Este es uno de esos libros que mucha gente que habla de oídas sobre Lenin (probablemente la gran mayoría) debería leer antes de abrir la boca. Se trata de una traslación casi literal de los cuadernos de estudio sobre distintos textos filosóficos que hizo al principio de su carrera política por el mero afán de conocer más para tener más puntos de vista y opiniones sobre el mundo que las que encontraba en los medios habituales.
Por desgracia, es una edición tremendamente literal y respetuosa con los cuadernos, lo cual no es tan bueno como podría pensarse porque nos encontramos con el documento en bruto, que básicamente son copias de párrafos de obras de terceros con subrayados, notas al margen y multitud de notas al pie muy desordenadas, todo ello impreso con los medios litográficos de hace 40 años y que nada tenían que ver con las maravillas actuales, por lo que la dificultad de la lectura es triple: la de interesarse completamente por los contenidos que a él le parecían interesantes y que no tienen por qué interesarnos a los demás, la de intentar entender qué es lo que quería decir con sus subrayados y sus notas (que no está explicado y es un poco extraño la mayor parte del tiempo), y la de una maquetación bastante chunga y que no facilita en absoluto la comprensión lectora.
Eso sí, retomo mi primera aserción: a pesar de todas las dificultades, quizá debería valorarse esto junto con lo que el vulgo conoce de él a través de la indoctrinación, y entonces podríamos hacer aseveraciones más certeras que las que se oyen habitualmente y que hacen que uno, sin ser partidario de esta corriente política, se rasgue las vestiduras.