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Una puerta que nunca encontré

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A pesar de haber sido escrita antes que El niño perdido, William Faulkner (uno de los grandes lectores de Wolfe) consideraba Una puerta que nunca encontré «su continuación natural».

Aparece también aquí el hermano perdido, aunque son otros los verdaderos protagonistas de la novela: el padre muerto y la casa familiar; los rudos conductores que atraviesan Estados Unidos de noche con sus camiones repletos de mercancías y un millonario harto de su acomodada vida; los espléndidos y singulares estudiantes de una universidad inglesa y un misterioso personaje que, inmutable, observa cada día el mundo tras una ventana…

Pero, sobre todo, «protagoniza» estas páginas extraordinarias el narrador, un Thomas Wolfe que, como él mismo confesaría, dibujó aquí todo su entusiasmo, toda su confusión y todos sus anhelos juveniles (sin saber que moriría poco después, y aún joven).

Octubre de 1931, de 1923, de 1926, el mes de abril de 1928: un viaje en el tiempo por las estaciones clave en la naturaleza del país y por cuatro momentos esenciales en la vida del autor que muchos lectores reconocerán como parte de su propia vida.

104 pages, Paperback

First published January 1, 1933

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About the author

Thomas Wolfe

402 books1,142 followers
People best know American writer Thomas Clayton Wolfe for his autobiographical novels, including Look Homeward, Angel (1929) and the posthumously published You Can't Go Home Again (1940).

Wolfe wrote four lengthy novels and many short stories, dramatic works and novellas. He mixed highly original, poetic, rhapsodic, and impressionistic prose with autobiographical writing. Wolfe wrote and published books that vividly reflect on American culture and the mores, filtered through his sensitive, sophisticated and hyper-analytical perspective. People widely knew him during his own lifetime.

Wolfe inspired the works of many other authors, including Betty Smith with A Tree Grows in Brooklyn, Robert Morgan with Gap Creek; Pat Conroy, author of Prince of Tides, said, "My writing career began the instant I finished Look Homeward, Angel." Jack Kerouac idolized Wolfe. Wolfe influenced Ray Bradbury, who included Wolfe as a character in his books.

(from Wikipedia)

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Displaying 1 - 19 of 19 reviews
Profile Image for María Carpio.
399 reviews388 followers
February 14, 2025
La prosa encantada de Wolfe parece inspirada por una sustancia etérea, eterna, divina y humana a la vez. Toda la poesía que emana desde el fondo de su espíritu, pero también desde un lugar insospechado, como si de una conciencia superior se tratara. Es una sabiduría lírica, llena de belleza ebullente, precisa y honesta, quizás con una fuerza venida de su propia verdad interior. Nunca un texto autobiográfico fue tan disección. Disección de su propia alma. Eso es este libro (ligado a otros suyos con similares tintes autobiográficos), una observación profunda de todos los seres y lo que nos rodea: naturaleza y construcciones humanas, desde la observación extensiva de sí mismo.

"Y este hecho resulta tanto más asombroso en la medida en la que yo jamás busqué la soledad ni me aislé de los demás ni busqué fabricarme una torre de marfil lejos de la furia y el ruido de este mundo". Lejos de la furia y el ruido. La furia y el ruido. Sí, Faulkner una vez más. Ya lo he señalado en reseñas anteriores: Wolfe fue su mayor inspiración, así que mucho de la literatura latinoamericana de la segunda mitad del siglo XX le de debe bastante por herencia a Wolfe. Y el ruido y la furia de Faulkner, además de sacar frase y fondo de esta novela, le debe ese profundo sentimiento de confusión ante el crepitar del mundo y los hombres. Esa sensación de cabalgar un mundo acelerado, que va avanzando en lo material sin que le podamos agarrar el ritmo. Un ritmo espiritual. Eso es esta pequeña novela. El hombre frente a lo inconmensurable y desconocido de su destino. Y la nostalgia y añoranza de un pasado, de una vida que ya no es. Y con una pluma exquisita, descriptiva a tope, llena de imágenes hermosas.
Profile Image for Jean Ra.
419 reviews1 follower
January 18, 2022
Las palabras no pueden explicar lo que estas palabras han narrado, aún ya sí, ahí va el esfuerzo

La primera mitad es sencillamente deslumbrante, un torrente de prosa, evocadora y luminosa, que aborda cuatro capítulos de la vida del narrador, de 1923 a 1931, que es desde dónde arranca, y aborda las cuatro estaciones del año. Vejez, juventud, nostalgia, euforia, una visión totalizadora en cien páginas.

Te parece ahora que vives en un mundo de criaturas que han aprendido a vivir sin el cansancio y la agonía del alma, en una vida que nunca puedes palpar, a la que no puedes acercarte y mucho menos asir; una extraña raza urbana que nunca ha vivido en aquella dimensión del tiempo que reconoces como propia (y que se puede medir en minutos, horas, días, años), sino en una dimensión de sensaciones inefables e inmemoriales; gente a la que, en un determinado momento de sus vidas, sólo se la puede recordar nueve mil entusiasmos antes, veinte mil noches de borrachera, ocho mil fiestas, cuatro millones de crueldades, nueve mil engaños e infidelidades y doscientas aventuras amorosas más. Y cuyas vidas adquieren así una pátina fabulosa y horrible de escándalo, hasta el punto de que parecen no haber conocido jamás la juventud o la inocencia, y que te producen sensación de asfixia, como si estuvieras ahogándote en un océano de horror, en un mar de tiempo insondable, eterno e inmemorial. (páginas 15-16)

Arranca in media res y yo creo que no es por casualidad que emula la estructura de La Odisea, en el texto también reside el motivo del viaje (en este caso a Inglaterra) o la nostalgia del hogar, sólo que el narrador en este caso es Telémaco y no Ulises, de hecho la ausencia del padre es otro de sus motivos líricos con los que Wolfe teje un maravilloso tapiz narrativo, una obra en ocasiones nostálgica como ese lugar del que nunca debimos irnos y que sin embargo siempre seremos bienvenidos, en otras humorística o sencillamente meditativa.

Cada capítulo es abordado como en abstracto, una visión global, una mirada retrospectiva desde el presente, a la que el narrador parece recurrir para que las heridas del pasado cicatricen. Es una prosa pletórica y generosa, parece escrito como si se pensara que es la forma que deben ser escritos los grandes libros, en absoluto se muestra interesado en seguir una tradición o cumplir con una misión sociológica o incluso satisfacer alguna vanidad personal.

Tal es su sensibilidad y su capacidad poética que una simple visión de una entrada en una empresa de camiones de Nueva York se convierte en las puertas de la elegía.

Sus vidas me parecían gloriosas en mitad del miedo de abril. Ellos se arrojaban con invencible fortaleza en el centro del país, de la ciudad, atravesando de paso toda la furia, el dolor y la locura de mi espíritu, comunicándome de nuevo exultantes profecías acerca de nuevas tierras, anunciándome la nueva y brutal felicidad que se extendería sobre la faz de la tierra, y la resurrección de la antigua, mortal y triunfante labor de la creación humana, diciéndome otra vez, con una convicción inamovible, que nosotros los muertos volveríamos a la vida una vez más, que nosotros los perdidos seríamos hallados, y que el corazón secreto, indomable y solitario de este hombre volvería a latir, joven y más vivo que nunca, y nunca moriría (página 92)


O, anteriormente, sintetiza esa visión de los camioneros del turno de noche como aventureros modernos

Conocía sus alegrías y sus esfuerzos. Era capaz de ver y sentir su experiencia como si hubiera compartido con ellos todas las horas y movimientos de su viaje. Podía ver la oscura procesión de camiones atravesando los pueblos dormidos y sentir la oscuridad, la fragancia fresca del campo en mi rostro una vez más. Podía ver las caras serenas y llenas de cicatrices de los chóferes bajo la tenue luz de una linterna; conocía los lugares donde paraban a comer, las pequeñas cafeterías abiertas toda la noche o las casas de comidas con su luz grasienta, vacías a esa hora, salvo pro la autoridad soñolienta del griego que hacía el turno de noche; lugares que de pronto se llenaban con el ruido de pasos arrastrados y la intrusión casual y brusca de las voces de los conductores (página 91)

Esta empresa es para el narrador la puerta por la que parece alcanzar cierta serenidad, aunque ya lejos de su hogar. Un Ulises o un Telémaco que ya no puede regresar a Ítaca. Precisamente, a la forma de Joyce en el Ulises, Wolfe también pone el foco en el héroe moderno, es decir, la persona común y corriente, a la que parece comprender y acompañar en sus fatigas.

Era la voz de la noche y las tinieblas, en ella confluían todas las lenguas de todos los hombres que han sobrevivido a la furia y al calor del día y que al atardecer se asoman por la ventana en silencio. En aquella voz se hallaba el silencio y la extenuación que parecía cubrir la ciudad entera a la hora del crepúsculo, cuando el caos salvaje y ciego del día llega a su fin y cuando todos, calles, edificios y millones de hombres y mujeres, encuentran la calma y suspiran con tristeza y alivio, cuando todos los sonidos, toda la violencia y la agitación de la ciudad se apagan en esa misma luz de tristeza, paz y resignación (página 97)


Desde hace una buena cantidad de años tenía a Wolfe en la lista de pendientes, de hecho casi lo abordo cuando me decidí a leer algunas obras de Fitzgerald, Faulkner o Hemingway... y tras esta lectura sospecho que quizá sea Wolfe el verdaderamente grande. Sabes que es un titán porque puedes leerlo y comprenderle sin contextualizaciones o poner entre paréntesis ciertos dejes negativos, eso no hace falta con Wolfe, su visión alcanzó el fondo y escribió tal cual desde ahí, puede ser comprendido por cualquier persona de épocas posteriores. Sólo los clásicos son así. No sé cómo serán sus novelas extensas, pero dudo que pueda mantener semejante nivel de vértigo lírico durante 600 páginas, de hacerlo, sería mareante. En todo caso este breve trayecto es abrasador, un poema novelizado que si no te estremece la emoción en algún momento, es que no estás prestando atención.
Profile Image for Brenda.
122 reviews119 followers
May 26, 2013
Se merece esta nota por el simple hecho de conseguir que rompa a llorar sin remedio mientras lo leía. Aterradoramente intimista y desgarrador. Sobre todo, tremendamente lírico. De angustiosa belleza. No llego a comprender cómo ha conseguido llegarme al alma de una forma tan fácil y destructiva. Hace tiempo leí que era una “Novela autobiográfica con forma de ensayo” y en su momento no lo entendí, pero ahora tiene sentido. Y es bastante acertado.


«No sabría decir si su camino era el correcto, pero estaba seguro de que no era el mío. Su puerta era una de ésas por las que yo no podría entrar nunca. Y, de repente, la desnuda y vacía desolación llenó mi vida de nuevo, y me vi caminando bajo el cielo inmemorial, sin un muro en el que descargar mi fuerza, sin una puerta para entrar y sin propósito alguno para la furiosa inutilidad de mi alma. Ahora el gusano volvía a corroer mi corazón. Me sentía de nuevo inmerso en la lenta interminable extenuación de los tiempos grises.
Mi vida trascurría en la oscuridad mientras una voz decía sin parar: “¿Por qué? ¿Por qué estoy aquí ahora? ¿Y a dónde he de ir?”»
Profile Image for Offuscatio.
163 reviews
November 8, 2013
"¿Dónde? ¿Dónde hallarán el consuelo definitivo los corazones desfallecidos, dónde encontrarán la paz los vagabundos exhaustos, dónde quedarán en el tumulto, la fiebre y la angustia para siempre silenciados?"
Profile Image for Oscar.
2,240 reviews580 followers
May 1, 2015
Mezcla de novela, autobiografía y ensayo, ‘Una puerta que nunca encontré’ (No Door, 1933) se divide en cuatro partes, cuatro recuerdos donde Thomas Wolfe habla sobre sus experiencias vitales, su hermano muerto, la soledad, que le atormenta y desespera. En la primera parte, octubre de 1931, habla de un millonario ajeno a la realidad, al que le estimula escuchar las experiencias del joven Wolfe sobre la verdadera vida. En la segunda parte, para mí la mejor del libro, octubre de 1923, Wolfe regresa a su casa tras una larga ausencia, en busca de la memoria y de un tiempo pasado. En la tercera parte, octubre de 1926, Wolfe narra unos recuerdos de cuando viajó a Inglaterra, un país ajeno al suyo propio. Y por último, en la cuarta parte, abril de 1928, Wolfe cuenta su experiencia sobre un hombre inmóvil asomado día tras día a una ventana, y de unos trabajadores que cargan camiones.

Thomas Wolfe fue un magnífico narrador, con una prosa soberbia, seductora y exuberante.
Profile Image for Carlos.
204 reviews154 followers
July 11, 2024
Pendiente reseña.
Esta relectura la he hecho en dos terceras partes en la antigua traducción al español de Santos Fontenla, que la editorial Losada utiliza poniéndola bajo otro nombre, y a menudo he encontrado frases extrañas y construcciones poco naturales en español.
Profile Image for Sandra.
659 reviews41 followers
October 27, 2012
Pues a fin de cuentas, tú eres lo que eres, sabes lo que sabes y no hay palabras para describir la soledad, la negra, cruel y dolorosa soledad que roe las raíces del silencio por las noches. Que yace junto a nosotros en la oscuridad mientras el río sigue su curso, nos colma con su desaforada canción secreta y con la inconmensurable desolación del cielo gris, y permanece con nosotros para siempre, callada, hasta que ya no podemos separarla de nuestra sangre ni arrancarla de nuestro espíritu o desenredarla de nuestro seso. Su sabor es amargo, cortante y agrio en los bordes de la boca y se queda con nosotros, en nosotros, a nuestro alrededor todo el tiempo; es nuestra cárcel, nuestro esclavo y nuestro amo, todo en uno, y ya no podemos distinguir su rostro oscuro del nuestro; es alguien a quien hemos combatido, amado, odiado y finalmente aceptado, alguien a quien debemos, en definitiva, tolerar hasta la muerte.


Este fragmento debería bastar para decirlo todo acerca de Una puerta que nunca encontré. Pero quizá solo a mí. La novela corta comienza con un texto reminiscente en cursiva. Lo he buscado por todas partes pensando que ya lo había leído antes, que era de otro autor, pero me equivocaba. Es de Thomas Wolfe. Después habla de tres octubres y de un abril. De un padre que no regresa cuando lo hace el otoño, de un hombre estático en una ventana, de camioneros, de lo inmutable, de la condescendencia y de la soledad, de lo gratificante que es observar a los demás y escuchar sus conversaciones y de los tiempos oscuros y los rostros oscuros.

Merece la pena dar tantas vueltas para llegar a Thomas Wolfe. Quizá sea ese uno de los motivos por los que leo tanto (y libros no tan buenos). Porque descubrir a un autor así, desconocido y tan estimulante, es como entender por primera vez lo que pone en un cartel cuando tienes cinco años. En ese momento intuyes que hay muchos más carteles por leer y que, en algún momento, un cartel te llevará a un panfleto y éste a un libro… Y cuando creas que ya no encontrarás más carteles, aparecerá un nuevo Thomas Wolfe. El ciclo se repite siempre.
Profile Image for Martín.
69 reviews1 follower
July 13, 2023
Thomas Wolfe no es un autor para cualquiera. Leer sus descripciones es un placer particular, pero también es cierto que a veces es un ejercicio de paciencia. Es un autor sumamente exhaustivo. Me encanta la introspección de sus textos, siempre te deja recalculando. Me gustó mas "El Niño Perdido".
Profile Image for Emilio Bazaldúa.
92 reviews2 followers
December 30, 2023
«Todo eso está allí, esperándote de algún modo, al alcance de la mano, al alcance de una palabra, sólo tienes que pronunciarla. Apenas un muro, una puerta, un paso de distancia, sólo te falta saber dónde se encuentra»

Ante su lectura no pude estar más de acuerdo con Faulkner; realmente ésta es la continuación idónea de «El niño perdido» aun cuando ella ha sido escrita anteriormente. Pues en esta, al igual que en aquella, la pérdida juega un papel importante, aunque distinto. Aquí no es principal, es secundario: suena su eco, es la causa directa de esta novela. Y es que aquí no trata Wolfe con la pérdida, sino con la añoranza ocasionada por aquella.
La puerta que nunca es encontrada es aquí la principal dirección de la novela, ya que se presenta como aquello a lo que no puede accederse. Sí, se sabe que eso existe, pero no se sabe cómo entrar ahí, en ese lugar que se anhela. Empero ¿qué se anhela? Justamente este es el punto central de la novela. La pérdida y la añoranza que ésta produce se entremezclan, llevando al narrador, que es a la vez el protagonista de todo esto, a un viaje por intentar comprender lo que el cambio y la memoria elaboran para todos nosotros. En verdad, es el cambio lo que exaspera y confunde al narrador. Frente a ella solo podría oponerse una cosa: la espera. Se representa en el viejo, en el caliente y cómodo hogar, en la inalteración y en la carente hostilidad que solo la calma y la comprensión significan. Es un camino que se explora solo con el tiempo, que la hostilidad del dolor mantiene velado, pero que, pasada la furia de todo ello, abre la puerta para todo aquel dispuesto a entender, catárticamente, lo que la pérdida es y lo que fue y, sin embargo, seguirá resonando, siendo siempre.

Considero, por último, que Wolfe es un maestro de la melancolía y de cada uno de sus pupilos. Conocedor del corazón, el estadounidense elige los elementos necesarios que le permitan dar forma a la figura adecuada, aquella capaz de expresar, sin violencia ni artificio, lo que el dolor manifiesta y presenta al hombre, aún en su furia como en la serenidad, buscada siempre por todos nosotros.
Profile Image for María Belén.
106 reviews20 followers
February 25, 2020
Thomas Wolfe mezcla descripciones potentes con largas reflexiones sobre la vida, todo dentro de un ritmo que no te permite soltar el libro. Además, "Una puerta que nunca encontré" tiene partes que están situadas en Boston, por lo que me llama personalmente la atención. Este libro es bello y también un alivio para la vida en la ciudad.
627 reviews2 followers
August 6, 2023
Me gusta como escribe Wolfe, pero en este caso no me pude entusiasmar como en otros libros. Este me pareció un poco árido y a veces me resultaba difícil seguir la idea. Tal vez fui yo quien no logro sintonizar con el autor esta vez
Profile Image for Ivan Ruiz.
366 reviews49 followers
August 14, 2015
*Pendiente de una crítica más extensa.

Volveré a repetirlo: no soy muy de poesía y esta mezcla de ensayo y autobiografía es como un poema pero en prosa. Hay frases muy bonitas y las hay que me han llegado, hasta me he apuntado un párrafo entero, pero más allá de estos episodios puntuales no he llegado a sentir nada. He echado en falta una trama, unos personajes y unas escenas que me importaran, que fueran objeto de lo que nos quiere contar Wolfe. Y mira que trata temas que siempre me han interesado, como el perder a un ser querido o el sentirse extraño y desubicado con el entorno. Pero ha sido como leer un conjunto de pensamientos mal hilvanados y sin un vehículo para que me calaran más hondo. Lástima.
Profile Image for Elsa Meza Rochin.
29 reviews2 followers
May 4, 2014
En este libro Thomas Wolfe trata la búsqueda de la pertenencia con una prosa maravillosa! El final es hermoso aunque no por ello deja de ser triste. Recomendado!
Profile Image for Cecilia Tavira.
22 reviews3 followers
November 8, 2014
Un final como pocos, las palabras fluye con una naturalidad que deja corre las emociones como ríos.

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