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Las Personalidades Psicopáticas

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Las Personalidades Psicopáticas de Schneider K. M., Morata, 1965.

Paperback

First published January 1, 1950

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Displaying 1 - 3 of 3 reviews
Profile Image for alexander shay.
Author 1 book20 followers
October 3, 2017
The title to this book is actually a misnomer, and so is how it's filed at the library where I found it. Psychopathic suggests that it is about psychopathy in the modern way we understand it. But from reading this book, I gathered that Schneider uses 'psychopathic' more in the general sense of psychopathology, i.e. mental disorders. While one particular group of psychopaths he talks about seems very close to what we currently call antisocial personality disorder, none of the others are. I recognized OCD, depression, phobias, other anxiety disorders, bipolar/manic-depressive disorder, narcissistic personality disorder, and others. It's interesting to see how they were all defined back in the 50's in Germany, but it holds little relevance to what I was actually looking for in the book.
The first half of the book is mainly about going through all the current research at the time, naming a lot of names and their theories about psychopathy. Most of it went over my head; considering both Schneider's and the translator's hope to write in the plainest of language, the first portion of the book is very clinical and uses a lot of terms I have never even heard or, if I had, could not define. The second half that actually describes the different psychopathic types uses much plainer English and is easier to understand.
Profile Image for Sheziss.
1,367 reviews491 followers
November 8, 2020
Un clásico de la Psiquiatría.

La primera mitad es algo tediosa porque explica el concepto de personalidad psicopática según diversos autores. Schneider lo toma desde la perspectiva de "fuera del rango de la normalidad" de forma cualitativa.

La segunda parte describe las 10 personalidades psicopáticas principales y tan solo una de ellas es sinónimo del concepto actual de psicopatía (Trastorno de Personalidad Antisocial), que sería los "psicópatas desalmados". Me encantó encontrar todos los demás tipos: psicópatas hipertímicos, depresivos, inseguros de sí mismos, etc.

2. PSICÓPATAS DEPRESIVOS

Si nos atenemos, primeramente, a lo que tienen de común todos los depresivos, los veremos como individuos con un concepto de la vida siempre pesimista o, por lo menos, muy escéptico. En el fondo, se niega la vida; pero, no obstante, se la rodea con una especie de amor no correspondido. Todo se toma demasiado en serio; falta la capacidad de la alegría inocente. De todo se ve el lado malo; no hay nada puro; todo está amargado y corrompido de alguna manera. El pasado aparece sin valor; el futuro, amenazante. Carecen de bríos y de confianza ingenua. Las cavilaciones les apartan de las tareas cotidianas y no les dejan reposar. Temores hipocondríacos, exámenes de conciencia, dudas sobre el sentido de la vida...; tales enemigos les acechan constantemente. Las experiencias tristes son profundamente vividas y conducen a crisis; por el contrario, también, a veces, las miserias reales son apropiadas para arrancarles de sus cavilaciones torturadoras.

No siempre existen estas cosas en la superficie. El hipertímico no se oculta; el depresivo es, a menudo, difícil de reconocer. El depresivo puede parecer hipertímico, pero no el hipertímico depresivo. El depresivo no está siempre, externamente, taciturno y abatido; muchas veces, manifiesta una alegría y una actividad del tipo de la «manía por angustia» o de la «manía como fuga», que no corresponde a ningún bienestar interno. Recuérdese, a este respecto, el dístico de HOEDERLIN, «Los bromistas»: «¿Siempre estáis jugando y bromeando?... ¡No tenéis más remedio que hacerlo! ¡Oh amigos! Esto me llega al alma, porque sólo los desesperados se ven forzados a ello.» Otros depresivos son, originariamente, celosos cumplidores de su deber, de una rigidez inflexible. Pero no les alegra ningún éxito y todo descanso trae consigo el peligro de que irrumpan nuevamente los fantasmas ahuyentados. HELLPACH ha hablado de caracteres análogos, bajo el nombre de «anfitimia». Conoce individuos ocupados en múltiples asuntos, activos, muy habladores, de ánimo sombrío y abrumados por constantes escrúpulos y cavilaciones sobre las consecuencias de sus actos y el juicio del mundo. Tales manifestaciones encubridoras y tales complicaciones se encuentran en la mayoría de los depresivos de un nivel mental particularmente elevado. También, frecuentemente, se ve desarrollar una tendencia a la vanidad; la comparación con los que viven contentos y felices y el conocimiento de la sencillez, incluso de la simpleza, que suele caracterizar a éstos, lleva a los que sufren a considerar el sufrimiento como algo noble y a sí mismos como aristócratas. Otros ven en el sufrimiento un mérito, que, lo mismo que su tendencia a reflexionar y a cavilar, la amargura de la vida terrenal y la íntima necesidad de ayuda, les conduce a un sólido refugio filosófico o religioso o les induce a buscarlo.

En su expresión, los depresivos son mucho menos homogéneos que los hipertímicos, sobre todo a causa de sus abundantes velos y máscaras. En muchos, el aspecto y la mímica no delatan nada de su estado de ánimo vital o tan sólo lo hacen en momentos inadvertidos de abandono y de fatiga. A veces, la escritura es la única delatora. Su conducta respecto al prójimo es mucho más reservada, más silenciosa y, a veces, también más rígida que la de los hipertímicos. No con mucha rareza, se encuentra, en los vestidos y en el modo de vivir, una cierta preocupación estética, que puede llegar hasta la presunción y que disimula el des- consuelo interior. Se atiende a lo pequeño, porque lo grande parece demasiado problemático. Pero también se ven, entre los depresivos, figuras desaliñadas.
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