Un niño llamado Román Casas sueña con ser un prestigioso chef cuando sea mayor. Por ello, por su décimo cumpleaños, decide pedirles a sus padres, los cuales se encuentran en pequeños apuros económicos, un curso de cocina. Así Román recibirá un ataúd negro, donde tiene las instrucciones para activar a Escarlatina, una cocinera del siglo XIX que siempre va acompañada de su inseparable araña Lady Horreur. Como Escarlatina solo podrá estar con él tres horas y embargado por la pena, los tres más su gato Dodoto, se embarcarán en una peligrosa y complicada misión en el Inframundo para devolverle la vida a Escarlatina.
La historia es de lo más original y entretenida, combinando una historia que recuerda al más puro estilo de Tim Burton con deliciosas recetas de cocina. Una mezcla de un libro de misterio, con algún que otro toque terrorífico, con bastante humor y sobre todo muchas aventuras. Está narrada con sencillez, frescura y mucha naturalidad, arrastrando al lector que va dirigido .Cabe añadir además que el apartado grafico del libro es exquisito. Las ilustraciones de Víctor Rivas dan en el clavo, siendo de lo más detalladas, llenas de expresividad y reflejando las situaciones al detalle de la historia, aunque a veces se echen de menos alguna más de las que tenemos por todo el libro.
El libro nos termina dejando dos importantes mensajes. El primero es que las cosas que parecen imposibles o inalcanzables siempre pueden conseguirse, solo necesitamos perseverar en lo que queremos y no rendirse nunca, a veces los sueños se cumplen, pero hay que creer en uno mismo para ello. El otro viene más referido a la situación actual del país, la crisis ha afectado a miles de familias que tienen que luchar día a día para poder mantener a sus hijos e intentar disimular que nada malo está ocurriendo, pero como demuestra Román, los niños se dan cuenta de todo. Una historia interesante, muy entretenida, con toques originales y claramente merecedora de ese Premio de Literatura Infantil de 2015.