Tal vez la novela menos conocida de Caparrós, y para mí, la mejor que ha escrito, por mucho, ampliamente mejor que Los Living, que fue premio Herralde. Y sin embargo, creo que es una novela prácticamente inconseguible. Por qué? Tal vez porque es un libro incómodo, no sólo para los lectores de derecha (si eso existe) sino para los propios lectores de izquierda. Caparrós formula, en boca del Gallego, un ex montonero que enfrentó la dictadura, una serie de cuestionamientos acerca de la memoria, de los derechos humanos y del papel de las víctimas que sacuden al lector(a). No se trata de la recuperación heroica de la guerrilla revolucionaria sino de una visión autocrítica (algo por lo general tan carente en los movimientos de este tipo) y desencantada, mas nunca arrepentida. Es un libro intenso, poético y provocador, que rebasa los linderos de la argentina para hacernos pensar sobre la lucha de izquierda en América Latina contra los regímenes autoritarios de los tiempos de la guerra fría. Cómo eran estas y estos compas que tomaron las armas contra los fachos; cómo percibían la lucha; qué anhelaban; qué pasó con aquellas y aquellos que cayeron, y con los que salvaron el pellejo; cómo vivir después de todo lo sufrido; cómo no anhelar la venganza después de tanta afrenta.