Novela sobre la protesta masiva contra la contaminación y otros abusos por la Río Tinto Compañía, en la cuenca minera Riotinto (Huelva) en 1888, y su sangrienta represión a petición de los dueños ingleses de la compañía.
Juan Cobos Wilkins, primer director de la Fundación Juan Ramón Jiménez, crítico literario en medios especializados (El País, Revista de Libros, Turia, Mercurio...), ha publicado las novelas El corazón de la Tierra, seguida por millares de lectores, continuamente reeditada y llevada al cine por Cuadri; Mientras tuvimos alas, premio de El Público como mejor novela de 2004; y El mar invisible, premiada en el Ciudad de Torrevieja. También es autor de relatos, recogidos en Siete parejas y un solitario y La soledad del azar, y de piezas teatrales recopiladas en Mysterium. Su obra poética suma, entre otros, los libros: Llama de clausura, Escritura o Paraíso, Biografía impura, Para qué la poesía. Traducido a varios idiomas e incluido en numerosas antologías y estudios de literatura contemporánea, ha sido galardonado, entre otros, con los siguientes premios: Premio de la Crítica de Andalucía, Gil de Biedma, NH, Ciudad de Huelva, Instituto de Cinematografía y Artes Visuales, y ha sido distinguido como Hijo Predilecto en su localidad natal, Riotinto, y con la Medalla de Las Letras en Huelva.
Este libro cuenta hechos que forman parte de la historia de Andalucía; y si no lo hubiera leído, probablemente no los conocería, ya que en ninguna clase de historia en el colegio o instituto se hizo hincapié.
Desde el punto de vista histórico me ha parecido muy interesante, me falla un poco la narración que se hace algo abrupta y monótona.
Lo que más me ha alucinado es el tema de las teleras. Eran unas piras donde se quemaba cobre y que originaba humos tóxicos que afectaban negativamente a los cultivos, a la ganadería y por supuesto a la salud, aunque la Riotinto Company Limited (empresa inglesa) y el Gobierno de España negaban cualquier efecto nocivo sobre el medio ambiente, y no sólo eso sino que aseguraban que el humo de las teleras era beneficioso para la salud. Sin comentarios...
Muchos ciudadanos, tanto del pueblo de Riotinto como de otros pueblos colindantes, emprenden una serie de huelgas y manifestaciones pacíficas en 1888, exigiendo el fin de las teleras y mejoras en las condiciones de trabajo de los mineros. El 4 de febrero, en una de las manifestaciones, las fuerzas del orden la emprenden a tiros contra los manifestantes. Aún así las teleras no llegaron a desaparecer hasta unos años más tarde.
Fue interesante el contexto, pero la narración pesada y muy comparativa, lleno de recursos literarios que no hacían más que liar y frustrar al lector le hizo perder bastantes puntos, ya que acabé el libro sin saber lo que había leído anterior a la última página. Además, me encontré con escenas que no se me hacían creíbles o verosímiles, y una especialmente se me antojó ridícula y sacada completamente de contexto, sin sentido ni razón de ser y escrita para ocupar un par de páginas más.
Un libro precioso que me ha encantado leer, quizás no seré del todo objetiva al ser onubense y al conocer Rio Tinto y haber hecho todas sus excursiones, porque eso me ha hecho disfrutar mas el libro al haber estado en muchos lugares de los que habla, menos Corta Atalaya que está cerrada y no se puede visitar. Además he aprendido muchísimo de la historia no solo de Rio Tinto sino de toda la cuenca minera. Y me sentía un poco complice al leer algunas palabras que se dicen en mi provincia o citar tradiciones que quizas otros no entenderán. La verdad es que me ha encantado, si acaso en ocasiones el autor era tan poético y metaforico, sobre todo en los fragmentos en los que hablaba blanca, que perdía el hilo y ya no sabía en que escenario se encontraba el personaje, pero se notaba que el autor lo escribia con tanto amor por Rio Tinto, que creo que se puede perdonar. Ahora me queda la duda de si la Blanca Bosco del libro es la bisabuela del autor, ya que su hijo tenia como primer apellido Wilkins.
Uno de los peores libros que me he leído en mi vida. Un prólogo larguísimo en donde el narcisismo del autor no te deja disfrutar de la obra. Al llegar a la novela crees que mejorará pero descubres a una mujer que va en busca de información a casa de una señora que divaga como el abuelo de los Simpson y que mezcla fantasía, metáforas y descripciones y datos irrelevantes para la trama que te hacen perder el hilo. Un libro aburridísimo, un vocabulario de un Don estupendo, y unos personajes muy pesados, sin evolución y sin interés.