Segunda entrega de “La Reconquista”, tan fascinante o incluso más que la primera. Abarca desde el siglo X hasta la batalla de Las Navas de Tolosa (16 de Julio de 1212). Profusión de datos y de nombres, que, sin embargo, no se empachan, pues el autor sabe explicar algo tan farragoso con gran amenidad. No es fácil comprender ese particular y trascendente periodo histórico, en el que empiezan a surgir los diferentes reinos de España (que todavía no era España), con sus numerosos monarcas y demás personajes. José Javier Esparza sabe lidiar con este fárrago, y su prosa es sencilla, pero cautivadora y absorbente. Y, a pesar de la magnitud de la obra, vas devorando páginas como si de una novela de aventuras se tratara. Y aprendes, ya lo creo que aprendes. Quizás se quede corta para eruditos en la materia. Pero, para los meramente curiosos, o los amantes de la historia en general, creo que será difícil sentirse defraudado tras su lectura. Se necesitan buenos divulgadores para explicar con claridad los muchos vericuetos por los que ha atravesado la historia de este rincón del planeta. Sin dudarlo, este escritor y ensayista, y además valenciano como mi querido Santiago Posteguillo, cumple las expectativas.
Para los que somos amantes de “Juego de tronos” y similares. Aquí hay juegos de tronos, sillas y poltronas para dar y tomar. Y, además, sacadas de las crónicas históricas, con personajes de carne y hueso. ¿O es que El Cid, Abderramán, Almanzor, la reina Urraca, Alfonso VI de León, Alfonso el Batallador, Yusuf (el almorávide), La reina doña Toda, Sancho el Mayor, etc (por citar tan sólo a una minucia), no harían empalidecer a los Lannister, Targaryen, Stark, y demás aprendices de guerrero? Pues eso. Estos existieron, y lucharon como los de ficción, pero su sangre inundó los campos de batalla de tierra hispana (“Arzobispo, vos y yo aquí muramos”). Y, de aquellos polvos vinieron estos lodos. Parafraseando al autor:
“Los pueblos de Burgos o de Teruel, las planicies de Ciudad Real o el Camino de Santiago, no podemos dejar de pensar en todos aquellos personajes de carne y hueso, vivos como nosotros, que dejaron en esta tierra sus esperanzas y sus penas, sus alegrías y sus amores y su sangre. Desde el labriego hasta el caballero, desde el monje hasta la gran dama, desde el trovador hasta la campesina… Ellos son nosotros. El día que lo olvidemos, perderemos definitivamente nuestra identidad”.
Tras un periodo de obligado descanso entre batalla y batalla, no dudaré en culminar la trilogía con “¡Santiago y cierra España!: El nacimiento de una nación”. De esos libros que, sin empezarlos, ya sabes que te van a encandilar.