3'5 Estrellitas. Me llevo una grata sorpresa, pero es verdad que se me ha quedado muy cortito, por eso no le subo más.
"Puesta en escena" ocurre siete años después que el primer libro. Y la sorpresa han sido los protagonistas. No era un secreto que el protagonista fuese el príncipe Alexander, tan serio, recto y responsable. La sorpresa fue ella.
Eve Hamilton es la hermana pequeña de Chris, la mejor amiga de Brie, que tuvo un pequeño papel protagonista muy decisivo en el libro anterior. Por aquel entonces, Eve era apenas una niña de veinte años. Ahora es una mujer y tiene una carrera deslumbrante, es productora teatral y su compañía de Houston está a punto de firmar un contrato irrenunciable.
Eve vuelve al país de Cordina, ése idílico país inventado al que he comparado con Mónaco. Invitada por la familia real, van a ofrecerle la producción y estreno de cuatro obras en el teatro nacional, una oferta que no puede rechazar, porque puede lanzar al estrellato a su pequeña compañía.
La sorpresa es que Eve deberá verse las caras con el presidente del teatro nacional, que es nada más ni menos que el príncipe heredero, Alexander. Aunque todos en la familia real de Cordina sienten un sincero aprecio y amistad por Eve por haber salvado al príncipe Bennet y a la princesa Gabriella siete años antes, con Alexander es distinto. Él es muy atractivo, pero tan serio, frío, distante y responsable, que es imposible llegar hasta él. Sus primeras escenas juntos están llenas de pullas y discusiones, parece que no se caen bien.
Alexander es inalcanzable, pero ¿no podría ser todo una treta porque Alexander guarda tanta represión dentro suyo por su posición? Él es el que nunca se equivoca, el que debe hacer todo bien y sobre el que pesa tanto poder y expectativas por ser el heredero, pero dentro suyo guarda una pasión tan fuerte por Eve que cuando quiere algo con ella causa el efecto contrario.
Realmente he disfrutado el libro y del romance, pero se me ha hecho corto. Es normal, siendo un libro de harlequin, así que tampoco debe causar muchas expectativas porque es a lo que vas. El romance me ha gustado mucho y ver cómo se derrite el príncipe de hielo es lo que más he disfrutado.
Lo que menos me ha convencido es la vuelta de los malos del libro anterior, me parece rebuscado y reiterativo. Deboque sigue en la cárcel, pero parece que su red es tan extensa y la tiene cogida contra toda la familia real de Cordina que nada lo detendrá. Y de nuevo tendremos esa amenaza en éste libro. Cuando todo parece perfecto y el estreno de las obras que trae Eve va a realizarse, empiezan a surgir las amenazas y a destrozar todo cuanto se está labrando.
Bien coordinado todo, pero repito, se me ha hecho corto. Aún así lo he disfrutado mucho y el romance es lo que más me ha convencido. Nora Roberts siempre ha sido una excelente narradora y ha sabido crear unos personajes muy profundos y bien caracterizados, es una suerte que ya supiera hacerlo en los años 80 y que esa pericia haya llegado hasta nuestros días, nunca defrauda.