Aún recuerdo la portada del libro con el dibujo de una niña montada en un pájaro que destacaba en la biblioteca familiar y que tanto disfrutamos con mis hermanos. Gracias a Liliana Bodoc y su texto sobre la vendedora de cerillas en su libro Salamandras volví a interesarme en Andersen y sus cuentos infantiles. Descubrí que tenía una autobiografía, uno de mis géneros favoritos, así que me lancé a leer “El cuento de mi vida”.
Lo hice casi de un tirón porque es bastante ameno, mantiene el interés y aparecen como actores de reparto personajes relevantes de la historia y el arte -en especial daneses y alemanes-. En eso me recordó a las autobiogrfías de Harpo Marx y Charles Chaplin que de tanto nombrar famosos hace pensar que todos se conocen entre sí.. Me salteé el prólogo de la traductora María Pilar Lorenzo para no sesgarme y también porque que ocupase el diecisiete por ciento del texto total del libro (Kindle sirve también para esos datos inútiles) me parecía un exceso. Sin embargo, leído al final me parece que aporta mucho porque además de dar contexto contrasta lo que pone Andersen con otras fuentes y trae otras voces que difieren de la verdad que presenta el autor. Ella es el motivo de puntuar 4/5 y no 3/5.
Mi principal interés estaba en encontrar el origen de sus grandes cuentos. A diferencia de la autobiografía de Roald Dahl no es tan obvio o directo sino más bien tangencial. Nos ayuda a entender cómo sus vivencias van moldeando lo que después va a transmitir a través de su arte. Me sorprendió que fuera cantante, bailarín, actor: para ser temeroso e introvertido, como plantea, le gustaba bastante el escenario. Hay una faceta de creatividad manual con juguetes de madera y títeres también muy interesante. A su vez me gusta su mirada sobre la Europa que fue recorriendo, en especial Italia y Alemania. Me molestó un poco enterarme que en la edición en español que leí hay un recorte del original porque no lo vi aclarado en ninguna parte: sólo tradujeron tres capítulos y textos seleccionados de los otros. Para ver qué me estaba perdiendo descargué de Proyecto Gutenberg una traducción al inglés “The True Story of My Life: A Sketck -de Mary Howitt y realizada en vida del autor-. Luego de hojear parte de lo no incluído me parece que está bien el criterio: lo que omitieron es la parte más autocomplaciente en la que cuenta la gente importante que conoce y que lo aplaude así que no suma tanto.
Andersen escribió este libro a los cincuenta años y ya tenía publicados sus grandes éxitos, aunque seguiría escribiendo cuentos. Entiendo que agregó a este libro sus últimos veinte años en una nueva edición, seguramente menos interesantes que todo el arco que va de su niñez hasta su consagración como escritor. Coincido con la traductora Lorenzo en que esta autobiografía consigue mostrarnos a Anderson pero uno distinto del que él pretendía. No al niño pobre que era rechazado en su país y que a fuerza de talento y reconocimiento en el extranjero terminó recibiendo la gloria predestinada. Sino a una personalidad compleja, narcisista (siempre tiene que aclarar cuando las canciones son de él, por dar una muestra) y acomodaticia. Y que a pesar de eso (o gracias a eso, por qué no) nos dio algunos de los cuentos infantiles más bellos.
Algunas de mis frases favoritas:
“Por entonces escribí yo mi primera pieza, nada menos que una tragedia donde morían todos, como es natural.”
“Consejo: no escriba mucha poesía en estos años de estudio y solo para desahogar sus sentimientos, no escriba nada para lo que necesite buscar palabras e ideas, sino sólo cuando el alma está poseída por una idea y el corazón henchida de sentimiento [...] Elija pequeños motivos de las cosas que le rodean, considere cuanto vea desde todos los puntos de vista, antes de coger la pluma. Sea poeta, como si no hubiera habido poeta en la tierra antes que ustedes y como si no tuviera que aprender nada de nadie.” (H. Bastholm)
“(...) cuanto más monótona es la vida que se lleva, más necesidad se siente de anotar y retener lo vivido, y por eso se lleva un diario.”
“No se figure usted que es poeta por el hecho de escribir unos versos.” (dicho a Andersen)
“A menudo un alma entera puede caber en una breve poesía.”
“Cuando uno se aleja de las montañas es cuando las ve en toda su magnitud, y eso es también lo que me ocurrió a mí con los seres queridos al marcharme.”
“Ya Goethe hablaba de la impresión fúnebre que produce la góndola veneciana, catafalco flotante, vestida de luto con sus flecos negros, sus borlas negras y sus cortinas negras [...] Me sentía como entre los despojos de un gigantesco buque fantasma [...] Venecia, reina del Adriático, de día un cisne muerto en el agua fangosa, cobra entonces vida y belleza.”
“Se puede hacer llegar a cientos de personas lo que no iban a leer más de diez” (Carl Bagger, acerca del teatro)
“Estos primeros momentos del regreso bien valen por el viaje entero.”
“La política es una desgracia para muchos poetas [...] A esa poesía le pasa lo que a la prensa diaria, que se coge, se lee, interesa un momento y después se tira.”
“Había llamado a mis narraciones Cuentos para niños, aunque mi idea era que fueran también para los mayores.”
“Lo que más divertía a los niños era lo que podríamos llamar la fachada; a los mayores, en cambio, lo que les interesaba eran las ideas que había detrás.”
“Amaba las flores y ellas cubren / como un manto hoy su caja.”