Buscadores de reliquias tras la pista de la medalla es la tercera entrega de una apasionante saga de misterio y aventura
En esta nueva pesquisa, los buscadores de reliquias se enfrentan quizá a su máximo desafío. Para ello, la arqueóloga McAllister contará con la colaboración no solo de Jaime, su valiente nieto devenido en aliado imprescindible en el área informática, sino también de una pareja que no había formado parte del equipo en anteriores investigaciones. El cuarteto deberá desempeñarse en un caso bien complicado, en el que están en juego no tanto los valores materiales como los sentimientos más entrañables.
La acción se desarrolla en medio de una naturaleza tan exuberante como difícil de abordar, por los riesgos que supone transitar por los entornos salvajes de un Ecuador paradisíaco. Para conseguir su objetivo, los buscadores harán uso de todo su ingenio y de una especial pericia en la planificación estratégica.
Compartan con ellos esta exhaustiva búsqueda de un tesoro no se arrepentirán de emprender, muy bien acompañados, un viaje alucinante.
Estudió tres años en la facultad de Derecho, pero abandonó para seguir su vocación artística. Comenzó a cantar y estudiar teatro y títeres, y llegó a tener una banda de blues 'La Trapecista. Tuvo muchos trabajos: vendió libros, zapatos y ropa, hizo encuestas, tejió, fue docente de teatro y guionista de humor para televisión. En 1989 empezó a escribir adaptaciones para teatro. En 1993, año en que ganó un Premio Florencio Sánchez a la mejor actriz en el rubro infantil, publicó su primer libro, con el que logró cierta repercusión. Su gran paso fue en 1999, cuando, después de cuatro años sin publicar, su libro Detectives en el Parque Rodó tuvo un gran éxito en el público uruguayo. En 2008, el autor Luis Martínez Cherro informó que el libro de Velando Piratas en el Santa Lucía contenía, sin acreditar su procedencia, seis pasajes que coincidían exactamente con fragmentos de su libro Crónica de la costa publicado por Ediciones de la Banda Oriental en 1999.
Por dios, nunca había leído un libro tan aburrido.
Cuando tenía 11 años trate de leerlo pero lo deje en la página 150 ,a pesar de que trataba de leerlo mi cerebro simplemente se negaba, trataba de leer poco para leer algo por lo menos pero de verdad que no podía. Entonces me pareció mejor dejarlo antes de caer en un bloqueo lector.
Ahora tengo 12 años y este mes trate de volver a leerlo. Pero de nuevo me pasó lo mismo, en la página 120(ahora dure hasta menos que antes)ya no podía más, era demaciado aburrido. Pero me daba rabia que le había dado demasiados oportunidades para luego no saber el final; a si que simplemente leí el final porque estaba harta. Nunca me había pasado algo así con un libro, mi último opción siempre es leer directamente el final pero ya le había dado suficiente oportunidad a este,no podía más
No lo recomiendo para nada,en el caso de que quieras leer a la autora; mejor lee otro.