Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder – 1 Corintios 2:4
Este libro examina tres cosas que son de suma importancia en esta batalla de fe. La primera es nuestro arsenal, que es la Palabra inspirada de Dios. La segunda es nuestro ejército, la iglesia del Dios vivo, que debemos dirigir bajo el mando de nuestro Señor. La tercera es nuestra fuerza, con la que llevamos la armadura y usamos la espada.
Cuando Charles Spurgeon lo presentó originalmenate durante su último discurso en su propio Colegio de Pastores, el mensaje de este libro fue recibido con entusiasmo. Se publicó y distribuyó casi inmediatamente en todo el mundo y en varios idiomas. Tras la muerte de Charles Spurgeon en 1892, se imprimieron 34.000 ejemplares que se distribuyeron a pastores y líderes en Inglaterra a través del fondo de libros de la señora Spurgeon. Es con gran placer que presentamos este libro actualizado y muy relevante para el ejército del Señor de hoy.
Acerca del Autor Charles Haddon (C. H.) Spurgeon (1834-1892) fue un predicador bautista británico. Comenzó a predicar a los 16 años y rápidamente se hizo famoso. Todavía se le conoce como el "Príncipe de los Predicadores" y a menudo acudían más de 10.000 personas a escucharle predicar en el Metropolitan Tabernacle de Londres. Sus sermones se imprimieron en periódicos, se tradujeron a muchos idiomas y se publicaron en muchos libros.
Charles Haddon Spurgeon (1834-1892) was England's best-known preacher for most of the second half of the nineteenth century. In 1854, just four years after his conversion, Spurgeon, then only 20, became pastor of London's famed New Park Street Church (formerly pastored by the famous Baptist theologian, John Gill). The congregation quickly outgrew their building, moved to Exeter Hall, then to Surrey Music Hall. In these venues, Spurgeon frequently preached to audiences numbering more than 10,000—all in the days before electronic amplification. In 1861, the congregation moved permanently to the newly constructed Metropolitan Tabernacle.
Voraz y sin rodeos, Spurgeon nos recuerda que Dios nos llama a un ministerio fructífero e íntegro con la promesa de estar con nosotros guiándonos hasta el fin del mundo. No estamos solos ni podemos pretender estar solos con nuestras propias fuerzas porque la mayor de las batallas es solo victoriosa con el Espíritu Santo en nuestras vidas.
#20 "La mayor de las batallas" de Charles Spurgeon.
En esta obra, Charles Spurgeon, conocido como el "Príncipe de los predicadores", presenta una conferencia destinada a motivar a sus estudiantes que se preparan para el ministerio. Les recuerda que, para tener éxito en lo que Dios les ha llamado a hacer, deben comprometerse plenamente con él y con su obra. Spurgeon destaca tres aspectos clave para el ministro de Cristo:
Primero, ver las Sagradas Escrituras como la Palabra de Dios completa e infalible. Desde siempre, la Palabra de Dios ha sido cuestionada, por lo que Spurgeon insiste en que debemos mantener un firme compromiso con ella. Defiende las Escrituras con firmeza y critica a quienes dicen creer en ellas pero no las respetan. A menudo, algunos se sienten tentados a modificar el mensaje para hacerlo más atractivo. Por eso, ser fiel a Dios implica también ser fiel a su Palabra, confiar en ella y enseñarla con precisión.
En segundo lugar, colaborar con la Iglesia para avanzar en el reino de Dios. Spurgeon utiliza la analogía del ejército para describir a la Iglesia y critica el individualismo de quienes actúan solos, esperando vencer al enemigo. Nos recuerda que Dios nos ha dado la Iglesia para brindarnos cuidado y compañerismo, lo cual es esencial para cumplir su obra en la tierra. Debemos esforzarnos en la instrucción y revitalización del cuerpo de Cristo, confiando en la promesa de una Iglesia triunfante. Solo al enfocarnos en el final glorioso podremos perseverar durante las adversidades.
Por último, depender del Espíritu Santo para actuar con poder mientras predicamos, servimos y adoramos a Dios. Spurgeon señala que no logramos el propósito de Dios cuando actuamos solo con nuestras propias fuerzas. A menudo, dejamos la oración y la confianza en el Espíritu para momentos que parecen "necesarios", olvidando que toda nuestra vida depende de actuar bajo su poder. Por lo tanto, el llamado más noble es depender de él en todo momento.
En conclusión, la obra de Spurgeon ofrece una guía valiosa para quienes se preparan o ya están ejerciendo el ministerio. Su mensaje es claro: la efectividad en la obra de Dios depende de nuestra confianza en su Palabra, su Iglesia y su Espíritu Santo. Siguiendo estos principios, podremos enfrentar las adversidades y cumplir con el propósito de Dios en esta tierra.
¿En qué momento se aceptó una cristiandad para complacer a otros? Hemos olvidado el verdadero propósito de Jesús. Hoy solo buscamos una relación que se adapte a nuestra manera de pensar, no entendemos ni valoramos el porqué Jesús murió por nosotros.