Un libro lleno de violencia, de música, de amor, desamor... Un libro lleno de vida y también de muertos anticipados, muchos muertos.
Este libro no es una obra de arte, de hecho creo que le sobran algunas páginas, incluso hay escenas innecesarias, pero la historia es muy original y cruda.
El protagonista es un pícaro que el lector llega a conocer casi a la perfección porque crece con él, conocemos su niñez, su adolescencia, su adultez, todas las cagadas que comete, todos los infortunios que tiene que vivir por el simple hecho de nacer en Colombia, así que es fácil empatizar, alegrarse y sufrir con él.
No estoy seguro de afirmar que sea una novela polifónica, porque aunque se conocen muchas voces a parte de la del protagonistas, todas llevan a él, a su vida, a su tragedia, a intentar justificar y responder a todo lo que le sucede, no hay independencia en esas voces, yo diría más bien que es una novela fragmentaria (conexa).
Sergio Álvarez usa el dramatismo, una máquina sentimental poderosa, para narrar la violencia, que es la única historia que conoce el país, toda manchada de sangre, guerrilla, paramilitarismo, corrupción y toques de humor ácido que le dan una ligereza a la lectura, perfecta para soportar todo el dolor que significa ser colombiano.
Recomendado.