Faery es el mundo de las hadas. Viajaremos desde la época actual al año 25 a.C., a un asentamiento luggon, al norte de Hispania, para encontrarnos con Xesa, un hada de Agua impetuosa y seductora y Lugh, un dios Sol terco y fascinante. Ella ha jurado no volver a encapricharse con ningún hombre. Él arrastra el estigma de haber nacido mestizo de dos razas, los formoré y los tuatha dé danaan. Y el rencor hacia Xesa por la humillación sufrida siglos atrás. Pero ella deberá convencerle de que salve a su pueblo de las hordas romanas. Érika Gael nos sumerge, con su escritura fluida, personal, refrescante, divertida y maliciosa, en un mundo de criaturas mágicas y dioses mitológicos donde el Amor, con mayúsculas, pone la guinda a una prodigiosa historia. Todo un hallazgo de escritora. Una novela imposible de arrinconar.
Érika Gael nació en Oviedo en la primavera de 1985. Devoradora incansable de libros, siempre se preguntó por qué ella, al contrario que Matilda, era incapaz de mover objetos con la mente. Hasta que creció y se dio cuenta de que la experiencia acumulada le podía ser útil para enlazar unas frases con otras y crear sus propias historias. Cuando las frases comenzaron a ser cada vez más largas y sus relatos a ocupar cada vez más páginas, decidió que ya era hora de reconocer que había algo que le gustaba más que la carrera de Psicología, más que las películas de Tim Burton y el chocolate: escribir historias de amor.
Ha sido una lectura curiosa porque nunca leí nada de la autora o una historia de este tipo y la he disfrutado mucho, en especial por los personajes y los diálogos aunque la evidente documentación y la estructura de la novela son fantásticas en sí mismas. Xesa es un personaje complicado, diría que incluso un gusto adquirido, pero a mí me ha simpatizado casi desde el principio y algo parecido me ocurrió con Lugh, y aunque su historia es muy loca me he reído un montón con sus intercambios y ha habido partes en que me han inspirado mucha ternura. Espero probar con otro título de la autora pronto.
Xesa es una xana, una hada inmortal egocéntrica, odiosa, sexy y muchos adjetivos que rozan lo exasperante pero también lo atrayente. Adora viajar en el tiempo y vestir de la forma más bonita posible. Con ella vive Quelo, un ventolín con aspecto de niño que es único que puede aguantar sus locuras y constantes cambios de humor. Su pueblo, los luggones que viven en la sombreadísima Astura están en peligro, y sus tres dirigentes la envían a Tara (donde viven los dioses del panteón celta) para que convenza al dios sol, un tal Lugh que, como no es fortachón y barra de chocolate demasiado sexy, para que los proteja de un posible ataque de los romanos (los más malos de la historia) exceptuando algunos detalles y un malo maloso, algo asi va la historia.
Xesa en una Xana -hada- muy especial. Traviesa y alocada, adora su melena roja, las canciones de Abba y los combinados Sex on the Beach. Pero sus travesuras han ido demasiado lejos y ahora, como castigo por el daño cometido con su última locura, le encargan una misión que no le hará ninguna gracia: convencer al Dios del Sol para que ayude a los luggones en su lucha contra la inminente invasión romana.
El problema es que ese Dios no es ni más ni menos que Lugh, un antiguo amor al que Xesa abandonó hace 200 años en una situación, digamos, un tanto comprometida. Y ahora Lugh está dispuesto a vengarse de la engreída hada por esa humillación... y por haber dejado su corazón hecho añicos.
El género fantástico es totalmente nuevo para mí, así que cuando cogí este libro, me quedé aturdida: ¿ una hada que baila frenéticamente al ritmo de Dancing Queen? ¿Un pequeño duende volador, obsesionado con el sexo y la comida? ¿Un Dios que es mucho más humano que muchos de nosotros ? Todo esto, y mucho más, es lo que nos depara esta singular historia.
Ha resultado refrescante leer un libro como este, por su originalidad, por ese toque de locura con el que la escritora nos describe algunas escenas (el ataque de los romanos al pueblo luggon me ha encantado!) y por esos protagonistas que, a pesar de ser seres divinos, son tan sumamente humanos e imperfectos.
Por contra, ha habido momentos durante el transcurso de la novela que me ha resultado "chirriantes". Por ejemplo, con la escena en la que Quelo (el ventolín menudo, invisible, volador y obsesionado con el sexo que siempre acompaña a Xesa) acompaña a Lugh a su casa y para demostrarle que Xesa no es la cabeza hueca que quiere aparentar, le muestra el título académico que el hada posee, me quedé muda. También esperaba mucho más del momento en que sabemos cómo Xesa humilló a Lugh y el desenlace, en el que esperaba una lucha encarnizada entre el Dios y su abuelo, se me quedó en aguas de borraja.
Así pues, no puedo decir que la historia de amor entre los protagonistas me haya convencido mucho, pero sí es verdad que me he divertido con esta historia tan atípica, con las puyas entre los protagonistas y sobretodo con Quelo y los luggones que, para mi, han sido lo mejor de esta chispeante historia.
Faery es una novela que mezcla muchas cosas: xanas (hadas), dioses, druidas, época actual, año 25 a.C., luggones, romanos y seres mitológicos...
Faery lo tengo en mis estanterías desde hace mucho, el año pasado por estas fechas lo empecé a leer pero se me hizo imposible. Me chocaba muchísimo "escuchar" a seres antigüos hablando de manera coloquial y sentía que las situaciones eran bastante absurdas. Todo esto conseguía que no me creyera la historia y me desesperaba.
Este año le di otra oportunidad y he podido disfrutarlo. Creo que el problema fue que quería tomármelo enserio y es un libro más ligero que no pretende contar acontecimientos históricos, si no jugar con todos los elementos que he dicho en el primer párrafo. Al leerlo con más sentido del humor he podido avanzar y disfrutar un poco de la historia.
Aún así no me ha enganchado del todo, ni la historia ni los personajes. Estos últimos, me ha parecido que están mal desarrollados; por ejemplo, hay características que sé que tienen los personajes porque otros los definen así, no por el comportamiento de dicho personaje. En cuanto a la historia, había situaciones que quería que se parara más y las desarrollara y la autora pasa un poco de largo; como el enfrentamiento con el cíclope.
"Había percibido la presencia de Xesa desde el principio. La energía que él, como Sol, despedía durante la consagración había colisionado contra un poderoso obstáculo en su expansión. El único obstáculo, de hecho, capaz de frenar el fuego de su sangre: el Agua."
Faery de Érika Gael es una novela ligera sobre el romance de una xana (un hada de agua) llamada Xesa y el dios del Sol, Lugh.
Hay que decir que la portada de Faery atrae la atención al igual que su título. Un punto a favor cuando encuentras tanta proliferación de títulos románticos. Si le damos la vuelta y leemos la sinopsis, por mi parte, se nota que es un libro romántico que podría tener algunas características que le hacen especial. Aparte de que la pareja protagonista esté formada por dos razas místicas nos hablan de conflictos entre romanos y luggones, dando un toque histórico que es de agradecer Aun así la sinopsis, en este caso firmada por Nieves Hidalgo, creo que no se ajusta mucho a su interior ya que promete más de lo que da.
Y es que en novela romántica ya está todo escrito y pocas son las autoras que realmente tienen la calidad suficiente para hacer que me emocione usando los mismos recursos que el resto. La novela de Érika falla en ese sentido pero sabe suplirlo con mucha imaginación y diversión.
Faery comienza con la presentación de una aldea, en ciertos aspectos, parecida a la que aparece en las aventuras de Asterix y Obelix, que se encuentra en una situación peligrosa. Se han avistado romanos y es más que posible que tengan que ir a las armas. Viendo que no tienen posibilidades de sobrevivir al ataque deciden pedirle ayuda a los dioses. Leukon,el viejo druida del pueblo debe pedir ayuda al Dios Sol llamado Lugh, pero como ellos no pueden entrar en territorio de dioses piden ayuda a un hada del agua, también conocidas como xanas de nombre Xesa. Todo sería perfecto si hace unos cuantos años, Xesa no hubiera ridiculizado a Lugh dejándo al pobre hombre con el culo al aire, y nunca mejor dicho, pasando a ser el hazmerreír de Tara, residencia habitual de los dioses. Así que cuando Xesa aparece enfrente de Lugh, los deseos de venganza de éste llegan a su punto álgido y decide darse unas vacaciones mientras Xesa ocupa su lugar durante unos días. Ah, pero Lugh no es tan tonto como para dejar a un hada irreverente y caprichosa en tan alta posición, y vigila todos sus movimientos escondido en las sombras. Si a todo eso le sumas la gran atracción que sienten el uno por el otro desde el primer momento y las meteduras de pata y las jugadas de los romanos para que Lugh no aparezca a tiempo tienes como resultado una trama amena y rápida de leer, mientras disfrutas de los diálogos que es sin duda lo más destacable de la novela.
Los personajes lo son todo en Faery. Desde la incorregible Xesa, un hada descocada y moderna que ha sufrido por amor en el pasado y ahora no tiene la confianza para volver a tener una relación duradera, pasando por Lugh que está en la misma situación que Xesa, y que además tiene que convivir con el estigma de ser un bastardo en una comunidad donde eso se paga con desprecio. Como secundarios a destacar tenemos a la "conciencia" de Xesa, Quelo, que es el alma de la fiesta o al gran amigo de Lugh, Nuada que tiene cierto protagonismo al final de la novela.
Como vereis, Faery tiene mucha imaginación, diversión a raudales y varias escenas que dejan huella... Una novela romántica al uso con unos personajes muy peculiares. Recomendado a los lectores del género.
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Lo primero que me llamó la atención de esta obra fue su portada (preciosa, con ese aire tan fantástico) y su sinopsis (el mundo de las hadas, la historia de amor entre un hada y un dios…) así que cuando lo vi en la tienda no tuve que pensarlo mucho. Al poco de empezar las ilusiones que me había hecho se rompieron. Aunque la novela es entretenida no puedo decir que me haya aportado gran cosa. El ritmo es cambiante, cuesta engancharse y tiene bajones. La acción se comprime en los últimos capítulos, donde realmente tampoco es que haya mucha. Aparecen dos temas que podrían haber dado mucho juego: la guerra contra los romanos y una venganza (de la que no especificaré mucho para no spoilear). La novela está centrada en Xesa y Lugh, y la manera de juntarlos, nada más.