Mi primera lectura a una obra de este maestro que es Alejandro Dolina.
A Desde el principio nos encontramos inmersos en el barrio de Flores, dónde una niebla cubre la mayoría de los episodios que en el suceden. Esta niebla, no tan física como aparenta, nos va dejando ver sucesos incompletos y personalidades extrañas. Estos hechos, tan desordenadamente narrados, como un mazo de cartas recién mezclado, no hacen mas que sumar a este efecto neblinoso en el que esta envuelta esta obra.
A medida que vamos pasando las páginas, como lectores, somos envueltos y llevados hacia el interior de esta nebulosa, de la que no podremos salir ni vislumbrar una salida hasta la última página.
Justamente este efecto, perfectamente logrado por el autor, es lo que hace que la obra no sea perfecta. Terminamos enredados en demasiadas incógnitas, demasiados hechos confusos, personajes que se parecen entre si entre medio de todo esto, páginas perdidas del supuesto libro de Raziel.
Es de valorar, eso si, la calidad literaria de la obra. Dolina nunca defrauda a quienes buscan profundidad y estan deseosos de internarse en el mundo del pensamiento, oculto detrás de las páginas y visible para aquellos que buscan mas allá de las letras.
Siento que termino con ganas de leer otra obra suya, porque a lo mejor tengo que remontarme al pasado, para poder valorar un poco más este presente Dolinesco.