Los sueños, obras satiricómicas, compuestas entre 1606 y 1623, son narraciones de inspiración Lucianesca donde se pasa revista a diversas costumbres, oficios y personajes populares de su época. Estos son El sueño del juicio final, El alguacil endemoniado, El sueño del infierno, El mundo por dentro y El Sueño de la muerte, conocido también como la visita de los chistes. En los Sueños, Quevedo hace una sátira de las distintas profesiones o estados sociales: Juristas, médicos, carniceros, hidalgos, poetas, astrólogos, para terminar hablando de los malos practicantes de las distintas religiones. Entran entonces en escena Mahoma, Lutero y Judas.
Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas was a nobleman, politician and writer of the Spanish Golden Age. His style is categorized by what was called conceptismo, characterized by a rapid rhythm, directness, simple vocabulary, witty metaphors, and wordplay.
«—Yo no veo señas de la muerte, porque a ella nos la pintan unos huesos descarnados con su guadaña.
Paróse y respondió:
—Eso no es la muerte, sino los muertos o lo que queda de los vivos. Esos huesos son el dibujo sobre que se labra el cuerpo del hombre; la muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra muerte, tiene la cara de cada uno de vosotros y todos sois muertes de vosotros mismos; la calavera es el muerto y la cara es la muerte y lo que llamáis morir es acabar de morir y lo que llamáis nacer es empezar a morir y lo que llamáis vivir es morir viviendo, y los huesos es lo que de vosotros deja la muerte y lo que sobra a la sepultura».
De locos.
Este libro me parece una fantasía aunque a veces se enrolla un poco, pero me ha gustado y me ha hecho gracia. Y también me siento muy reflejada en el Otro:
«Yo soy el Otro, y me conocerás, pues no hay cosa que no lo diga “el Otro”, y luego, en no sabiendo cómo dar razón de sí, dicen: “Como dijo el Otro”. Yo no he dicho nada, ni despego la boca (...), y que no tiene nada escrito, y que no dice nada, ni lo ha de decir ni lo ha dicho, y que desmiente desde aquí a cuantos me citan y achacan lo que no saben, pues soy el autor de los idiotas y el texto de los ignorantes».