¿Quién no querría volar hasta Nunca Jamás? Solo hay que tomar la segunda estrella a la derecha y todo recto hasta la mañana. Una vez allí los sueños se hacen sirenas, hadas, piratas... Pero toda aventura tiene un luchar con tu propia sombra. Perderte. Morir. Incluso crecer...
La obra de Barrie a través de la admiración y vivencias de Nando López.
Lo simbólico es el protagonista inigualable de esta propuesta, que apuesta por el cuestionamiento de lo que “creímos ser” (un Nunca Jamás construido en plural, la antagónica lucha entre el deseo de lo que fuimos y la autocondena en lo que seremos, la valentía de las primeras veces sin juicios, la puesta en valor de todo lo dicho…).