El libro de Álvarez Gardeazábal fue recomendado por un gran amigo que me ha acercado a la literatura colombiana. "Para que conozcas un poco más acerca de La Violencia", me dijo. Efectivamente, puedo decir que el libro es un muy buen acercamiento a este periodo
Partiendo desde una perspectiva típica de la segunda mitad del siglo XX, la novela -que, más que novela, parece una crónica extensa, más aún cuando se conoce la vinculación del autor con el lugar donde suceden los hechos, Tuluá- nos acerca no al mundo urbano y "civilizado" sino más bien a los márgenes de Colombia, allí donde el Estado no está del todo presente y son más bien las agrupaciones político-sociales quienes "viven" la política en el día a día. A partir del acontecimiento del 9 de abril -el "Bogotazo", es decir, el asesinato de Gaitán-, la obra de Álvarez Gardeazábal nos sumerge en la espiral de violencia que escalará muy rápido en un pueblo en el que, si bien se mantenía una rivalidad entre liberales y conservadores, esta no llegó a escalar más que riñas ocasionales para, tras la intensificación de la misma, resultar en más de 4mil muertos.
La novela/crónica narra el ascenso de León María Lozano, un militante conservador con un trabajo cualquiera en Tuluá, dirigido por un gobierno liberal. Tras el "Bogotazo" y una fallida represalia de los liberales frente a los conservadores acusados del asesinato de Gaitán, León María se da cuenta de las oportunidades que tiene él de influir en el curso del gobierno de la ciudad. Así, sin necesidad de participar directamente en la política a través de elecciones y demás, él comienza a organizar una serie de asesinatos como respuesta al avance de los liberales. Poco a poco, la violencia desatada comenzará a no diferenciar entre liberales y conservadores sino que se priorizará el uso del terror como arma política que no distinguirá por razones políticas e, incluso, a "víctimas inocentes" como mujeres, niños y animales. Frente a esta situación, ¿quién diría que la decencia estaría en manos de una mujer anciana conservadora, la única que le hará el pare a "El Cóndor", líder de ese grupo paramilitar conocidos como "los pájaros", causantes de dicha situación?
A nivel técnico, la obra se caracteriza por tener una estructura un tanto desordenada, sin separación de capítulos ni diálogos directos; a su vez, hay varios errores ortográficos y de puntuación que dificultan una lectura fluida del texto. Sin embargo, al ser redactada como crónica político-criminal -se me viene a la mente "Crónica de una muerte anunciada", de Gabriel García Márquez, la cual, a pesar de ser escrita más de una década después, es una referencia con la que es difícil no comparar-, la lectura es atrapante e invita al lector a imaginar cada uno de los lugares, hechos, pareceres y dichos que suceden en Tuluá. Asimismo, la primera parte de la obra, si bien comienza un poco lenta, toma ritmo hacia el momento en que comienza la violencia en la misma Tuluá (quienes han leído la obra saben a qué momento me refiero) y no reduce su intensidad en ningún momento. La descripción de la violencia, los contextos en que se suceden las muertes, y la incertidumbre del pueblo y de sus actores frente a los acontecimientos políticos -locales y nacionales- que van ocurriendo son muy ilustrativos como para dejar pasar el objetivo político del autor al denunciar este ciclo de violencia producto de las divisiones políticas históricas en Colombia desde el siglo XIX.
Finalmente, si bien he dicho que, a nivel técnico, me recordó a la "Crónica", de Gabo, a nivel de narrativa no puedo sino pensar inmediatamente en "Redoble por Rancas", de Manuel Scorza, obra que leí hace unos meses y cuya trama, si bien difiere en cuanto a trama, tiene el mismo tema de fondo: una denuncia hacia la escalada de violencia que desprecia al ser humano y disgrega los lazos sociales locales. Es cierto: no hablamos de un enfrentamiento entre comunidad vs empresas extranjeras sino de un conflicto armado de tinte político entre compadres de una misma comunidad, pero la representación de ese momento de eliminación de quien ya no es considerado humano es muy similar, así como la profundización acerca de las dinámicas locales con las que sus miembros entienden el desarrollo "normal" -o "anormal", en la escalada de violencia a otro nivel nunca antes visto hasta entonces- de la resolución de conflictos sociales.