¿Se puede comprar un libro por su portada? Se puede, yo lo hago, son como flechazos. Y desde que vi en la editorial Páginas de Espuma la imagen de este orangután o gorila que me miraba fijamente desde cualquier punto, me dije, serás mío.
Enrabiados, personajes furibundos, que se dejan llevar por su desilusión, por la frustración del fracaso, con un monólogo interior de enfado, que en algunos desemboca en la ira o la furia. Unos con razón y otros sin ella. El primer relato, Irreversible, fascinante la evolución de la voz del alumno que escribe la necrológica del profesor adicto al Twitter, fascinante la forma de escribirlo, sin un solo punto, ¿no es así nuestra voz interior, un monólogo que no da tregua y rellena cada minuto de nuestro tiempo?
La ironía, la broma y el humor para la crítica, la denuncia o la reflexión. Cuanto terminas su lectura te das cuenta, más en mi caso que no leo sinopsis, lo acertada que es la portada, la ira, la furia, la colera o el enfado, una emoción primaria, una reacción normal ante un ataque o amenaza, de una u otra forma estos personajes se vieron amenazados. El problema nace cuando no se controla y se une a la envidia, los celos o la venganza.
Los detonantes son variados, las relaciones personales como maestro y alumno, las relaciones de pareja, familiares, las redes sociales, los amigos, el mundo literario…, solos o combinados, forman estos relatos que definen la complejidad del ser humano.
Mi foco lo dejo puesto en las redes sociales, en el uso que cada uno hace de esa comunicación, en la impunidad de estar detrás de una pantalla y no cara a cara, el odio que ciertas personas vomitan, emponzoñando la convivencia y en la ceguera de los que no contrastan ni reflexionan, ¿a quién beneficia tanto odio? Todos tenemos derecho a opinar pero no todas las opiniones son respetables.
Fantástico ejercicio. Un autor que regresará a mi estantería.