Un libro que me sorprendió para bien.
En este thriller, protagonizado por Ray Hamilton, un detective privado con un pasado turbulento, es contratado nada más y nada menos que por el Vaticano, ya que el cardenal ucraniano Valcomyr ha sido brutalmente asesinado, justo unos días antes del Consistorio, una reunión de cardenales con el papa para debatir temas importantes sobre la Iglesia; y, precisamente cuando el detective acepta el caso, otro cardenal aparece muerto.
También quieren deshacerse del presidente de Estados Unidos; son un montón de sucesos y probabilidades que te mantienen atento a la trama; además, dentro del mismo Vaticano hay un complot contra el Papa, que también deberá resolver Hamilton.
Una historia llena de intrigas y de giros, ya que las cosas se complican por momentos. Es un viaje entre Estados Unidos, Ucrania, Rusia e Italia.
La trama me parece atrapante, similar a los libros de Dan Brown; sin embargo, lo que no terminó de convencerme es que algunas cosas se resolvían sin decir cómo, y parecen un poco forzadas o predecibles; también en ocasiones las explicaciones son demasiado extensas y se pierde un poco el hilo.
A pesar de esos detalles, es un buen libro para pasar el rato. Como dato curioso, el autor es un seudónimo de un matrimonio de italianos.