En Larga distancia Martín Caparrós cuenta los relatos de un viajero que sabe encontrar los detalles más interesantes de los lugares que visita. Su mirada logra hacernos cómplice de las revelaciones que descubre en cada lugar. Hoy un clásico, Larga distancia fue pionero en los noventa cuando nadie en la Argentina se animaba a editar «crónicas». Un libro en el que, según Tomás Eloy Martínez, Caparrós consiguió lo que todo escritor encontrar su propia voz, «una voz conmovedora, memorable, que no se parece a ninguna otra». Por sus páginas desfilan la Unión Soviética a punto de caer; Hong Kong y el espíritu del capital; la nueva China rosa; los inicios de Evo Morales como líder cocalero; la lucha entre el vudú y la cruz en Haití; la epidemia de cólera y los bebés vendidos en Perú; una rara entrevista con Malcolm Lowry; un largo viaje en barco por los ríos del Paraguay; las últimas horas en La Higuera de Ernesto Guevara, «uno de los primeros argentinos que triunfó en el exterior», y tantas otras historias. Crí «Martín Caparrós, uno de los más geniales cronistas contemporáneos, depura de manera exquisita, emocionada, vibrante y distanciada una prosa de un poderío narrativo excepcional». Fernando R. Lafuente, ABC Cultural «Caparrós es un maestro de la crónica». Juan Villoro, Reforma «Es una obra rica y ambiciosa, una empresa arriesgada que debe ser conocida». Juan Goytisolo «Caparrós provoca esa necesidad sonriente de subrayar, compartir en redes, reproducir sus trallazos». Nadal Suau, El Cultural «El mejor cronista actual de América un soberbio entrevistador, un viajero dotado de cultura enciclopédica y de una fina ironía». Roberto Herrscher, La Vanguardia «Su prosa y su mirada son un reactivo fuerte para almas sensibles o amigas de lo políticamente correcto». Leila Guerriero, El País
Martín Caparrós es un periodista y escritor argentino. Comenzó su carrera periodística en el diario Noticias en 1973, en la sección policial, a cargo de Rodolfo Walsh. En la dictadura, abandonó el país y se exilió en Europa: se licenció en Historia en la Universidad de París; más tarde vivió en Madrid, hasta 1983. Tras el retorno de la democracia a Argentina, regresó a Buenos Aires. Vive en España y publica sus columnas en El País de Madrid y el New York Times.
Algunas crónicas son muy buenas como la de Lima antes de 1992 cuando la ciudad estaba prácticamente sitiada por Sendero Luminoso y donde campeaban la informalidad, la desigualdad y el caos. Importante lectura para hacer una comparación clara de lo mucho que se ha avanzado en la lucha contra la desigualdad y el gran crecimiento económico y de oportunidades que hoy tiene casi toda la población. Aún falta mucho pero definitivamente la base de la pirámide hoy tiene acceso a educación, tecnología y salud que en los 90 no se tenían ni remotamente cerca.
Caparrós narra muy bien. Algunas crónicas me gustaron mucho más que otras y algunas han resistido mejor el paso del tiempo. Esta frase me gustó mucho: "Hay unas pocas imágenes que son lo que no parecen, pero no hay ninguna que sea lo que parece".
'Larga distancia' es un compendio de reportajes, reflexiones, textos inclasificables y maravillas varias escritas entre finales de los 80 y principios de los 90. Un cóctel de humor fino, sutilezas, ojo para el detalle y talento para describirlo, magia, ritmo, poesía. Un periodismo hecho con herramientas de ficción y expresado con palabras de la mejor literatura.
'Larga distancia' es La Crónica, y Martín Caparrós —junto a Leila Guerriero— es su GOAT.
Fundacional. Siempre me ha parecido aburrida la idea de un libro de viajes, pero Caparrós me ganó. Sus crónicas sobre Hong Kong, Lima, Haití, Moscú, todas son más bien frescos que buscan capturar no tanto un evento, como el ambiente del espacio en un momento histórico concreto. Lima desbordada por Sendero, Haití frente a la elección de un nuevo presidente, Moscú antes del final de la URSS. Y frente a ello: ¿qué dice, qué piensa la gente?, ¿qué se respira en el aire, en qué consiste ese "perfume del final", como lo llama en la crónica sobre Lima? Y Caparrós logra vendernos la idea de que encapsula ello en el espacio de unas 20 a 30 páginas. Brillante ilusión.
Caparrós comparte desde su mirada lugares, experiencias y emociones para describir fracciones del mundo con un toque personal y crítico. Es un libro que exige del lector una entrega desprendida de estructuras y prejuicios para dejarse llevar por la curiosidad de un viajero en constante búsqueda del sentido humano. En lo particular, disfruté la paradójica narración y su agudeza descriptiva para crear frases contundentes e imágenes vivas en las que el lector termina siendo tan ajeno a esa realidad como el mismo autor.
Caparrós es un maestro de la crónica, en Larga distancia, entre líneas, se nos da una clase de cómo hacerla, qué ingredientes debe llevar para cumplir con su cometido. Algunas son mejores que otras, sorprenden las que versan sobre la literatura y autores muertos, con estas, Caparrós nos muestra que hasta de algo que no pudimos ser testigos se puede hacer una crónica, siempre y cuando haya un compromiso firme con ésta.
Un recuento genial de las mitologías que nos hacen viajeros. Que forma de describir la belleza y la fealdad. Que maestría para encontrarlas donde no deberían de estar.
“Hay pocos viajes que no conozcan —desde el principio— sus palabras.”