Este libro lo pesqué de pura sapa en la biblioteca del colegio, más o menos a los 11 años, impresionada de que me dejaran arrendarlo así sin más, y escondiéndome para leerlo en mi casa. Es que en Chile "tula" significa MIEMBRO VIRIL MASCULINO, jajaja, entonces... bueno, me lo llevé solamente por eso. Pensaba que se iban a tocar temas relativos y tenía curiosidad. En mi defensa, en tales tiempos no había internet, y además yo estaba en un colegio muy católico, por lo que en la práctica no había NADIE a quien pudiera hacer preguntas.
Y, bueno, resulta que al final la tía Tula no tenía nada que ver con lo que maquinaba mi ansiosa mente pubertosa, y que el nombre era simplemente un diminutivo antiguo (y definitivamente no chileno), de Gertrudis. Jajaja.
Y aun así, el libro resultó de lo más entretenido. Pese a ser VIEJÍSIMO, y a tratarse de OTRAS COSAS, recuerdo haberme visto absorta en él, completamente encantada, aunque un poco decepcionada de que la tía Tula omitiera esos temas tan interesantes. Creo que no perdí la esperanza hasta el final, pero cuando lo terminé igual encontré que había valido la pena. Además, fue el primer libro "para grandes" que leí y como no fue imposible... le perdí el miedo a la literatura.
Así que tiene un lugar especial en mi corazón. Y lo recomiendo. Aunque, en honor a la verdad, no me acuerdo de mucho (excepto tal vez de la ausencia de tulas, jajaja). Quizá debería echarle un replay.
UPDATE 4 mayo 2021.
Ya, ahora sí lo leí de verdad y me siguió gustando harto, así que le dejo las cuatro estrellas. Me encanta cuando leo un libro antiguo y el lenguaje sigue siendo cristalino. Es una época donde muchos autores pensaban que mientras más enredado escribieran, mejor, así que encontrar esto es un oasis. Además me pareció un libro muy inusual, muy distinto a otros, claramente no copiado de nada ni de nadie (tampoco existían los medios tan fácilmente para plagiar como lo existen hoy)
Lo único extremadamente victoriano y a mi parecer casi tragicómico son todas esas muertes, si eran todavía tan jóvenes, y casi todas salidas de algo espiritual, pero buéh así era la época o al menos sus libros. La tía Tula bastante mandona y dominante pero al final uno no puede dejar de sentir cierta compasión por ella. Aunque lo haya tenido todo, o casi todo, igual vivió cortándose las alas a ella misma, con esa contradicción tan interna católica de querer vivir la vida plenamente y a la vez temerle, por el infierno y todo lo demás (yo también crecí en un medio bien católico). Es muy triste.
Recomendado, quizá, porque además de ser una historia distinta, es como viajar en el tiempo a un siglo más campestre y más religioso y menos globalizado, y eso también tiene su encanto, en especial si uno no tiene que sufrir las directas consecuencias del lado oscuro del diseño. Y aunque haya sucedido en España, se siente como el Chile colonial. Sin las matanzas y derivados, claro. Es hasta nostálgico para mí, con una nostalgia rara de lo que jamás he verdaderamente conocido.
Muy bien Miguel de Unamuno, gracias a él pienso que no hay que temerle a los clásicos. Al menos no a todos, jajaja. Niebla, su libro más famoso, también es súper bueno (y también muy original).
Hoy es 2021 y el libro se publicó en 1921 así que muy feliz con el casual homenaje centenario :)