“Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.”
Luis Alberto de Cuenca y Víctor Infantes le hicieron un regalo invaluable al mundo en1983 al publicar por primera vez, y de manera escondida, los once sonetos perdidos y ocultos de Federico García Lorca, llamados Sonetos del amor oscuro.
En el 2022, Luis Alberto vuelve a publicarlos, en honor a esa primera publicación pirata, ahora acompañado de unas hermosas pinturas de Javier de Juan y además incluye Gacelas y Cacidas del Diván del Tamarit del mismo autor.
Un libro que vale cada centavo que pagues por él, las pinturas son exquisitas y son la perfecta compañía para esos versos tristes y duros que Lorca dejó escritos para un amor que quizá fue prohibido y clandestino, como la primera publicación de Sonetos del amor oscuro.
“Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mí, rompe mi duelo,
¡que soy amor, que soy naturaleza!”
Sonetos del amor oscuro: Los once sonetos hacen referencia al nombre que lleva la colección, pues todos nos hablan de un amor fuerte y profundo, pero a la vez, es un amor que duele, que hace que el corazón del poeta se marchite y se enfríe… quizá por no ser correspondido, quizá por ser un amor prohibido en un tiempo en que no era permitido o quizá por la muerte o la partida del ser querido.
Lorca tiene una manera tan transparente de expresar lo que siente, pero a la vez sabe cómo decorar cada sentimiento, cada oración, para que el dolor y el llanto puedan esconderse detrás de una máscara de belleza y elocuencia en la que la rima quizá sobra, incluso ni hace falta, pues las alegorías hablan por sí mismas y endulzan los ojos de quien los lee.
Es realmente imposible no encontrarse identificado con algunos de los versos con sonetos de un amor necesitado como y demandante como el Soneto de la dulce queja o El poeta pide a su amor que le escriba, pero hay otros tan tristes como desconsolados como [¡Ay, voz secreta del amor oscuro!] y El amor duerme en el pecho del poeta.
“Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.”
Cada soneto tiene versos potentes en los que podemos descubrir que el autor estaba pasando por un momento duro en el que la única salida que tenía para su dolor, eran sus letras, su rima y aferrarse a ese amor, del que nunca sabremos por qué era “Oscuro”.
Pero Lorca nos dejó en ellos su corazón y su pena, y una clase magistral sobre cómo manejar la belleza y la agonía en una misma oración sin que estas generen repulsión entre ellas. Más bien, trabajan en armonía para formar ideas y sentimientos potentes y trascendentales.
“Yo quiero que el agua se quede sin cauce.
Yo quiero que el viento se quede sin valles.
Quiero que la noche se quede sin ojos
y mi corazón sin la flor del oro;”
El Diván del Tamarit: una colección de once gacelas y nueve casidas en las que Lorca, además de hablar del amor, nos muestra la gran influencia que recibió al leer obras de Emilio García Gómez, de quien, probablemente, tomo inspiración para escribir el Diván, su última obra de versos antes de dedicarse al teatro.
Las once gacelas son una colección preciosa de versos que hablan de amor, hablan de pasión, hablan de cuerpos, de besos, de caricias, pero también, de nuevo, hablan de dolor, de pena, de amores desafortunados e incluso, hablan de muerte.
Hay tres que llamaron mucho mi atención, Gacela II - De la terrible presencia, Gacela III – Del amor desesperado y Gacela VII – Del recuerdo del amor pues las alegorías que utiliza para hablar del amor y el desamor son muy profundas y suaves. Luego de leerlos te queda una sensación dulce en la boca y otra amarga en el corazón.
“La noche no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.”
Las casidas, a excepción de dos, son versos muy tristes y desoladores. Mientras que la Casida IV – De la mujer tendida y la Casida VII – De la rosa parecen un descanso en medio del dolor, un respiro de versos, que quizá no tienen sentido, pero no tienen pena, el resto de casidas, como la Casida II – Del Llanto y la Casida IX – De las palomas oscuras están llenas de palabras oscuras.
Desconozco el momento de la vida en que Lorca las escribió, pero me da la impresión de que estaba atravesando una etapa oscura en su vida, quizá alguna tristeza muy grande o incluso, una depresión, porque sus palabras están super cargadas de pena y habla mucho sobre la muerte.
Pero esto no le quita la grandiosidad y la gloria a cada uno de sus versos, pues, para alguien como yo, que atraviesa una depresión, encuentra un lugar en el cual identificarse y un espacio en el cual descansar un poco de la pena individual, para descubrir que otros, como Lorca, también sufrieron por alguna razón.
“El llanto es un perro inmenso,
el llanto es un ángel inmenso,
el llanto es un violín inmenso,
las lágrimas amordazan el viento
y no se oye otra cosa que el llanto.”
Tanto Sonetos del amor oscuro como El diván del Tamarit son dignos de leerse, independientemente de la edición, pero está en especial, es mágica y entrañable, pues las ilustraciones que acompañan a cada soneto, gacela y casida, están pensadas para ilustrar las palabras de Lorca.
Lorca es sin duda, uno de los corazones y mentes más grandes que ha habido en el mundo de la literatura. Un maestro de la poesía y del amor doliente y lacerado. Lorca es alguien a quien debes leer al menos una vez en tu vida.
“La rosa
no buscaba la rosa:
inmóvil por el cielo,
buscaba otra cosa.”