y explorar mínimamente las consecuencias de la guerra Kree Shi'ar. El dibujo de Pacheco tampoco es muy allá. Lo suyo no son las naves espaciales (aquí hay bastante acción entre ellas) y, además, hay un baile de entintadores que, en su mayoría, deslucen sus lápices sin sacarle el más mínimo brillo. No me ha sentado bien la relectura, no.
El penúltimo tomo de la colección One shot volvió a presentar una miniserie firmada por el gaditano Carlos Pacheco. El ilustrador andaluz volvía a la franquicia mutante para prestar sus lápices a una aventura protagonizada por unos piratas estelares que llevaban veinte años haciendo las suyas en los escenarios espaciales de la casa de las ideas. Como es bien sabido, los Saqueadores estelares aparecieron de la mano de Chris Claremont y Dave Cockrum en el primer garbeo cósmico de la nueva y diferente Patrulla-X. Durante la aventura del cristal M’kraan, la parroquia tuvo ocasión de comprobar que el guionista tenía un marcado gusto por las situaciones folletinescas y el dibujante cierta pasión por las epopeyas estelares al modelo que luego popularizaría Star Wars. De golpe y porrazo, descubríamos que Chris Summers, Corsario, el líder de esta variopinta banda de forajidos, no era otro que el padre de Cíclope (aunque éste tardaría aún un poco en enterarse). Junto a otros cautivos del Imperio Shi’ar había formado una tripulación dedicada a fustigar la tiranía del soberano D’Ken. Cosas de la vida, en el año 1977 verían la luz La Guerra de las Galaxias y la primera aparición de los Saqueadores estelares. Durante veinte años, el equipo comandado por Corsario contó prácticamente con la misma composición: el espadachín Raza Cuchillolargo, la gatuna Hepzibah, el reptilesco Ch’od y el insectoide Sikorsky. Cada uno de ellos contaba con un motivo para odiar a los Shi’ar, lo que no impidió que cada cierto tiempo tomaran partido por la emperatriz Lilandra, sucesora de su hermano D’Ken y más partidaria de una política conciliadora con el resto de las culturas e imperios galácticos. Su nave albergaría temporalmente a la fugitiva gobernante de la galaxia aviar, cuando fue derrocada por una facción más belicosa. Sería también el refugio de Charles Xavier, amante de la anterior, cuando causas ajenas a su voluntad le obligaron a abandonar su escuela y su planeta. También militaría en sus filas una Carol Danvers obligada a buscar nuevos lazos afectivos que sustituyeran los que había perdido a manos de Pícara. Durante muchos años, la olvidada Ms. Marvel sería la poderosa Binaria, otra ilustre secundaria que dormía el sueño de los justos de los personajes que esperaban una segunda oportunidad. En estas dos décadas, no se puede decir que los Saqueadores evolucionaran especialmente, más allá de su condición de aliados circunstanciales cuando la Patrulla-X o algún otro equipo mutante viajaba por el espacio. La serie limitada que se recopila en este tomo se enmarca dentro de las consecuencias de la guerra kree-shi’ar narrada durante Operación: Tormenta Galáctica. Lilandra reina sobre dos imperios y la unión entre ambos parece garantizar la paz, pero la situación dista mucho de ser idílica. La política del Nido de Águilas está fuertemente influida por su mitología, y así como sus patronos principales –Sharra y K’ythri- fueron dioses obligados a casarse que hallaron en sus nupcias fortaleza y amor, los shi’ar consideran que la fusión cultural por la fuerza es una forma de conseguir buenas relaciones entre los pueblos. En el caso de los kree, esto se traduce en una política represiva tendente a explotar los recursos –ya de por sí sobreexplotados- de sus mundos derrotados. Así las cosas, los Saqueadores tensan la cuerda que les une con su antigua aliada y protectora imperial, rescatando del caído imperio a personas que son reubicadas en los mundos del Puño, una alianza de tintes anarquistas donde la información es poder y por tanto producto de conocimiento colectivo. En el marco de sus correrías, los piratas se topan con el rastro de los Descreídos, una raza que avanza en línea recta dejando un sendero de destrucción y transmitiendo un mensaje clásico en este tipo de historias: “renunciad o morid”. El guionista de esta serie limitada no es otro que el británico Warren Ellis, que aquí introduce algunos de los conceptos que luego le harán célebre en proyectos más personales. En sus trabajos para colecciones de corte comercial, el caballero nunca ha rehuido ese tono, en parte ácido y en parte cínico, que luego desarrollaría ampliamente en trabajos de mayor libertad. Aquí, se explaya tranquilamente a la hora de presentar a los shi’ar como los imperalistas estirados y con complejo de superioridad que nunca han dejado de ser (como ya traslucieran en su momento Claremont y Byrne en aventuras como el juicio de Fénix o el proceso a Galactus). Por otra parte, aborda temas más cercanos a la obra de Starlin como la religión o el concepto de divinidad, pero avanza por senderos bien distintos. Los descreídos se presentan como una suerte de ateos cósmicos que, sintiéndose superiores como los shi’ar, consideran anatema el hecho de ser creaciones de un ser que estuviera, consecuentemente, por encima de ellos. Su reacción ante este hecho acaba derivando en una especie de cruzada atea, que presenta esta opción como una suerte de religión más. Por otra parte, introduce un concepto muy interesante –y alejado de los tópicos de la aventura galáctica- como el de una alianza libertaria de mundos que no quieren tratos con imperio alguno. Una idea más próxima quizá, a la ciencia-ficción. Por lo que a los protagonistas se refiere, Ellis profundiza principalmente en la relación entre Corsario y Hepzibah, que han sido pareja prácticamente desde la fundación del equipo. La condición vengativa y sanguinaria de ella, ya fue esbozada por Bob Harras en las páginas de Los Vengadores. Aquí se justifica su acción al presentarla como una superviviente que no ha dejado de vivir en su interior la guerra que llevó al exterminio de su pueblo por parte de los aviares. Por su parte, Chris Summers aspira a colgar la espada y poder abandonar su vida errante; ha alcanzado cierto grado de paz y asumido la pérdida de su primera esposa, pero siente que la relación sobre la que quiere cimentar un nuevo capítulo de su vida no está asentada en terreno firme. La miniserie ha aguantado muy bien el paso del tiempo y hay que destacar, una vez más, el trabajo de Carlos Pacheco. Después de haberse paseado por las calles de Nueva York, los lápices del gaditano pasaban al espacio exterior, presentando al público las razones que habrían de convertirle, no mucho tiempo después, en uno de los artistas mejor considerados del género. Ellis y Pacheco volverían a encontrarse poco después en las páginas de Excalibur, en una colaboración intermitente que se vio salpicada por la presencia de sustitutos que no llegaban al dibujante ni a la suela de la chola. Allí, don Warren recuperaría a sus Descreídos, en una historia en la que Gata Sombra y Pete Wisdom vivían una aventura más propia de los populares –entonces y ahora- Mulder y Scully. Por su parte, los Saqueadores seguirían y siguen viviendo aventuras a ambos lados de la legalidad shi’ar, asomando el hocico cuando algún personaje o equipo-X se va de excursión por el cosmos. Epílogo curioso: el tomo se cierra con un artículo firmado por el propio Pacheco, donde daba a conocer a la afición española las singularidades del proceso editorial marveliano. De la decepción que supuso para él no poder dibujar a la Guardia Imperial (más allá de una viñeta) hasta los desastres de reproducción de sus lápices (primorosamente entintados por Cam Smith), pasando por su desesperación al comprobar que Suzanne Gaffney, la editora responsable de la miniserie, desconocía de la existencia de un personaje que él quería incorporar al relato. El conocimiento enciclopédico del Pacheco lector dejaba en mantillas la sapiencia de la profesional estadounidense, que desilusionaba al niño que aquél aún llevaba dentro. El héroe que don Carlos quería recuperar, no era otro que un tal Starlord. Veinte años después, este singular caballero forma parte de un grupo que cuenta con su propia franquicia de películas. Las vueltas que da la vida.
Os Starjammers são um grupo das mais divertidas personagens secundárias dos X-Men. Piratas espaciais liderados pelo pai de Scott Summers, o Ciclope do grupo de mutantes, reúne um bando de alienígenas combativos que se vão aventurando pelo espaço a bordo da nave inteligente Windjammer. Mantém uma relação complexa com o império S'hiar liderado por Lilandra, imperatriz apaixonada pelo Professor X. Confusos? Não estariam se conhecessem melhor a mitografia dos mutantes X. Fruto dos tempos em que Chris Claremont expandiu o universo X nos anos 80 e 90, os Starjammers são daquelas personagens secundárias que enfatizam o lado de aventura em ficção científica classicista, daquelas que aparecem pontualmente nas aventuras das principais personagens e que deixam sempre vontade de ler algo mais com elas. Algo que normalmente quando acontece desilude muito os leitores.
Não neste caso. Esta curta mini-série foi entregue às mãos de um Warren Ellis que fiel à reputação que veio a estabelecer ao longo dos tempos nos lega um texto denso, cheio de intrigas e possibilidades de aventura, com várias peripécias em linhas narrativas que confluem num final apoteótico. Pegando no conceito de piratas e impérios espaciais, Ellis dá-nos uma grande aventura de space opera barroca, com impérios poderosos a resvalar para um fascismo militarista, uniões de rebeldes que se vão mantendo em tréguas inquietas com os colossos militares, e um daqueles conceitos tipicamente saídos da mente deste escritor, uma espécie de alienígenas de ateísmo tão militante que se dedicam a exterminar planetas que alberguem civilizações profundamente religiosas. No meio disto tudo os próprios Starjammers estão divididos, com o seu líder a perceber que apesar de estar do lado dos ameaçados pelo império, para assegurar a paz na galáxia tem de se manter ao lado de uma imperatriz que, ela própria, tem de lidar com as forças fascizantes do seu governo. Algo que não cai bem com alguns elementos da tripulação, sedentos de vingança pelo passado de violência e escravidão que sofreram. Intriga política, space opera de grandes vistas, e uma ilustração a condizer fazem desta curta série um interessante momento na história editorial de personagens que normalmente se ficam por fugazes vislumbres no meio dos arcos narrativos dos heróis habituais.
¡Sabía que lo iba a encontrar algún día! Lo había visto una vez perdido en una comiquería escondida y no lo compré porque me pareció medio caro. Medio año después, lo encuentro casi a mitad de precio en otra comiquería. Y aunque algo me dice que lo compraron en Libertador y lo vendieron a más del doble, igual creo que hice relativamente un buen negocio. Lástima que no lleve ISBN como para certificar su existencia. Cuando pueda, me le tiro.
One of the earlier works that I have read by Warren Ellis. It was a little hard to pick up without knowing anything in advance, even though it's a no.1... but I could still see the characters developing and wanted to know more.