«Los científicos y los filósofos —escribe Bunge— tienden a tratar la superstición, la pseudociencia y hasta la anticiencia como basura inofensiva o, incluso, como algo adecuado al consumo de las masas; están demasiado ocupados con sus propias investigaciones como para molestarse por tales sinsentidos. Esta actitud, sin embargo, es de lo más desafortunada. Y ello por las siguientes razones. Primero, la superstición, la pseudociencia y la anticiencia no son basura que pueda ser reciclada con el fin de transformarla en algo útil: se trata de virus intelectuales que pueden atacar a cualquiera —lego o científico— hasta el extremo de hacer enfermar toda una cultura y volverla contra la investigación científica. Segundo, el surgimiento y la difusión de la superstición, la pseudociencia y la anticiencia son fenómenos psicosociales importantes, dignos de ser investigados de forma científica y, tal vez, hasta de ser utilizados como indicadores del estado de salud de una cultura»
Mario Augusto Bunge fue un físico, filósofo, epistemólogo y humanista argentino; Bunge por encima de todo fue un filósofo materialista, defensor del realismo científico y de la filosofía exacta. Fue conocido por expresar públicamente su postura contraria a las pseudociencias, entre las que incluye al psicoanálisis, la praxeología, la homeopatía, la microeconomía neoclásica (u ortodoxa) entre otras, además de sus críticas contra corrientes filosóficas como el existencialismo (y, especialmente, la obra de Martin Heidegger), la fenomenología, el posmodernismo, la hermenéutica, y el feminismo filosófico.
No es una lectura cómoda, al menos a mi me resulta laborioso tratar con conceptos como 'gnoseología' o 'hermenéutica' o con fórmulas de diez variables para caracterizar y objetivizar el concepto de 'ciencia', por eso he ido leyendo los artículos poco a poco. El esfuerzo vale la pena, sobe todo en los últimos artículos, que tratan temas más próximos.
Recopilación de escritos en torno a los conceptos de ciencia, pseudociencias y sus debates derivados. Altamente recomendable aunque bastante denso en algunos pasajes.
Bunge era una suerte de superdotado de todo aquello que tiene que ver con la abstracción, las matemáticas y la lógica aristotélica. Eso lo convierte es un fuera serie para abordar cuestiones epistemológicas de ciertas áreas (física, química, economía...) y, en parte, aún más limitadamente, de la medicina. Pero parece que le faltaban toda otra serie de competencias (poéticas, artísticas, metafóricas, hermenéuticas, existenciales...). No en vano consideraba, y no es el único, que todo lo que no fuera matemáticas y proposiciones lógicas no existe o es falso (basicamente). Podria hablarse de cierto autismo cognitivo (otros pecan de irracionalismo delirante).
Su concepción del método científico no es defendible. Léase a McYntire (La actitud cientifica) o, mejor, a Marino Perez Álvarez (Ciencia y pseudociencia en...). No obstante su modelo heurístico es aplicable en ciertas ciencias duras, lo que le permite criticar con eficacia ciertas tendencias claramente pseudocientificas.
El problema es cuando se encuentra con filosofía (amor a la sabiduría) en su vertiente mítica, psicologica, existencial, fenomenologica y un largo etcétera...entonces Bunge no entiende nada ni sabe de lo que habla (caso del psicoanálisis). No es de extrañar en alguien para el que la música rock era "puro ruido, sin justificación científica". Esto último es una falacia ad hominem, evidentemente. Pero él también lo hacía de continuo.
Es una compilación de varios artículos de Bunge en inglés o español. Ofrece un criterio de demaración inconsistente, basado en sus opiniones personales (sus juicios contra la astrología, parapsicología y psicoanálisis) que extrapola de algunas pocas lecturas hechas en los años 60 a 80s, a otros campos. Para variar, pretendió una formalización axiomática mediante tuplas, sacándose de la manga lo qué debía ser "una ciencia" y una "pseudociencia".