Aunque nadie en la ciudad la conocía, Cristina tenía un motivo para seleccionar el escenario de su suicidio. La muerte de la muchacha supone un cambio definitivo en los planes de Rosalía Leal, la directora del hotel y el último miembro de la saga inesperadamente, su destino de soledad, que parecía irremediable, se mostrará con un nuevo rostro, un nueva realidad cargada de esperanza.
Creo que hacía ya 17 ó 18 años que no leía nada de Marta Rivera de la Cruz y ahora me pregunto por qué he dejado pasar tanto tiempo. Ha sido un reencuentro tremendamente agradable. Con la forma de escribir de la autora y con la ciudad ficticia de Ribanova que ya aparecía en "Que 20 años no es nada". Lo mejor es sin duda alguna cómo están dibujados sus personajes así como el propio pueblo. He visto sus calles, plazas, murallas y su imponente hotel presentarse ante mis ojos con toda facilidad.
Marta Rivera de la Cruz siempre consigue crear historias envolventes y humanas a partir de elementos simples y un principio intrigante. Lo importante son los personajes, cómo sienten, como se mueven. Tras la aparición de un cadáver en el Hotel Almirante conoceremos la increíble historia de ese establecimiento y sus propietarias, y en paralelo, algo que también hace amenudo esta autora, la historia de una obsesión que será la que cruce en el camino del hotel Almirante a uno de sus antiguos propietarios. Una narración exquisita y cuidada para una historia que mantiene el interés de principio a fin y que provoca sensaciones. Un consejo, ponerse a leer con el estómago lleno porque las descripciones culinarias abren el apetito.
Lo más curioso de la novela es que la trama con la que se abre es totalmente secundaria a medida que se avanza en la lectur, en la que las Leal cobran un protagonismo absoluto. Lo mejor: las recetas. Si hubiera un recetario del libro lo compraría sin duda
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Mi primera novela de Marta Rivera de la Cruz. Todo un descubrimiento de Ribanova y su gente y entorno, el mismo que el de la autora. Recomendable para empezar pero no el mejor de Marta.
Es una novela costumbrista escrita de forma muy ligera y en donde lo principal o lo que más destaca es la comida y todo lo que la rodea. Es una historia corta, sencilla y que a pesar de no contar nada nuevo ni diferente, si que está bien escrita y engancha mucho desde el principio. Todo muy bien contado y descrito. Me ha gustado mucho el estilo de esta autora, leeré más suyo seguro.
Marta Rivera de la Cruz vuelve a deleitarse en cada personaje de Hotel Almirante, como ya lo hiciera con "Que veinte años no es nada". Con este particular estilo la autora hace que la lectura de sus libros sea muy amena. Recomendado totalmente