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152 pages, Paperback
First published May 1, 2011
"...Una estrategia es promocionar el producto como natural, ecológico o tradicional. Cuando alguien utiliza estos términos está tratando de conectar emocionalmente con nosotros, pero realmente no nos está diciendo nada sobre las cualidades del producto.
A todo el mundo le gusta la naturaleza y todos queremos cuidar el planeta. Asociamos la naturaleza a un montón de cosas buenas y agradables, y esto nos induce a que detrás del paquete de galletas o del fregasuelos evoquemos bosques, arroyos y trinos de pájaros. Eso es lo que quiere el vendedor..."
"En el momento que alguien quita las malas hierbas, hace surcos en un campo e introduce semillas, se ha cargado todo el ecosistema de ese terreno y ha alterado el equilibrio ecológico de forma irreversible, dañando la biodiversidad que pudiera existir. La única forma de que en un terreno suceda algo ecológico es no interferir en él en ningún aspecto, ni siquiera recolectando semillas o frutos, puesto que esto implica que perturbamos el equilibrio natural. Por tanto, la agricultura nunca puede ser ecológica... La invención de la agricultura en el Neolítico fue lo que nos separó de la naturaleza de forma irreversible, permitiendo que se desarrollara la civilización. Esta invención ha permitido que yo ahora mismo esté tecleando en un ordenador o que tú estés leyendo este libro. Nada en la agricultura es natural... Es fruto de un trabajo que empezó en el Neolítico y que continúa hoy día. Ninguna especie cultivada es natural. Por tanto, el maíz o los tomates no son un regalo de la naturaleza, sino fruto del trabajo paciente y callado de muchas personas."
"Parte del equívoco surge de pensar que la naturaleza es algo amable que espera al hombre con los brazos abiertos para colmarle con sus bienes, cuando en realidad la naturaleza no es más que una competición por los recursos. Tratar de juzgarla con términos humanos nos induce a error, puesto que la naturaleza es la que es y pasa de nosotros... Si continuáramos integrados en la naturaleza, como en el Paleolítico, seríamos unos 200.000 individuos los que viviríamos en la sabana y subiríamos a un árbol cada vez que se acercara un león, que acabaría por comerse a los más viejos o a los más débiles. Nuestra esperanza de vida sería de 30 años porque nos moriríamos por heridas infectadas, caries, otitis, intoxicaciones alimentarias o problemas relacionados con el parto. Las mujeres quedarían embarazadas al principio de su madurez sexual y continuaría así mientras hubiera bastante comida, lo que implicaría no menos de 10 gestaciones, para ver sobrevivir con suerte a dos o tres de sus vástagos. Que quieres que te diga; a mí no me atrae nada la vida natural"
"Seguir el principio de “sólo vale si es natural” es un criterio místicofilosófico y completamente acientífico, como quedó demostrado hace más de 100 años."
"• Yo vivo sin utilizar transgénicos. Aunque sigas todas las recomendaciones de Greenpeace y digas que eres antitransgénico, los utilizas. Muchísimas medicinas, los billetes de euro, la ropa de algodón, los tampones, algunos colorantes no alimentarios y las enzimas de los detergentes provienen de organismos transgénicos. Y aunque pienses que no has comido nunca nada transgénico porque miras las etiquetas en el súper, seguramente estás equivocado."
"Lo de medicina alopática tiene su gracia. Para resaltar el hecho de que sus prácticas no se parecen o no tienen que ver con la medicina convencional, se han inventado un “apellido” con cierto deje despectivo. Medicina sólo hay una, y es efectiva cuando tiene una evidencia científica detrás que la respalde. No existe una medicina alopática y una medicina alternativa, sino una medicina real y otra dudosa. Cuando vas a un médico y te receta un tratamiento, estás al final de la cadena de un proceso que puede haber empezado muchísimo tiempo antes. ¿Cómo sabe un médico qué pastilla recetarte? No hay ninguna inteligencia superior que vaya diciendo “esto se cura con esto”."
"Antes de nada, ten clara una cosa: cuando alguien te vende algo diciendo que es ecológico, te está vendiendo únicamente fe. Actualmente, sólo está reglamentada la producción de alimentos ecológicos. No hay ninguna reglamentación sobre productos ecológicos no alimentarios, ni se requiere ninguna norma para etiquetar algo como ecológico, así que si sacas cualquier producto al mercado y dices que es ecológico, nadie te puede decir nada"