Una revelación una novela sorprendente sobre tres generaciones de mujeres y su relación tumultuosa con el dinero, el amor, la belleza y las convenciones sociales.
«Lagares escribe con una lírica tan precisa y envolvente que hasta lo más cotidiano resulta épico. Un retrato de tres generaciones de mujeres sevillanas mordaz, tierno, cómico, y muy bello». Virginia Feito
Sevillana es la historia de Alejandra Díez de la Cortina, una joven arquitecta de interiores que está a punto de casarse con Gonzalo, su novio de toda la vida. Los dos son sevillanos pero viven en Madrid por motivos laborales. A Alejandra le ha pasado lo que a muchas jóvenes de su cuando la relación se consolida, el hastío amenaza entre monterías de caza, paseos a caballo e interminables partidas de golf. Es entonces, durante uno de esos eventos sociales, cuando un amigo de Gonzalo comienza a acercarse peligrosamente a ella.
Esta es también la historia de su abuela, que acaba de quedarse viuda y se siente muy sola, aunque es feliz ante la idea de la boda de su nieta. Y es, por último, la historia de su madre, que tiene una obsesión secreta y que está más irascible que esa vida de apariencias, fiestas y prejuicios ya no le llena. ¿Qué une realmente a esas tres generaciones de mujeres? ¿Por qué los miedos de su madre son tan importantes para las decisiones que deberá tomar Alejandra? Charo Lagares deslumbra con una primera novela emocionante y divertida sobre los vínculos de una familia de la clase alta y conservadora de Sevilla.
La crítica ha
«La pluma de Charo Lagares se expresa de forma lúcida y contundente, con una madurez inusual entre los jóvenes de su generación. [Sevillana es] una novela punzante que [...] destapa con delicadeza e ironía un mundo de apariencias. [...] Un libro que arranca más de una sonrisa, algunas veces de felicidad, otras de amargura».
María Almenar, El Mundo
«Un retrato ácido, no exento de humor, en el que el lector sentirá el agua al cuello que se desborda en los ambientes asfixiantes que se gestan entre madres e hijas, incluso entre familias».
Karina Sainz Borgo, ABC
«Un libro ácido, pero luminoso».
Raquel Peláez, SMODA - El País
«La emocionante y divertida novela que ha sido una de las revelaciones literarias de este año».
Jordi Hurtado, Saber y Ganar
«Un soplo de aire fresco en este tórrido verano recomendado para leer mientras tomamos un rebujito en el chiringuito de la playa».
Alicia Medina, JotDown ("Libros para tu refugio literario este verano")
«Una ficción que bebe de Lorca, en la que podemos degustar el tono que Martín Gaite les ponía a sus ambientes, el aroma que desprendía la ciudad en los textos de Pardo Bazán. Charo Lagares ha rezado a Nabokov, Delibes y Lorca antes de escribir Sevillana. Se ha encomendado a estos santos para obrar unmilagro literario que ya está en nuestras librerías. [Una] gema preciosa, original y divertida».
Creo que igual me he perdido algo o, en general, me he perdido en el caos de esta novela. Y no para bien. Muy para mal en ese sentido enrevesado que te deja con las reacciones en blanco al terminar un capítulo y al terminar el siguiente y el siguiente y el de más allá... y así con los demás. No he entendido a los personajes, sus personalidades son una colección de detalles de lo más odiosos, comentarios arrastrando a los demás hacia abajo mientras ellas mismas se regodean en el suelo, entre los desechos y la suciedad, entre lo que consideran que es lo que su sociedad dicta y lo que deben aparentar.
Este libro habla de las vidas de revista. Esas que son mentira. Las que están podridas y producen arcadas. Las que están llenas de comentarios de envidia, de competencia, de comparaciones, de odio hacia los demás y, principalmente, hacia una misma. De acostumbrarse a lo malo porque es lo que hay. De romperse sin que ni siquiera lo vea uno mismo ni mucho menos los demás, ni mucho menos los cercanos, los que se supone que deberían estar para ti, no, esos los que menos.
No me he topado en absoluto con lo que comentan las otras reseñas: nada de crítica social, nada de nostalgia ni de mensajes sobre el clasismo o tradición. Quizás me he perdido algo. Sí. Porque he intentado buscarlo, he intentado entenderlo, empaparme de la cultura que me es tan ajena, entender cómo pueden entenderse este tipo de pensamientos en una actualidad tan distinta.
Es probable que no sea el público objetivo de este libro. Bueno, no lo soy, ni siquiera conozco a nadie de Sevilla ni sé mucho de su cultura más allá de lo superficial. Y pensaba que podría entenderlo, pero solo he quedado aún más lejos de hacerlo. No sabía que el conservadurismo estaba tan anclado en la vida de los sevillanos, quiero creer que no tiene sentido, pero realmente no sé bien qué pensar.
Charo escribe bonito, tiene frases que marcan y que se desviven gritando entre los párrafos. Tiene fuerza, tiene intensidad, tiene las palabras adecuadas que describen lo que quieren... pero la forma me ha parecido muy muy MUY caótica. Supongo que era la intención: los saltos en el tiempo, los saltos de Madrid a Sevilla, los saltos de narradores, los saltos de nombres desconocidos, de personajes que no pintan nada, los saltos que dan vueltas a cosas totalmente ajenas que giran solo frente a una misma idea. Y produce repulsión esa idea.
Si le he puesto un dos solo ha sido por el final. Al menos me ha despertado alguna emoción positiva.
Reseña pendiente, aún así digo, que manera más descomunal de escribir, parrafo a párrafo es sorpresa tras sorpresa, que mente e imaginación más privilegiada, su forma de expresarse me recordó constantemente a las gregerias de Ramón Gómez de la Serna.
En la sinopsis de esta obra, ópera prima de Charo Lagares, se nos dice que el libro narra la historia de tres mujeres.
Sin embargo, yo creo que lo que esta novela cuenta es la historia de una niña, una niña que creció y vio que el sólido mundo que le habían vendido no era más que un edificio que sólo tenía fachada. Sevillana es la historia de esa niña que ha rodeado el edificio y que, desde el solar que halla al hacerlo, busca a las otras que recorrieron el mismo camino, pero decidieron callar y unirse a la gran farsa.
Aun así, a mí me gustaría decirle a la autora que fuese algo más indulgente con quienes nunca le advirtieron, pues, como escribió Italo Calvino, cuando aceptas el infierno y te vuelves parte de él, ya no eres capaz de distinguirlo.
Desde niña utilicé uniforme en el colegio. Niqui blanco, mocasines negros, jersey, calcetines y falda azules marino. Desde niña la palabra «jolín», los codos en la mesa, el tuteo a las personas mayores y el partir las croquetas y la tortilla con cuchillo estuvieron prohibidos.
Al crecer, la primera vez que me observé diferente a mí misma fue con la llegada de la adolescencia, cuando las tablas de la falda, siempre plisadas y rectas, comenzaron a acampanarse, ante mi temor, con el paulatino engrosamiento de mis caderas. La segunda, y en una época similar, cuando me di mis primeros besos y descubrí, con vergüenza, la palabra «fresca». La tercera, y esto ya fue tiempo después, cuando, recién salida de un colegio privado, llegué a una universidad pública y descubrí, con sorpresa, que existía gente de izquierdas, republicana y feminista.
El reflejo del temor, la vergüenza y la sorpresa es lo que hace de este un libro excepcional. Y es así porque este no es un texto sobre tres generaciones de mujeres (que también), ni sobre la España de clases altas con o sin dinero (que también), ni sobre los forros polares verdes, los náuticos, las copas y las parejas de toda la vida (que también). Es así porque este es el monólogo interior, a ratos contradictorio, a ratos tierno, de la niña que aún se esconde dentro de todas las que alguna vez crecimos en el conservadurismo más clásico. A veces, eso es todo lo que se necesita: mirar alrededor de la sala y recibir una mirada que te dice «te reconozco».
Gracias, Charo, por decidir pasarte a la novela. No lo dejes, por favor.
2.5 no me ha gustado pero me siento generosa. No se si es que yo no lo he entendido bien o que la “critica social” me ha llegado en momento hater, pero en fin. Es que ademas los personajes me han caido todos mal.
todos los personajes son horrorosos y parece la lista de asistencia a la ceu san pablo pero la narración me ha enganchado un montón, para qué mentir. está bien recrearse en las desgracias de los ricos
Nos encontramos con la ópera prima de Charo Lagares, una obra impresionante sobre tres mujeres y tres generaciones. Pero principalmente sobre una niña que creció sabiendo cual iba a ser su destino. Muchas veces me pregunto si realmente elegimos nuestra vida o si estamos destinados a ella. Esta es la premisa de la que parte este libro, ambientado en una Sevilla para muchos desconocida bajo la sombra de la tradición y las costumbres. La protagonista, Alejandra, es la tercera generación de esta historia. Aunque parece que de alguna manera ella ya ha podido romper algunas barreras como irse a vivir a Madrid, la realidad es otra totalmente distinta. En un punto de la novela se plantea si está con su pareja, con quien va a casarse, porque realmente le quiere o porque la vida la ha llevado allí. Es en este momento cuando se da cuenta que está con alguien con quien no comparte intereses y que ni siquiera muestra el más mínimo interés por ella. Pero esta no es solo la historia de Alejandra. Es también la historia de su madre atrapada en un matrimonio que la ha dejado anulada y del que solo piensa en salir una vez sus hijos sean mayores. También es la historia de su abuela, la única de esta historia que se casó por amor y que ahora es viuda. Este libro retrata un estrato social muy concreto de las clases altas de la sociedad. No se si habéis leído Panza de burro, este libro retrata a una sociedad totalmente contraria a la retratada por Andrea Abreu. Lo que podemos destacar de esta novela son las voces de los personajes, lo curioso que resulta escuchar a la abuela a través de los personajes y no en tercera persona como el resto. Un libro sobre la tradición, la familia, la pérdida de identidad.
Lectura ligerita para el verano. Nada reseñable, pero tampoco pesado. Retrata bien la hipocresía de mi propia ciudad, Sevilla. Pero tampoco es algo en lo que se ahonde.
Algumas resenhas saem mais fáceis, tão fáceis quanto a leitura do livro que a corresponde. Outras, não; outras parecem que custam a sair porque, de repente, os adjetivos parecem vazios de seu próprio significado — excelente, ótimo, impressionante, incrível… e, embora eles ainda possam satisfazer a curiosidade de leitores passantes, não são suficientes para os que querem se entranhar nas ruas e becos de “Sevillana”.
Começar esse livro é como se meter pelas ruelas de Santa Cruz, bairro sevillano onde nasceu a personagem, sem um GPS à tiracolo: você não sabe de onde vêm as vozes, se vira à direita ou à esquerda, se é melhor parar e continuar depois, com a cabeça fresca, ou parar e voltar para o ponto de partida — e talvez ficar por ali mesmo, tentar de novo outro dia, quem sabe nunca.
Eu voltei para o ponto de partida quando entendi que esse livro — assim como Santa Cruz, como Sevilla — não se percorre correndo. Anda-se devagar, saboreando os cantos, as diferentes perspectivas de narrativa, a mudança de vozes que enriquece a história. As vozes de Alejandra, sua mãe e sua avó se entrelaçam num enredo familiar que ecoam as experiências nunca individuais e vão reverberando através das gerações.
No livro, cada uma das três mulheres sevillanas encara seus próprios conflitos após a morte do avô: Ale, às vésperas de se casar com Gonzalo, está vulnerável a tudo: à tradição Sevillana, aos ataques dissimulados da mãe e aos olhares de terceiros. A mãe, por sua vez, não sai de sua própria cabeça, sempre pronta para oferecer qualquer julgamento do umbigo para fora. Por último, a avó é quem não consegue sair de um passado onde seu marido ainda vive.
“Sevillana” não é dos livros mais dinâmicos, mas é um deleite para os leitores que gostam dos detalhes, do drama psicológico e familiar. A narrativa de Charo Lagares é perspicaz, provocante e cheia de miudezas que devem ser colecionadas como pequenas joias narrativas.
El argumento podría reducirse a que los ricos también lloran. Aún así el enfoque es interesante y la técnica narrativa también. Eso sí, algunas descripciones un poco barrocas.
Hay partes muy bien escritas y otras que se me han hecho muy confusas. A veces, intentando que la lectura sea ágil y dinámica, la autora omite ciertas acciones de los personajes que hace que te pierdas. Los capítulos de la madre no me han gustado nada. La forma en la que están escritos sí, pero prácticamente no aportan nada a la historia. Con todo, me ha gustado más el tercio final del libro que la novela en su conjunto. Muy estirada y a veces no se sabe muy bien que te está queriendo contar. Siento que me falta contexto para comprender a los personajes y que, en cambio, la novela está repleta de información innecesaria e irrelevante.
Divertido, fresco, algo gamberro, pero con una verdad, que solo conocemos esas niñas criadas en familias tradicionales que por hache o por be nos hemos salido del tiesto.
Y es que aunque a mi parecer se entiende mejor si vives o conoces el ambiente pijo sevillano (lo que aquí se conoce como sevillanía o las sevillanas maneras), no deja de ser la historia de tres generaciones de mujeres y de como los moldes no terminan de encajar para ninguna.
“La buena educación también consiste en saber marcharse”.
“Las casas son imprentas. Lo aprendió de niña en el pueblo. Lo que en casa se ve se copia y repite sin plena conciencia, de forma automatizada, como un reflejo de la rodilla cuando recibe un golpe.”
“No conocía nada más madrileño que el desarraigo.”
“Lloraba por todo lo que no se repetiría, por el límite de las cosas, por el fin de lo posible.”
No entiendo la crítica a las partes de Sandrita (la madre) ya que son mis partes favoritas del libro. Esos diálogos al teléfono o consigo misma, me parecen brillantes. A mi parecer, es la que carga con un peso mayor, para poder girar hacia el cambio... Gran novela.
Sevillana es una novela diferente a las demás en las que se pretende exponer las particularidades de lo que supone vivir un lugar concreto, como parte del contexto de la historia. Es diferente tanto en la trama, como en el modo de abordarla como en los diálogos, tan naturales en cuanto al contenido y en la forma de hablar y en las expresiones (naturalidad que se agradece porque siempre se tiende a magnificar, sobre todo en las películas).
Este libro me ha llevado de vuelta a la adolescencia, donde pasé algunos años rodeado de la clase media/alta de Sevilla (yo era el amigo pobre, el del barrio obrero; creo que todos los grupos de cayetanos adolescentes tienen uno). Cada frase, cada diálogo me ha llevado de vuelta a aquellos años, a una atmósfera conocida, donde he identificado el ambiente de este tipo de familias conservadoras y acomodadas, la preocupación por las apariencias, la hipocresía en cuanto a lo que son hacia dentro y hacia fuera. Todo eso Charo Lagares lo refleja muy bien en cada una de las tres generaciones a las que pertenecen los tres personajes principales de la novela: Alejandra, su madre y su abuela, no tan diferentes entre sí como ellas creen por los miedos e inseguridades que comparten y la asfixia de sus vidas heredadas.
Pero lo mejor de todo es lo maravillosamente escrita que está, lo bien que narra la voz interior de Alejandra, que inconscientemente se intenta apartar de la vida que casi desde adolescente empezó a construir de forma mecánica, su capacidad para retratar de modo tan sutil las diferencias y similitudes de las relaciones románticas de estas tres generaciones a través del monólogo interior de cada una. No hay una sola palabra que desentone del estilo elegante y sólido de la narración. Para mí ha sido una de las sorpresas de este año.
Es una cadena de vidas heredadas. La vida que se reproduce sin querer. Vidas pastoreadas. Alejandra en un momento se pregunta, ¿qué hay de genuino en ella? ¿Qué ha escogido con libertad? Porque las ocasiones las críticas negativas marcan el camino a seguir, «mira está embarazada y no se casó», «la hija del arquitecto, se lío con el frutero, siempre tuvo pocos sesos», «dejó los estudios, por viajar, una maleante», «pues no quiere ser cantante, eso es de golfas», por dónde puedes ir y por dónde no, los limites que no se deben cruzar y si lo haces, si decides desobedecer, conoces la pena que se te va imponer. Alejandra sigue los pasos de su padre, los hobbies de su madre, su novio es el hijo del amigo de su padre, ¿qué eligió ella y no se vio empujada? En la relación de Alejandra y Gonzalo veo un poco el efecto pecera. Alejandra vive en Sevilla y se mueve en un círculo cerrado, hace lo que se espera de ella, hasta que aparece Iñigo y por pura comparación se da cuenta de lo aburrido que es todo a su alrededor, de que el mundo es más grande que esa sencilla y pequeña pecera. Ha renunciado a todo su ocio para estar con su prometido. Pero si destaca algo muy importante de esta novela son las voces de los personajes, cada cual la suya, y aún más, diferencia entre la voz interior, más íntima y desenfadada, a la pública, más correcta y marcando la clase. Una novela que nos habla de la pérdida de identidad. Hizo lo que se esperaba de ella, ahora tiene que encontrarse.
Me ha gustado esta novela. Nos habla de la vida de tres generaciones de mujeres de una familia acomodada de Sevilla . Nos cuenta la historia de abuela , madre y nieta . Sus fobias, sus miedos, sus ganas de romper con todo, su día a día como familia “pija” sevillana, etc… La novela me trae Muchos recuerdos de calles, de lugares de mi ciudad del día a día de la misma, también le he podido poner cara a algunos de los protagonistas y eso hace que empatice mucho con esta novela. En definitiva me parece una gran historia de amor, desamor, coraje, costumbrismo y sobretodo nos acerca muchísimo a lo que es el mundo snob de la “alta”‘sociedad sevillana, la describe de un modo magistral.
Buscaba algo ligero, sencillo y que tuviera algo. Ese no sé qué que qué sé yo. Y es lo que he encontrado. Algunas partes de la novela no conseguían mantenerme dentro del relato pero se compensaba con otras: como la crítica social a clases altas y a la hipocresía de las relaciones sociales en general.
Al final creo que Alejandra se libera de sus "cadenas" y eso me ha hecho feliz. Igual que si le pasará a alguna de mis amigas. He adorado a Abuela he intentado empatizar con su madre que ha sido lo más difícil. Quizás por la forma de sus monólogos.
Lectura rápida que si es lo que estáis buscando adelante.
Hasta que te aclaras con quién es quién es bastante confuso. Tardas demasiado en identificarlas al principio. Eso habría que trabajarlo. La crítica social no es una crítica obvia, está muy velada en las sensaciones que producen esos ambientes. Pero eso sí creo que está bien conseguido. Ese rechazo que te produce todo, esos personajes tan desagradables... Eso es una forma de crítica muy narrativa e interesante. Hay que mejorar estilo, pero me alegro de haberlo leído. Me ha llamado la atención. Y eso que al principio quería acogotar a la autora por el caos de personajes. Pero escribe bien, domina el lenguaje y sabe de lo que habla.
Bien escrito, aunque los pasajes de la madre me resultaron algo cargantes y en ocasiones confusos. Toques de humor andaluz que se agradecen. Me repele la naturaleza de los personajes, pero a la vez me han sabido conquistar lo suficiente como para conectar con ellas. Lo que más me ha gustado ha sido el trasfondo feminista (liberal y ranciete, pero bueno) y el retrato asqueroso de prácticamente todos los hombres del relato. Me los imagino con el outfit y el corte de pelo y ya me dan arcadas, y Lagares lo completa con boqueras e ignorancia. Puaj. Consigue transmitir la repulsión poco bien. 👌
Así empieza un libro sobre la identidad y las raíces, sobre las mujeres de la familia que nos sostienen. Y cómo va a llorar alguien que está obligada a ser tu soporte.
Me ha gustado la esencia del libro, lo que trata de expresar y, sobre todo, los capítulos en los que escuchamos a la madre pensar.
Las dos estrellas que faltan son porque la historia queda floja y cuesta seguirle el hilo por la poca conexión entre los capítulos.
Si no eres de Sevilla, probablemente no entiendas muchas referencias del libro. A mi me ha gustado, he visto muchas cosas de mi vida o de la de personas que conozco reflejadas en él.
Lo único que no me ha gustado han sido los capítulos protagonizados por la madre, están escritos sin distintos párrafos y cansa leerlos.
Acostumbrada a leer libros de psicología y autoayuda porque me solían aburrir las novelas, este verano, he decidido empezar con ‘Sevillana’ y he de decir, que me ha encantado.
Me he metido de lleno en las historias que cuentan la abuela, la madre y la hija. Como si fueran conocidas mías.
Este libro no ha sido lo que esperaba, pero haciendo honor a la verdad, retrata muy bien a esas familias sevillanas de clase alta por derecho de cuna que he podido contemplar desde lejos durante toda mi vida. La narración es divertida, y te hace sentir amor odio por los personajes, en especial por la madre.
He leído a mi madre, a mi abuela, a mis primas. Este libro y los momentos en los que piensan para ellas mismas, los lugares de los que habla, la delicadeza con la que describe todo la autora, me han llevado constantemente a mi Sevilla materna. Una lectura muy agradable que, eso sí, ojalá tenga segunda parte 🫣
Verdaderamente pobre en hilo argumentativo y storytelling. Caótico e incompleto. El final era agradable de leer, al final algo medio digno, ojalá el libro hubiera hablado de ello en lugar de marearte.
Me enganche con la historia familiar. Lo que contaba su abuela.. sus recuerdos y lo que ella hacía y sentía. El resto de la historia, sobre su hija y su nieta, mucho no me gustó. Por como se hablaban, los prejuicios que tenían una con la otra y lo que pensaban en general. Temas como la "gordura" están muy presentes y lo tratan de maneras muy chocantes. Además de que me he perdido varias veces porque hay capítulos donde su narración es confusa, y no sabes quien habla o de quién se esta hablando.