Antonio Gallardo es un sobreviviente, un desplazado. Todo lo que ha tenido que sufrir es inenarrable. La masacre de Ceylán en el Valle del Cauca. La masacre de la Casa Liberal en el centro de la ciudad de Cali. Ha perdido su tierra y sus bienes; y lo más valioso, su familia. La vivencia de la crueldad y la humillación se le ha empozado en el alma. Inicia así una búsqueda. ¿De qué? No lo sabe exactamente ¿Venganza o justicia? Una intuición: quizá lo mejor sea derrumbar, demoler todo el ordenamiento social y político que ha permitido esa y muchas otras desgracias como la suya.
Daniel Caicedo, en esta novela, aunque nos lo cuenta, no trata de narrar lo inenarrable sino solamente evocar la presencia del dolor y lo que ésta suscita. Lo hemos visto en Colombia, una y otra vez, durante muchos años. Los hechos, reales, verídicos, ocurrieron en 1949, el año en que, anticipadas las elecciones, el partido liberal decretó la abstención electoral y Laureano Gómez llegó a la Presidencia de la República.
Daniel Caicedo fue un médico y escritor colombiano originario del Valle del Cauca, conocido principalmente por su novela "Viento seco", publicada en 1953. Esta obra es reconocida como una de las primeras en abordar la violencia bipartidista que azotó a Colombia durante la década de 1950.
"Viento seco" narra los acontecimientos ocurridos en octubre de 1949, cuando sectores radicales del Partido Conservador implementaron un proyecto para imponer su hegemonía en la cordillera Occidental del Valle del Cauca. La novela se centra en hechos como la masacre de la Casa Liberal en Cali y la masacre de Ceilán, reflejando la brutalidad de la época.
La obra ha sido elogiada por su valentía al denunciar las atrocidades cometidas durante "La Violencia" en Colombia. El escritor William Ospina destacó que "en las primeras ocho páginas uno ya ha visto el infierno", resaltando la crudeza con la que Caicedo retrató la realidad de su tiempo.
Un libro difícil de leer. La violencia, la sangre y la degradación del ser humano llevada a sus límites. Es incluso más impresionante leerlo sabiendo que se basa en hechos reales acontecidos durante la época de La Violencia en Colombia. Es un documento valioso para aquellos que deseen no solo conocer más de la historia dolorosa del país, sino también poner a prueba su capacidad para tolerar las descripciones tan gráficas, cruentas e inhumanas descritas en el libro.
Un libro que impresiona de principio a fin. Como dicen “a veces la realidad es mucho más impactante que la ficción”. Es una triste realidad que Colombia ha vivido y que muchos que no somos de ahí, no sabemos qué tan duro en realidad es.
Por el Semillero de violencia y cultura conocí está obra. Hay un interés en su lectura como literatura de la violencia. En realidad, se rescató el libro en las nuevas generaciones porque, leyendo hacia atrás, es considerada la primera novela sobre el conflicto bipartidista.
La novela tiene tres partes: noche del fuego, noche del llanto, noche de la venganza. La noche del fuego empieza por el infierno, Antonio y Marcela vuelven a su casa en Ceylan en plena masacre. Hay sangre, hay fuego, hay cabezas, hay cuerpos. Sus ojos ven caer su casa y su familia, pero también ven las destrucción del cuerpo de su hija por los chulavitas y los pájaros, aquellos, que en nombre de la ley, destruían vidas.
Las otras dos partes no cambian mucho, en la noche del llanto es el purgatorio, es la segunda masacre, la de la casa Liberal, en ella Antonio pierde a Marcela, pero también pierde su cuerpo, su inocencia, su humanidad.
La última parte es el paraíso, al menos, lo que para Antonio eso significaba, ojo por ojo, diente por diente, por cada vida quitada, otra vida como ofrenda, hasta que llega el momento de volver a su familia.
Aqui ningún personaje se desarrolla, no hay tiempo, todo es una cuenta contrarreloj. No hay momentos de reflexión, solo de reacción. No hay tiempo para grandes preguntas o discusiones, sobrevivir no da esa opción. Aquí el protagonista es la Violencia, aquella con V mayúscula que hizo de Colombia, en 1949, un territorio oscuro.
Está fue mi cita con el artista de la primera semana del año. Mi cita fue con un libro que solo es de préstamo interno y que, sí o sí, tienes que usar guantes. También me leí una libro crítica que le hicieron y no fueron muy amables con la novela, peor bueno, es algo que sucede mucho con los escritores y la literatura de la violencia.
El autor fue un médico Vallecaucano, estudió en el exterior, pero regresó a contar. Tienes varios libros, este el más conocido y vendido, fue un best seller en su época. Y en la forma como describe los eventos se nota su profesión como Médico.
Crudo, crudísimo... no sé si ya demasiado como para poder leerlo sin estar constantemente en aturdimiento. Por otro lado, me habría gustado algo de profundidad, algo de reflexión explícita. Sin embargo, admito que construye un espejo necesario de hechos sobre los que evitamos poner la mirada como sociedad colombiana, tan abatida por la desidia y el olvido ante la historia de la Violencia y lo que ésta destruyó. En pocas palabras, la reiteración de lo absurdo de la guerra.
UN libro que nos presenta la lucha bipartidista, la cual marcó un momento histórico en Colombia muy duro, donde las masacres eran el pan de cada día. Entre sus páginas vamos a ver la perspectiva de un hombre liberal que se ve victimizado constantemente y que va a perder lo que más quiere. Es un libro testimonial que nos pone en contexto sobre esta época, un poco fuerte de leer pero interesante!
Viento Seco es un retrato de la crueldad del período de la violencia en Colombia. En ella se narra la masacre de Ceylan, un corregimiento de Bugalagrande, Valle, crimen que quedó sin castigo. Parecía estar leyendo una descripción de las atrocidades de los Paras en los años 90. Un libro que no deja a nadie indiferente. Su calidad literaria no es mucha.