Bien entrado ya el siglo XXI, parece haber pocas dudas acerca de que el capitalismo domina el planeta. Vivimos, sin embargo, en un "capitalismo avanzado" en que se imponen apariencias de emancipación subjetiva, como organizaciones "ágiles" y participativas, el fomento del emprendimiento individual o jefaturas "liberales". Pero ¿somos conscientes de dónde proviene todo esto y de lo que supone? En esta obra lúcida y penetrante, David Muhlmann pone de relieve la insidiosa deriva de esta evolución del capitalismo, en especial acerca de lo que significa la extensión, hoy en día total, del modo de vida que impone y su impacto sobre las relaciones sociales ordinarias, la vida cotidiana y el espacio mental, "colonizado" en cuanto que la manera en que pensamos, vivimos y habitamos nuestro cuerpo y el espacio se ha visto transformada en función de una nueva alienación generalizada.
“Más allá de las formas de organización social, los modos de actividad de los agentes se han vuelto conformes y coherentes con la lógica económica, y es por ello por lo que Weber insistía, en contrapunto a Marx, en el hecho de que el capitalismo no es solamente una realidad económico social, sino que también es un espíritu. ¿Para qué puede resultar útil tal o cual persona? ¿De qué sirven mis amigos? ¿Cuánto vale mi mujer en el mercado matrimonial? No voy a perder mi tiempo con alguien que no tiene nada que aportarme. El espíritu del capitalismo se ha ampliado a lógica generalizada de la oferta y la demanda. Esta reducción de los regímenes de acción a la sola axiomática capitalista puede calificarse, de la mano de Georg Lukács, discípulo de Marx y alumno de Weber, como un proceso de «reificación»: las relaciones entre los individuos han pasado a ser como las relaciones con las cosas.”