Verdon me dio muchas razones para que me encantara este libro.
El caso me produjo una intriga descomunal desde el principio y a medida que se volvía más turbio y se me revolvía más el estómago, metafóricamente hablando, menos podía separarme del libro. El que tuvieran que construir una hipótesis casi imposible para luego destruirla toda y resolver así el caso como si la hipótesis falsa fuese solo una especie de plataforma, fue una de las cosas que me impresionaron más del detective. Como todo concordaba perfectamente, y la manera en que Gurney desentrañaba todos los misterios de manera tan impecable y tan humana me voló la cabeza y me tenía ejercitando el cerebro sin descanso. Fue, como dice Jack (te quiero, Jack) una cebolla con muchas, muchas... innumerables capas.
Ahora, como entrelazó esto con la vida privada de Dave fue espectacular. Yo no sé si a alguien más le pasó, pero con respecto a Jynkynstyl o como diablos se escriba me tenía de los nervios antes de que nuestro protagonista se apareciera en la mítica reunión, así que no sé, lo que le pasó no fue nada sorprendente (pero sí lo fue la relación que tenía con el caso). No obstante, y aunque lo esperaba desde mucho antes, fue un impacto ver cómo el perfecto Gurney que lo tiene todo bajo control no se dio cuenta de tantas cosas. Y es que le tomé un cariño patológico y quería que siguiera siendo intocable.
Una de las pocas cosas que tiene en común este libro con Sé lo que estás pensando además de los asesinatos prácticamente absurdos y sin ninguna explicación coherente, es que llegados a cierto punto, uno ya deduce quién lo ha hecho todo por la manera en que se profundiza en el personaje en sí y en la observación de cada movimiento. Pasó antes y volvió a pasar aquí, solo que en esta ocasiones diez veces más interesante.
Madeleine. Este matrimonio, confieso que lo pensé, estaba por venirse abajo, y lo último que imaginé fue que tocar fondo era la única alternativa que tenían para darse cuenta de se querían tanto, ese final ha sido muy justo. En ocasiones me sacaba de quicio que cada vez que Dave se ponía con el caso ella se lo reprochaba de una manera tan perturbadoramente tranquila y a la vez tan inquietante, pero creo que se debía a lo mucho que a Dave le importaba. Y a lo largo de la historia se ve mucho la distancia entre ellos y lo fría que se está volviendo la relación, así que me permití ser un poco romántica al final.
Los personajes me encantaron. Con sus grandísimos defectos y con todo lo que representa el ser humano, este grupo variopinto de gente me tuvo aferrada al libro hasta el final, conociéndoles y tratando de predecir lo que harían o dirían. Jack Hardwick me encantó, y el progreso de su "amistad" con Dave ha sido gratificante, porque me gusta la gente así. Me divertí mucho con su forma de ser tan impulsiva y sincera de una manera burlesca y chocante.
Sin duda fue mejor que el primero, y espero leer los otros muy pronto porque ya dudo mucho que no me vayan a fascinar.