—Hola, ¿qué tal? Sí, mira, que he escrito una carpetovetónica («neorruralismo» vende más) novela mucho española de toda la vida («La literatura española es provinciana» [George Steiner]), porque seré catalana pero tengo más de española que de europea (se nota), una novela, decía, de usar y tirar y quisiere publicarla, que su tiempo me ha llevado. La broma me ha rebotado, me doy cuenta ahora y, pintando un pueblo de la España profunda que es muy Dogville, con sus pueblerinos muy dogvilianos, porque yo soy mucho barcelonesa (de nuevo, por su obra, esto quiere decir mucho española y no mucho europea, pobrecita, con Francia tan cerca), me doy cuenta ahora de que he escrito una novela paleta porque no soy lo cosmopolita que me gustaría (las escritoras jóvenes en Nueva York, y conozco a más de una y a más de cinco, no escriben estas tortillas con cebolla, creedme), pero bueno..., yo...
—Si recomendaron a Camilo José Cela en su día, años mayor que tú y en tiempos más difíciles, dedicarse a otra cosa, con una obra maestra en la mano, ¿por qué habríamos de hacerte caso a ti, que nos traes una novela estereotipada y manoseada en fondo y forma en la época de Netflix, realities, YouTube...?
—Soy catalana, joven y guapa, y el patriarcado es muy malo, como ya se sabe que le pasó a Carmen Laforet, que le premiaron una novela, que presentó in extremis, cinco machotes malos malísimos siendo una completa desconocida y mujer en el franquismo (donde la mujer, y aquí sin retranca, sí que era ciudadana de segunda).
—Deal! Llegas a decirme que eres un hombre gallego o andaluz (la literatura nunca ha sido su fuerte, como todo el mundo sabe) y que tu novela no es lo simple que dices que es y te cuelgo y todo. Ser mujer es el nuevo ser negro: esto hay que exprimirlo mientras dure.
Dos estrellitas de cielo y no una porque se puede leer (al contrario que tantísimas otras...) y la acabé, lo cual, supongo, es un piropo en el estado español y nuestra época.
P.D. La vida quiere a Jenn política, no escritora, y los amantes de la literatura de verdad (con esto significo buena y/o creativa) sólo le podemos desear lo mejor como lo primero y lucidez para desengañarse de lo segundo.