La Reina de Alboné acude a Honoi, para asistir a la coronación del nuevo Emperador de las islas. Entre el séquito que la acompaña se encuentra Yáxtor Brandan, adepto empírico a su servicio, su más leal (y letal) súbdito. Yáxtor llegará a tiempo para desenmascarar una conjura que podría haber acabado con la vida del Emperador de Honoi. Mientras acompaña al Cortejo de la Memoria intentará dar con las raíces del peligro, siempre con su misterioso pasado llamando a las puertas de su mente. Entretanto, un futuro que no puede prever irá desplegándose ante sus ojos.
"El Jardín de la Memoria" prosigue la peripecia de "El adepto de la Reina", la novela donde por primera vez Yáxtor Brandan se presentó al público. Como la anterior, se trata de una historia trepidante, llena de peligros y amenazas, donde personajes que no son lo que parecen (y que se deslizan a menudo por una peligrosa cuerda floja moral) luchan por mantener el mundo tal como lo conocen mientras éste se empeña en cambiar.
Rodolfo Martínez (Candás, Asturias, 1965) es un escritor español de fantasía y ciencia ficción. Descubre la ciencia ficción y la fantasía siendo niño, probablemente a través de los cómics de superhéroes y, posteriormente, a través de su padre, lector habitual del género. Cursó estudios de filología inglesa, aunque no llegó a terminarlos y, desde 1995, trabaja como programador informático. Comenzó a publicar relatos en revistas y fanzines en la década de los noventa y en 1995 publica su primera novela, La sonrisa del gato. Rodolfo Martínez es una personalidad dentro del fandom en España, no sólo como autor, sino también por la labor que ha desarrollado dentro de diferentes asociaciones y publicaciones.
Leído en 2013. 9/10. Comenzamos diciendo que es segundo libro de una trilogía (se espera que no sean más de tres). El primero es El adepto de la reina y queda por publicar La sombra del adepto. . El primer libro de esta trilogía lo leí justo antes que este y le dí un pobre 6, pero animado por las posibilidades de la historia me he animado a leer este ... ¡¡¡ y vaya gozada ¡!!. . Todas las posibilidades que se ven en la historia y todo el saber de Rodolfo Martínez se juntan en esta novela mezcla de James Bond y Fantasía, donde unos alter-egos de Bond, M, Q, Inglaterra, Estados Unidos y Japón se mezclan con, en este sí, un ritmo vivo y unos personajes atractivos, en sí mismos y en sus interrelaciones con los demás. . Lo que en el libro anterior era poco ágil en este se convierte en trepidante. Lo que en el anterior era chapas filosofales en este son explicaciones necesarias para comprender la historia. Lo que eran personajes atrayentes pero poco definidos aquí aparecen como perfectamente dibujado. Y los nuevos – e importantísimos- personajes de esta entrega tiene cuerpo, interés y protagonismo.
La trama es del tipo que me gustan para una saga. Digamos que el tema de fondo –Spectra- queda inconcluso y como hilo conductor de la intriga pero los hechos que se narran, la intriga principal de ese libro, se cierran a la perfección.
Sólo añadir que le he dado un 9 de nota y, para que comparéis, de los 62 libricos que han caído hasta ahora este año de 2013 llevo sólo un diez (El camino de los reyes, de Sanderson) y tres nueves (este, El triángulo D, de Manuel Buil, y la relectura de Mundo de Dioses, de Marín Trechera).
Si os gusta la CF o la Fantasía o queréis comprobar todo lo bueno que se hace en nuestro país, leedlo. Ya me pagaréis algo como agradecimiento, no os preocupéis por eso. :)
En este libro llego a la siguiente conclusión: el autor es un narrador estupendo siempre y cuando narre sucesos: ritmo, estilo, emoción, trama. El problema llega cuando la acción se detiene para dar lugar a la descripción de los pensamientos y sentimientos de los personajes. En ese punto, el texto se llena automáticamente de tal cantidad de expresiones fijadas (p.ej "al fin y al cabo", "en cierto modo", "después de todo" etc...) que parece totalmente hueco, como si solo fuera una sucesión de formulismos, carente de argumento o intención.
Afortunadamente en este libro el autor ha elegido narrar lo que mejor se le da y reducir esos otros momentos a situaciones muy esporádicas, así que personalmente he podido prestar atención a la historia sin sentirme perpetuamente irritada por esto que os comentaba.
Y muy bien, la verdad es que si. Yaxtor me ha parecido bastante más creíble que en la anterior novela, los demás personajes han aportado riqueza a la historia, el modo en que ha construido el trasfondo de Khynai y en general la aventura han resutado muy satisfactorio. Menos mal.
Esta novela bien podría haberse subtitulado "Yaxtor de marcha por Asia". En esta nueva entrega de la saga descubrimos nuevos lugares, costumbres y culturas de otra parte del mundo creado por el autor que recuerdan vagamente al Japón imperial con tintes de las dinastías chinas.
Es una fiel continuación de la primera parte en el que se repite la fórmula del agente secreto al servicio de su majestad. La historia se sitúa seis meses después y a lo largo del libro contiene innumerables referencias a acontecimientos que ocurrieron en aquél, por lo que es imprescindible haber leído previamente el primer libro de la saga.
En esta ocasión la amenaza es un golpe de estado que puede hacer temblar la estabilidad política del contienente entero. Yaxtor sigue evolucionando como personaje, definiendo aún más su personalidad y haciéndolo más cercano. Tiene sus propios problemas y luchas internas, pero cuyo honor le obliga a dejarlos en un segundo plano. Pero esta vez el peso narrativo lo comparte con dos nuevas coprotagonistas que, si bien en ocasiones resultan un poco estereotipadas, quedan en perfecta consonancia con el resto de la ambientación.
La historia está muy bien desgranada lentamente y sólo hasta la recta final no consigues encajar todas las piezas, manteniendo de esta forma el interés hasta la última página. Permitiéndose además el lujo de dejar cabos sueltos para una siguiente parte ya anunciada.
La fantasía campa a sus anchas tanto por este libro como en su predecesor, pero da la sensación de que en éste el despliegue de imaginación es incluso aún mayor. Aunque hay algún conejo de chistera de más que hace plantearte algunas cosas, finalmente consigue que todo quede consistente consigo mismo.
Me ha llamado la atención sobre todo la facilidad con la que religión, ciencia, magia, fantasía y ciencia ficción se entremezclan con absoluta naturalidad. Hay monstruos fantásticos producidos por una magia explicada por la religión y que se combaten con ciencia. Es simplemente sorprendenete.
El jardín de la memoria supone una mejoría con respecto a El adepto de la reina, tal vez porque se permite abandonar el corsé bondiano y los paralelismos con nuestro mundo para ofrecer una historia a medio camino entre los espías, la fantasía y unos ligeros toques de CF. En el argumento no está tan autolastrado por ciertos clichés y eso hace que el autor pueda dar rienda suelta a situaciones más imaginativas y novedosas. Especialmente en lo que se refiere al Jardín de la Memoria, más propio de una novela cyberpunk que de un libro de ¿fantasía? En ese sentido se ven las filias y las fobias de Rodolfo Martínez, que parece terminar siempre ofreciendo mundos virtuales en sus historias (cosa que para servidor no es una crítica, más bien al revés, le parece maravillosa.
Como sucedía en el primer libro las descripciones de ciertos lugares son simples bosquejos que el lector rellena con arquitectura en este caso oriental porque Honoi así lo parece pedir. Los personajes, en comparación, están mejor dibujados. Especialmente bueno es que Yáxtor Brandan no sea un machote más-violador-que-seductor con las mujeres, lo que le hace más humano (cosa que entiendo que en el primer libro no se pretendía) y en general, permite empatizar algo con él.
En general un libro que busca entretener y lo consigue, algo que supongo que le pasó al autor cuando lo estaba escribiendo.