El fin de la lectura es una colección de veinticinco cuentos y microrrelatos, más cuatro "Dodecálogos de un cuentista" que recogen algunas reflexiones del autor sobre este género literario. Las ficciones giran en torno al amor, la familia, la muerte, la culpa el lenguaje y la brevedad.
Hijo de músicos argentinos exiliados (de madre violinista, de origen ítalo-español, y padre oboísta, de origen judío alemán), tiene la ciudadanía argentina y española. La historia novelada de su familia, infancia argentina y ancestros europeos puede leerse en su libro Una vez Argentina. A los catorce años se trasladó a Granada, donde realizó sus estudios secundarios, obtuvo la licenciatura en Filología Hispánica por su Universidad, cursó el doctorado e impartió clases de literatura hispanoamericana. Neuman debutó en la literatura como poeta y narrador breve. Su primera publicación fue un cuaderno de poemas titulado Simulacros, aparecido a principios de 1998 en una pequeña editorial de Granada. A finales de 1999 se publicó su primera novela, Bariloche, que resultó finalista del Premio Herralde y fue recibida como una de las óperas primas del año. Sus siguientes novelas, que también obtuvieron distinciones, lo confirmarían como uno de los más destacados escritores contemporáneos en lengua castellana. El propio Roberto Bolaño, en su libro de ensayos Entre paréntesis, declaró sobre el joven autor:
"Tocado por la gracia. Ningún buen lector dejará de percibir en sus páginas algo que sólo es dable encontrar en la alta literatura, aquella que escriben los poetas verdaderos. La literatura del siglo XXI pertenecerá a Neuman y a unos pocos de sus hermanos de sangre".
La consagración definitiva como novelista le llegó con El viajero del siglo (2009), obra que obtuvo entre otros el Premio Alfaguara y el Premio de la Crítica; además de resultar elegida entre las 5 mejores novelas del año en lengua española en sendas votaciones convocadas por el diario El País entre 50 críticos y periodistas, y por el suplemento El Cultural del diario El Mundo. Neuman ha desarrollado una intensa labor de divulgación del relato breve. Además de sus libros de cuentos, que incorporan apéndices teóricos sobre el género, ejerció como coordinador del proyecto Pequeñas resistencias, serie de antologías sobre el relato actual escrito en castellano en todo el mundo, publicada entre 2002 y 2010 por la editorial Páginas de Espuma. Cabe en este sentido destacar su prólogo al libro de Horacio Quiroga Cuentos de amor de locura y de muerte, para la editorial Menoscuarto. Ha trabajado asimismo como columnista en numerosos medios de España y Latinoamérica. Fue guionista de tiras cómicas en el diario Ideal de Granada, colaborando con el dibujante Kicus en una serie de tiras semanales titulada Los quietos. Escribe regularmente en el suplemento cultural del diario español ABC, en la Revista Ñ del diario argentino Clarín y en su blog personal, Microrréplicas. En 2007, mediante una nueva votación convocada por el Hay Festival y Bogotá Capital mundial del libro, Neuman fue incluido en la selección Bogotá-39. Más tarde, en 2010, fue seleccionado por la revista británica Granta entre Los 22 mejores narradores jóvenes en español.
Muy buenos cuentos. Me gustó mucho el primero y la serie de dodecálogos para cuentistas. Lo leí en la edición de Libros del fuego (editorial venezolana). Celebro el diseño editorial. Novedoso.
El fin de la lectura se compone de un gran abanico de cuentos, que abre un sinfín de temas que se inmiscuyen en las relaciones humanas y las historias que de ellas surgen. Entre mis favoritos están “Anabela y el peñón” se construye una historia sobre los misterios del amor adolescente, en los límites de la vida. “Una silla para alguien” aborda la preparación de un paseo para alguien cubierto de nostalgia y que anda en una silla de ruedas. En “La belleza” relata la paradoja de la perfección a través de una mujer tan hermosa, cuya existencia se vuelve imposible. “Cómo maté a John Lennon” nos trae a un anónimo fan del cantante, que cuenta una verdad que lo atormenta desde que él murió. Y, por último, en “Monólogo del monstruo” un hombre analiza la causalidad de sus acciones y se revela como víctima de la mecánica del universo.
Así, el libro es una colección de veinticinco cuentos y cuatro dodecálogos de un cuentista, que recogen algunas reflexiones sobre el género. Neuman deja al lector al borde de la risa o la tristeza, que se enmarcan a través de un título que, con doble sentido, hace una parodia al mundo apocalíptico en el que vivimos. Nos lleva a plantearnos cuál es el futuro de las letras, así como la razón de ser de la literatura y sus posibilidades.
La mayoría de ellos son interesantes y atractivos, pues con la característica prosa del argentino, se crean personajes atractivos y dotados de energía, que se ven envueltos en las peripecias de la vida, a través de recursos interesantes e innovadores, contemplados en pequeñas historias cargadas de impresión y asombro.
El fin de la lectura nos invita a celebrar aquello que no hacemos y a encontrar belleza en lo que no vemos. El humor surge como un mecanismo para soportar lo terrible, mediante estas minitragedias que recalcan que leer te entrena para la vida, para enfrentarte a la realidad, mientras que nos ayuda a entendernos, a reconocernos e, incluso, para ser de vez en cuando otra persona.
En definitiva, una antología preciosa, con una edición divina, que nos hace replantearnos y que presenta a la lectura como un camino que nos permite ser muchos otros, siendo esta una razón para leer y escribir. El fin de ello está muy lejos, sin embargo, mientras llega, hay que leer a Neuman un sinfín de veces, porque no existirá un escritor como él.
“El fin de la lectura” es una colección de cuentos del argentino Andrés Neuman. En cada uno de sus textos, la mayoría de extensión muy breve, el autor presenta una serie de temas que, aunque parecen sencillos, terminan siendo disruptivos y se desarrollan en torno a vueltas de tuerca que mueven el piso por completo. La mayoría de los relatos incluyen reflexiones harto interesantes que complementan y contribuyen a la narración.
Me lo habían recomendado tanto que mis expectativas estaban altas. Quizá sea yo que no me llevo bien con los relatos cortos, pero mil veces prefiero Hablar solos.
El fin de las citas Cocina para las mujeres. Luego se las almuerza. Yo diría que Gabriela es su plato predilecto.
Estoy seguro de que en su guarida de fiera inconmovible, en las noches de luna clara, se siente sola. Y de que a veces, también, hace un esfuerzo y me recuerda.
Me gustan las lenguas que quisiéramos hablar y soñamos con aprender el próximo año, mientras nos sonreímos bajo la ducha.
Cuando no se tiene temperamento de artista, siempre queda el consuelo de ser público.
Por mucho que un hijo recompense a sus padres, siempre habrá una deuda temblando de frío.
Me gustaron estos cuentos de Neuman, aunque siento en ellos una primacía de la idea que aleja el completo disfrute de la lectura de mi horizonte. No es problema, reconozco sus bondades y su habilidad. Tiene una fuerza grande al momento de plantear argumentos y hay destellos de una poética delimitada y fértil. Quizás les conceda relectura en un futuro, para ver si logro zanjar algunas diferencias. Eso es todo, por ahora.
Los libros de cuentos me gustan porque puedes terminar una historia (o varias) en una sentada. Todos los cuentos de este libro giran alrededor de la muerte, y eso siempre es por demás encantador
Cuentos muy listos y interesantes! A mi me gusta muchísimo. Señor Nueman siempre se lo da cuentos que se parece muy sencillos pero son mucho más y mucho mejores para leer.
Un paseo por varios cuentos, que, si bien, muestran la destreza de Neuman para encontrarse y crear diferentes voces en personajes distintos; también crean un libro que parece inconexo.
Mi favorito fue el primero: "Las cosas que no hacemos". Con un tono cotidiano y buena cadencia. Muy real, muy humano, con lenguaje muy común y cercano. Qué importante que lo que no hacemos dibuja bastante bien la vida, qué importante hacer fiesta de lo que no hacemos en un momento en el que, un mundo en pausa, parece provocar que la gente llene las horas del día para saciar vacíos. No hagamos, qué gran regalo.
"Me gusta que no hagamos las cosas que no hacemos. Me gustan nuestros planes al despertar, cuando el día se sube a nuestra cama como un gato de luz, y que no realizamos porque nos levantamos tarde por haberlos imaginado tanto. Me gusta la cosquilla que insinúan en nuestros músculos los ejercicios que enumeramos sin practicar, los gimnasios a los que nunca vamos, los hábitos saludables que invocamos como si, deseándolos, su resplandor alcanzase nuestros cuerpos."
‘El fin de la lectura’ es una selección de cuentos del argentino Andrés Neuman muy sólida, variada y completa, recomendable. Neuman es un escritor que usa el humor como rasgo distintivo de sus cuentos, en los que experimenta con diversos narradores, tonos, formas y se desenvuelve bastante bien con la diversidad de técnicas.
Quizá lo único reprochable es que acostumbra a finalizar con sorpresa los cuentos y aunque muchas de estas sorpresas son directamente geniales, cuando no lo son no se terminan de redondear los cuentos o su efecto no es el esperado.
Los cuentos que más destaco son: ‘La felicidad’, una obra maestra del patetismo en las relaciones. ‘Las cosas que no hacemos’, de la honestidad en el amor. ‘Una silla para alguien’, una impactante búsqueda de perdón de una madre desahuciada. ‘Cómo maté a John Lennon’, con una original reescritura de los acontecimientos. ‘La teoría de las cuerdas’ un fisgoneo interesante.
Fue una lectura rápida que no terminó de emocionarme por la falta de buenos cuentos. Me parece que muchas veces Neuman cae en lo cliché o en lo fácil de escribir con temas de padres moribundos, parejas peleadas e introspecciones emocionales, entre otras. Felizmente hubo seis cuentos que me gustaron bastante y otros dos más que de haber tenido un final menos predecible, se hubieran unido a estos seis.
Quizás el hecho de que los cuentos de este libro son tomados de cinco libros, se notan desconectados y no terminan de conmover. De todas formas, Andrés hace gala de ser un cuentista que va de los textos altamente poéticos como "Alumbramiento", pasando a cuentos con un manejo del humor sutil como "El abrigo". Un escritor con tantas tonalidades siempre es bienvenido.
Cuentos que te hacen sonreír, cuentos que te hacen sentirte triste, cuentos que te hacen cuestionar, cuentos que confunden, 25 cuentos cortos de distintos géneros y estilos, y todos ellos valen la pena.
¡Los solos dodecálogos para cuentistas del final ya valen para todo el libro! Hay gemas aquí, como "La máquina de traducir poemas", "Teoría de cuerdas". Pero eso ya con el resumé de Neuman se sabía.
El fin de la Lectura (en la edición de Laguna Libros) viene acompañado por Ilustraciones de Rafael Díaz, artista colombiano. El argentino Neuman, reúne aquí 25 cuentos y microcuentos de diversos libros suyos ya antes publicados. Es una antología ilustrada muy bella, por cierto. La ironía, el humor, el amor, la muerte (el suicidio) y la enfermedad son tópicos que atraviesan el libro con diversos cuentos que son asequibles por su extensión y por su lenguaje. También se da cita la intertextualidad y el juego de la ficción como se da en El infierno de Sor Juana, quien vive por Reforma y le gusta quemar con su deseo a hombres de su gusto. O también Cómo maté a John Lennon, narrado desde el otro asesino de esa noche decembrina postvelitas. Uno de mis favoritos fue la típica escena Pulp de los matones siendo golpeados y apaciguados por Un cigarrillo. Y por último La prueba de inocencia que es un diálogo cándido entre un ciudadano cualquiera y una pareja de oficiales en la carretera. Los dodecálogos son justamente eso, una línea para revestir el género, sin pretensiones.
Leí la versión de Laguna Libros para Colombia 🇨🇴 Considero que tiene cuentos maravillosos como Las Cosas Que No Hacemos y a su vez algunos menos llamativos. Es como una montaña rusa donde a veces se ve un poco de genialidad
Un libro que sirve como muestra de la cuentística de Neuman. Me quedo con “La felicidad”, “La carta de los tristes”, “Cómo maté a John Lennon”, “Tornasol”, y “El último poema de Piotr Czerny”.
Aunque no se convirtió en mi lectura favorita, cada cuento me atrapó y los últimos capítulos, que son decálogos para hacer cuentos valen totalmente la pena.