Este libro garantiza, desde la primera y hasta la última página, un valioso recorrido "a pie" por los primeros 25 años del México independiente. En todo momento, el autor ha procurado mostrarnos el rostro de cada una de las personas que daban vida a la ciudad de México -principalmente, aunque hay también descripciones de algunas ciudades del interior del país-, con los esquemas de valores vigente en la época y su configuración en mil y un festividades, cívicas, religiosas o simplemente populacheras. Se ocupa de las intrigas políticas y pronunciamientos militares, no buscando hablar de sus orígenes y consecuencias, no siendo el objetivo justificarlos o reprocharlos, sino para ofrecernos el retrato humano de cada uno de sus actores: el militar apeado de su montura, el religioso sin la sotana, el diplomático sin sus credenciales, el jurista sin su toga; todos, humildes y afortunados, son presentados como ciudadanos. Más que la distancia temporal, lo que proporciona al lector la panorámica de otra época es el lenguaje: utensilios, vestimenta, gastronomía y formas de ocio, bien pueden configurar un diccionario de términos hoy desconocidos. Una excelente lectura para conocer lo que había detrás del s.XIX que todos nos representamos entre ecos del cañón y la metralla.
La principal virtud de entre muchas de este libro es que despierta el interés por esa época tan compleja como lo fue la primera mitad del siglo XIX en México; después de la lectura de este libro tenía muchas ganas de seguir leyendo los otros autores clásicos de la literatura mexicana de esa época con el objetivo de encontrar la misma calidad de éste. No sé si otros libros de esa época tienen la misma vitalidad y descripción amplia que éste; también es cierto que se ha puesto en duda la autenticidad de estas memorias y la edición Porrúa omite los párrafos finales de la edición original, donde el editor explica el desorden de los papeles que se convirtieron en las Memorias. En diez capítulos, divididos en dos partes, Prieto recuerda sus primeros treinta y pocos años de vida: que funde con los de la vida nacional posterior a la independencia. Las Memorias terminan alrededor de la revolución de Ayutla, cuando nuevamente hay una coyuntura definitiva tanto en su vida personal como la del país. Al final remite a otro texto suyo, los Viajes de orden suprema, como continuación de las memorias, texto menos conocido y editado y que también resulta atractivo de leer. La elevada calidad de las Memorias se refleja en la forma de retratar a los personajes sus contemporáneos, buena parte de ellos nombres conocidos para cualquier mexicano con información de ese periodo. También se explica la amplitud de los temas que ocupaban la atención de un mexicano de cierto nivel en la sociedad; si nuestro conocimiento de esa época está caracterizado por las turbulencias políticas, aquí se encuentra un relato preciso de ellas, además de temas menos formales, como las diversiones, los diversos trabajos, las características de la capital del país en esa época. [VIII-23]
Estas memorias narradas de manera amena nos transporte a los primeros años del México Independiente. Participamos en las discusiones de los cafés de la Ciudad, la ormación de la Academia Letrán y el inicio de una literatura mexicana.
Such a delight to read Prieto, the best chronicler Mexico City has produced. Every page is filled with tastes and smells and colors as if it was the reader the one living this (even then) anarchic city. Highly enjoyable and fast paced.