Lo mejor que le puede pasar a un cruasán es un esperpento literario, cuya principal ventaja es tener un nombre llamativo. Y es que esta insulsa mezcla de géneros no funciona ni a patadas. Como novela negra se queda muy corta y como libro cómico, deja muchísimo que desear.
La opera prima de su autor, Pablo Tasset, solo puede explicarse bajo la influencia del alcohol y/o las drogas más duras que existen. Ya que, incomprensiblemente, esta especie de "Torrente" literario ha sido todo un éxito, con una trama que hace aguas y un protagonista, definición meritoria y absoluta del término "escoria humana".
Su calidad literaria deja muchísimo que desear. El estilo de escritura es tan mediocre como el autor. Prosa simplísima, llena de un lenguaje soez y vulgar, con cientos de chistes escatológicos y, lo que es aún peor, ni pizca de gracia, acompañados de unas descripciones que, resultan parcas, sencillas y planas. A todo ello hay que añadirle la clásica estructura de diario, aunque más caótico de lo normal, y unos personajes, tan mal construidos como el resto de la novela.
Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, narra una historia que hace aguas de principio a fin. En teoría, acompañamos a Pablo Miralles, metafísico de "profesión", tocanarices aficionado, que vive de las enormes rentas de su papi millonario, a lo largo de la búsqueda de su hermano, radicalmente opuesto a él, que ha desaparecido en extrañas circunstancias. En principio suena muy bien. Y lo sería si el misterio ocupara algo más de espacio en la trama. Y es que más de la mitad del libro, lo perdemos en observar como Pablito aburre a las ovejas con su "Metaphisical Club", come como si no hubiera mañana, fuma porro tras porro, bebe hasta caer redondo y comparte cama con alguna que otra fémina, lo bastante loca (o drogada) como estar al lado de semejante ejemplar humano sin echar a correr. Así que de casi 500 páginas, sobran unas 300, más o menos. Lo mejor es que la cosa empieza animarse cuando quedan unas 50 páginas para el final. Desenlace que resulta un tanto confuso, abrupto y, para que negarlo, igual de nefasto que el resto del libro.
En definitiva, Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, es otra novela abominable que ha logrado una fama totalmente inmerecida. Creo que hay muchísimos mejores libro de humor, ya que en este caso casi siempre, brilla por su ausencia.
No se a los cruasanes, pero lo mejor que os puede pasar a vosotros es que nunca os crucéis en el camino de esto.