"Frágiles
Alas y cimientos
Arquitecturas del cuidado
Fantasmas de voces
Ideas extravagantes
Estremecimientos de agua
Peligros casi imperceptibles
Herramienta de reconstrucción
Salvemos el milagro"
"Presos de la prisa, hemos arrinconado la educación de la paciencia."
Con muy buen acierto la Federación de Gremios de Editores de España quiso que Irene Vallejo fuese la voz, penetrante y perdurable, de la petición de un Pacto de Estado por la lectura y el libro. El resultado es este Manifiesto por la lectura: Caligrafías del cuidado editado para darle su merecida difusión y cuyo índice no pude resistirme a copiar.
Es este un texto más que publicitario, batallador y sentido, que despliega ante nosotros la riqueza del papel de la letra impresa como puente que atraviesa continentes y siglos, uniendo el pasado, preservando lo logrado para que podamos atesorarlo y construir con ello, con el futuro, con el poder de la imaginación creadora de nuevas potencias, mejores mundos.
Alas y cimientos, para enraizanos y nutrirnos y fundamentar nuestra humana existencia, para sostener y dar fuerza a nuestros anhelos, nuestras labranzas, nuestros libres libros.
Con un estilo que aúna la belleza literaria, prueba indudable de su pasión lectora, con la atinada cita y referencia cultural, la autora nos regala lo que tomo con gratitud como un aperitivo para la lectura conjunta en nuestro club de Ensayo de su celebrado El infinito en un junco. ¡Salud y bien hacer!
"A través de los libros, anidamos en la piel de otros, acariciamos sus cuerpos y nos hundimos en su mirada. Y, en un mundo narcisista y ególatra, lo mejor que le puede pasar a uno es ser todos.
Leer nunca ha sido una actividad solitaria, ni siquiera cuando la practicamos sin compañía en la intimidad de nuestro hogar. Es un acto colectivo que nos avecina a otras mentes y afirma sin cesar la posibilidad de una comprensión rebelde al obstáculo de los siglos y las fronteras. Por el camino del placer, sobre los abismos de las diferencias, la lectura ofrece puentes colgantes de palabras."
"Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerle e inquietarle y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia."
Federico García Lorca, 1931