De l'ambition d'un stratège allemand à l'assassinat d'un archiduc, du Chemin des Dames à la bataille de la Somme, du gaz moutarde aux camps de prisonniers, La Bataille d'Occident alterne portraits intimes et scènes épiques ou émouvantes pour offrir un récit très personnel de la Grande Guerre irrigué d'une érudition et d'une ironie constantes. Revisitant de manière polémique le premier conflit mondial, cet "Art de la guerre" met en parallèle les stratégies militaires et leurs conséquences désastreuses à travers quelques journées décisives. Le gâchis est sans précédent, la chair à canon n'aura servi que les intérêts financiers et politiques de décideurs sans scrupules : l'Occident est bel et bien entré dans la modernité.
Born in Lyons in 1968, Éric Vuillard is a French author and film director. His books include Conquistadors (winner of the Ignatius J. Reilly prize 2010), and La Bataille de l'occident and Congo, for both of which he was awarded the 2012 Franz-Hessel prize and the 2013 Valery-Larbaud prize. Sorrow of the Earth is the first of his titles to be translated into English.
Periódicamente asistimos a crisis mundiales, en las que se pone en juego el equilibrio de poder entre las principales potencias mundiales. En ellas, presidentes, reyes, primeros ministros, generales diseñan planes, estrategias sobre el papel que se traducen de forma mortífera en conflictos, que una vez iniciados, pueden quedarse en conatos o derivar en guerras a escala regional o mundial. Una vez que suenan los tambores, el río de la guerra puede ser imparable e impredecible.
En 1914, las principales potencias mundiales eran, todavía, europeas. Conflictos fronterizos, enconos generacionales, odios seculares, peleas coloniales acabaron explotando en la cara de una civilización occidental que en un principio no consideró demasiado relevante el asesinato del heredero Habsburgo al trono Austro-Húngaro a mano de un imberbe serbio, Gavrilo Princip. Parecía un conflicto regional, ya se arreglarían las cuentas entre ellos. Pero una red de alianzas absurdas, que comprometían las lealtades de unas naciones con otras, fue extendiendo el conflicto como una serpiente de piezas de dominó y, cuando los europeos se quisieron dar cuenta, se estaban pegando tiros y hundiéndose en el barro en la frontera franco-belga.
¿Cómo puede ser el ser humano tan descerebrado de mandar a la muerte a miles de hombres en cuestión de horas y de mantener un conflicto donde, al cabo de varios años, el terrible frente de trincheras se movió unos pocos kilómetros en una u otra dirección a costa de centenares de miles de muertos y de la destrucción total del territorio?
¿Cómo la mente humana puede justificar esto? ¿Cómo unos pueden mandar y los otros obedecer? ¿Qué mecanismos llevan a la deshumanización del que pergeña la masacre y del que sale al matadero?
En 1914 la tecnología militar ha avanzado de forma notable. Las ametralladoras, los obuses, los gases venenosos, los tanques, los submarinos, los zeppelines, los destructores, contribuyen a aumentar de forma exponencial la orgía de muerte. Poco se aprendió, unos años más tarde repetiríamos.
El autor nos plantea un acercamiento muy personal y muy crítico a este conflicto, repasando muchos de estos aspectos. A fuer de ser tan personal y de abordar el tema de forma muy poco sistemática e histórica se pierde visión del conflicto, que se centra sobre todo en el avance alemán sobre Francia, a través de Bélgica, que pretendía acabar con el ejército francés y con la guerra en pocas semanas, el Plan Schlieffen. No salió bien y todo acabó con el terrible empantanamiento de las trincheras y el agotamiento teutón.
En estos momentos asistimos a otra agitación del equilibrio de poder a nivel mundial. En este caso los europeos pintamos poco, ya lo dimos todo en las guerras mundiales. A ver que surge de todo esto. En cualquier caso, mientras los exaltados, extremistas, negacionistas y descerebrados sigan siendo capaces de alcanzar cotas de poder elevadas, estamos muertos.
El libro está bien. Vuillard siempre te ofrece otra visión de la Historia, al menos original.
Era un mundo de una anterioridad altiva, pero que se financiaba con la lepra de las paredes. Cada uno reinaba sobre su palmo de felicidad gracias al dinero de la copra y el caucho, gracias al sudor de un sinnúmero de trabajadores
Éric Vuillard es francés y, entre sus galardones, posee el Premio Goncourt en 2017 por su obra El orden del día, que también tengo entre mis pendientes.
La obra es un ensayo que trata sobre la Primera Guerra Mundial, de una manera muy original, puesto que pone el énfasis en aspectos concretos, con gran agudeza y precisión. Por ejemplo, nos hablará de la situación de Europa antes de la guerra y como parece estar preparándose para ella, del atentado de Sarajevo y como sus actos derivados llevarán a la guerra, pasará revista a la estrategia desde un punto de vista crítico, y a otros aspectos concretos, como por ejemplo cuando analiza el día más sangriento hasta ese momento, hablando además de los prisioneros, los deportados y los mutilados, desde un punto de vista duro y original.
Un campo de batalla es un paisaje como cualquier otro. Pero sembrado de cuerpos humanos, de armas, de toda suerte de objetos. Domina la impresión de abandono. Los cuerpos yacen sobre el vientre, sobre la espalda, de costado, arrugados, dejados allí sin vergüenza alguna.
Si lo que buscáis es un desarrollo cronológico y pausado de la Primera Guerra Mundial, este no es vuestro libro. Hay monografías que responden a eso y, si preferís novela, podéis optar por La caída de los gigantes, de Ken Follett, que a mi también me gustó mucho. Pero esta obra es otra cosa, otro enfoque y por eso os lo recomiendo sin dudas y le otorgo mis 5 estrellas (si habéis pasado antes por aquí, habréis visto que, tras mi somera relectura, le he elevado la calificación). Creo que la otra obra que cité antes como ganadora del Goncourt de 2017 voy a leerla también muy pronto.
Por supuesto, existe el espíritu de revancha, esas razones que se invocan. Pero eso no basta, eso no basta nunca para explicar por qué, un buen día, millones de hombres acuden cantando a plantarse de pronto los unos frente a los otros y empiezan a dispararse…
Es el libro de Vuillard que menos me ha gustado, aunque me ha gustado igualmente.
Lo encuentro más disperso, como si no tuviera un hilo real o coherente que seguir. Empieza y termina con fuerza, pero hacia el medio, al contar el avance alemán hacia Francia, como que deambula sin rumbo fijo. Ahora bien, cuando es tocado por el rayo de la justa indignación, Vullard sigue dejándonos algunos pasajes increíbles. Unos comentarios certeros y ácidos que te enardecen y te dejan con ganas de más. Pero son destellos, en menor cantidad que en otros libros suyos.
Lo encontré más un pasatiempo que un texto reseñable sobre la I Guerra Mundial, de la cual tampoco cuenta tanto. Pero como pasatiempo es interesante.
2.5 Tras "El orden del día", tenía muchísimas ganas de leer otra obra de Éric Vuillard, y la verdad, ha sido un poco decepcionante. Reconozco que hay algunas reflexiones muy buenas en este libro, y que las descripciones son muy realistas. Pero en muchos momentos, me ha parecido muy difuso, tratando temas que no venían a cuento, sin saber tampoco que aportaban al relato.
La batalla de occidente es uno de los mejores libros que he leído en 2019. Ayer goodreads me recordaba el número, setenta y cinco han caído (por el momento), poco más de veinte mil páginas.
Y este librito corto se alza en el pódium junto a los Hemingay, Berlín y compañía. Pero veamos qué encontrará el lector que se acerque a él.
Para empezar, diré que habla de la primera guerra mundial y no es un libro de historia. No se centra en el dato duro ni en la fecha exacta. Pero hay fechas y número de obuses por minuto. No importan tanto los apellidos ilustres, pero nos encontramos al archiduque y a Schlieffen.
No es tampoco un ensayo, pero hay reflexiones sobre la guerra y sobre la fragilidad de la vida. Sobre la importancia del dinero y el concepto de patria, sobre la violencia y la necesidad de pertenecer a un grupo. Hay pensamiento a raudales.
Encontramos belleza, mesura y sonoridad en las palabras como las que solo puede proporcionar un poeta, y no es tampoco un libro de poesía. Aunque lo parece por momentos.
Y aunque se percibe una clara estructura, una tramoya que sujeta el entramado de palabras, con su planteamiento, su nudo y su desenlace, no es tampoco una novela.
Habrá opiniones para todos los gustos, pero en mi opinión Éric Vuillard ha escrito un cuento para adultos. Un cuento sobre la guerra del catorce, centrando su mirada en el drama personal de los millones de soldados que fueron a la guerra engañados por sus gobernantes. El autor dirige su catalejo hacia los pequeños dramas, las emociones, el dolor de una despedida, de una muerte, de la angustia por el futuro que sintieron cientos de miles de desplazados.
Una pequeña joya que se lee rápido y se disfruta intensamente. Una mirada sobre la verdad del hombre, en la que prima la búsqueda de la belleza hasta en el fango. Auténtica literatura.
Con Vuillard como con Kallifatides, todo bien siempre (igual debería revisarme el tema género, la verdad sea dicha).
Interesante, entretenido, bien escrito y tan ligero que no parece un relato histórico. Lectura recomendada ahora que los hay hablando de la guerra con pasmosa banalidad.
A mon sens, "La Bataille d'Occident" est une sorte de brouillon ou de coup d'essai pour "L'ordre du jour". Les deux livres ne portent pas sur la même guerre, mais "La Bataille d'Occident" m'a autant déçu que "L'ordre du jour" m'a séduit.
La Bataille d'Occident n'est pas un mauvais livre, l'auteur y manie efficacement le cynisme et l'ironie et décrit de manière assez décalée certains épisodes de la guerre (les meilleurs passages sont l'assassinat de l'archiduc François-Ferdinand et l'élaboration du plan Schlieffen). Effectivement cette guerre fut un gâchis abominable, effectivement les dirigeants européens qui se déclarèrent la guerre étaient une joyeuse bande d'aveugles incompétents et tous les peuples ont servi de chair à canon à leur corps défendant.
Mais au-delà de ça, l'auteur verse systématiquement dans un lyrisme bucolique inutile et un peu désagréable ("cette énorme queue de crocodile balayant la France comme une salle des fêtes", "les ombrelles se ferment, le printemps a montré ses feuilles vert tendre","on dort dans l'herbe, le vente plein, un peu ivre. On danse au bord de l'eau, on rit, on crache, on boit."), il parle trop peu des grands personnages historiques (ce qui fait pour moi la force de "L'ordre du jour"), à part Schlieffen et François-Ferdinand. Et puis le dernier chapitre est franchement ésotérique, à un point réellement surprenant ("Aux commencements, il y a un lit où sont enchaînés l'un à l'autre un homme et une femme. Et puis des enfants grouillent autour du lit, de tout petits enfants qui ont soif et qui ont faim. Alors on fait avec des orties de la soupe, avec du feu un théâtre, avec de la neige Dieu")...
Si vous avez déjà lu un bouquin sérieux sur la première guerre mondial, vous n'apprendrez rien en lisant "La Bataille d'Occident"... La lecture n'est pas désagréable (hormis le dernier chapitre qui est franchement insupportable), l'auteur est trop souvent sentencieux et quelques passages réussis sauvent l'ensemble (le parallèle avec la guerre des Boers est assez émouvant)...
Descripción hipnótica e incisiva de la sinrazón y barbarie de la guerra, en particular de la I Guerra Mundial, desde la óptica y la especial sensibilidad y forma de narrar de Vuillard, de sus causas (o ausencia de ellas), desarrollo militar, los sufrimientos de la población, ... que te sumerge en la atmósfera de la época y la situación. Fantástico ensayo.
Des passages remplis de cynisme et d’ironie propre à l’auteur. On est loin encore de l’Ordre du jour, mais la lecture est dans l’ensemble agréable même si, je rejoins quelques critiques autres lecteurs, en disant que quelques passages sont franchement un peu exagérés.
La gran guerra o la primera guerra mundial. Un montón de ejércitos pomposos, llenos de vanidad y glamour; ejércitos que no estaban pensados ni diseñados para la guerra en sí, si no para galantes desfiles. La juventud que se sacrificó, los miles y miles de jóvenes que marcharon obedientemente y bajo engaños para estar en las líneas de guerra. Jóvenes y más jóvenes que renunciaron a su curso normal de la vida por conceptos abstractos como patria, honor, obediencia, victoria. Esos jóvenes se dieron cuenta que la guerra no era ese ensueño romántico que les vendieron y que ingenuamente creyeron.
Mientras miles de jóvenes obedecían a un plan diseñado por un hombre que dedicó su vida a la guerra: el conde Alfred Von Schlieffen. De esos hombres que hacen la guerra desde mapas y croquis con lindas banderitas. Diseñando estrategias como quien piensa astutos movimientos para una partida de ajedrez: los soldados no son hombres, son fichas siempre remplazables. Vivieron el horror de la guerra y miraron de frente a la muerte. Cañones, obuses, disparos que habitan el aire enrarecido de Europa. Hombres cayendo indiscriminadamente, otros convirtiéndose en mutilados y olvidados, desechados luego, arrojados al olvido más insultante.
Así recibió Europa el siglo XX, con una guerra absurda (como todas las guerras), injustificada, desproporcionada. La guerra empezó a hacerse de otra forma, se industrializó la muerte: largos cañones con un inmenso alcance, la repetición constante en el disparo. Y esas imágenes que nos va dando esta guerra van dejando entrever imágenes próximas, de una guerra que aún no comienza...pero esa es otra guerra, es otro libro de Éric Vuillard.
A veces no aprendemos. ¿Por qué no reincidir? Tal vez a la tercera... Aunque tiene la segunda algo de salto, un guiño de la notable celebridad. A la espera de una edición de bolsillo -tampoco conviene vivir al límite- de 'El orden del día' para aprender definitivamente.
Me gustó más “El orden del día”, pero aún así reconozco que es una novela bestial. Me parece absolutamente magistral la elaboración de personajes colectivos, el uso del tiempo narrativo -un tempo que varía desde el lento hasta el rapidissimo con gran facilidad- y ese destinatario indeterminado ‘nosotros’ en el que el narrador se incluye. Por no hablar de esas sentencias que el autor va sembrando a lo largo del relato y que merecen estar talladas en piedra.
C'est avec beaucoup d'ironie que Vuillard nous plonge dans l'histoire de l'été 1914 et des nombreux rouages ayant mené au déclenchement d'une boucherie inouïe.
El autor intenta construir un relato de la Primera Guerra Mundial por medio de múltiples relatos particulares. Cabe señalar que el objetivo es claro y es reconstruir desde esta variedad de puntos de vistas los eventos, dirección y resultados de este tremendo evento.
Hay que destacar varias de las metas estilísticas del autor que están bien logradas y de las cuales se puede aprender. Los temas de la vida y la muerte, la velocidad con las cuales los sucesos de las perspectivas individuales se desatan y los diversos colores con los que se sugiere el trasfondo humano terrible y hermoso del contexto. Allí hay mucho que probar. Cabe señalar, a su vez, que el autor rescata la tradición de la teoría de la guerra con el propósito de mostrar la perspectiva universal que esta toma respecto de los eventos y lo deshumanizante que puede hacer; destaco principalmente su intento por mostrar que las grandes teorías de la guerra no pueden abarcar completamente el fenómeno y que, es más, su universalidad no es más que la visión particular de quienes dicen pensarla en general.
Creo, con todo, que algunos de los objetivos que se buscaban reflejar en algunos de los relatos no logran coordinarse completamente con la disonancia de otros puntos y, al final de cuentas, pareciera que el autor debe rendirse a la universalidad de la guerra para, abandonar la lucha por lo particular, con el propósito de darle una dirección al relato. Creo que esto se vive en el texto como una derrota del fenómeno por sobre la crítica del autor respecto de la modernidad y la guerra.
A pesar de que el autor no es exitoso en todos sus objetivos, el libro fue mi primer acercamiento al autor, y me interesaría leer otros de sus textos. Me interesa mucho la perspectiva histórica que solo en formato de literatura puede presentarse, y el autor muestra una gran capacidad para ello. Absolutamente recomendable para quienes tengan interés en la historía como concepto, pero dudo que lo recomiende a alguien con interés general en la literatura.
Fidel al seu estil, que li va servir per fer-se amb el premi Goncourt amb "L'ordre del dia", Vuillard ens acosta a l'esclat de la que seria coneguda com a la Gran Guerra abans de ser batejada, malauradament, com la Primera Guerra Mundial. D'una forma més o menys desordenada, l'autor ens ofereix reflexions sobre el fet de la guerra, sobre el pla alemany que va ser gairebé infalible, el pla Schlieffen, sobre la reacció francesa que els portà a desbaratar la victòria fulminant dels teutons per abocar la guerra a un immens carnatge sense sentir, car les trinxeres de finals de 1914, al front occidental, eren molt semblants a les de finals de 1918, només que abeurades per la sang de milions de francesos, alemanys, anglesos, belgues, australians, neozelandès os, nord-americans i gents d'altres nacions. Dins aquestes reflexions de l'autor sobre la guerra, potser les que podem veure com a més interessants siguin les que es refereixen a la condició de les víctimes, a la seva dissort i especialment al fet que la Gran Guerra és una baula més en la història de la infàmia expressada en l'existència dels camps de concentració, una cadena que començà amb la guerra anglobòer i que va tenir la seva més espantosa expressió en la Segona Guerra Mundial, però que en realitat continua allargant-se sense que se'n vegi el final. Ens trobam davant una aproximació a la primera guerra plenament industrial que no acaba de ser del tot reeixida, en la meva opinió perquè li manca un fil conductor, quelcom que enllaci les distintes parts de la narració i ens enganxi. Té passatges brillants, però no s'acosta a la qualitat d'altres treballs del propi autor, com la magnífica "14 de juliol". PS: per fer una recomanació sobre el tema resulta inevitable parlar de "The Guns of August", de Barbara Tuchman, un clàssic majúscul.
Tengo problemas con los libros de este autor. Expone ideas interesantes y sugerentes, aportando puntos de vista novedosos, pero de alguna manera no acaba de funcionar. Como ya ocurrió con El orden del día, el autor tiene una tendencia a juzgar los eventos históricos como si la gente supiera lo que iba a pasar pero que por alguna razón inexplicable se volviera de pronto loca y se lanzase a guerras y horrores terribles.
En La batalla de occidente intenta analizar las razones que llevaron a una guerra devastadora con millones de muertos y que dejó una Europa peor de la que estaba, pero se dan muy pocas explicaciones del porqué de las decisiones de uno y otro país. El libro se centra en exponer una Europa falsamente feliz antes de la guerra, los planes alemanes de invasión y los franceses de defensa, el asesinato de Sarajevo y los primeros meses de guerra en el frente franco-alemán. Bien. Pero, ¿qué hay de los motivos de cada país? Casi nada, y para mi es donde el libro decepciona. La Europa de 1914 era extremadamente compleja, con una mezcla de ambiciones personales, intereses políticos y dominación económica en docenas de frentes. Unos países tenían deseos de venganza por pasadas humillaciones (Francia), otros se sentían con ganas de una expansión imperialista (Alemania), otros no querían perder sus imperios (Reino Unido, Imperio Otomano) y otros simplemente luchaban por existir como nación (Serbia). Yo esperaba un análisis de estos países y sus intereses de manera objetiva, pero para mi decepción no hay casi nada de esto.
El autor además tiene una tendencia a irse por las ramas de manera absurda, en especial en el último capítulo, donde se supone que tenía que hacer un análisis de las consecuencias de la guerra. En fin, una gran decepción.
... " las hojas de los árboles cayeron sobre los hombres caídos. El cielo se tornó blanco. las estrellas se tornaron frías, ". Éric Vuillard
Si estás buscando un libro de historia donde se hable de las fechas de las batallas o del número de muertos por la ametralladora browning, esta no es la obra. Este texto bella y tristemente modelado a partir de la primera guerra mundial, nos eleva desde el cielo y nos precipita al barro dela trincheras. Es una suerte de poética de la guerra y una amarga realidad de ese ser destructivo por naturaleza de su entorno: el homre, el "humano".
"... Y he aquí las verdaderas miserias volcánicas, la fábrica de fuego, tormenta agotadora. Las erupciones multiplicadas de los Krakatoas de hierro, Strómbolis portátiles, dislocan, extenúan, carbonizan..." Éric Vuillard.
... "The leaves of the trees fell on the fallen men. The sky turned white. The stars turned cold, ". Eric Vuillard
If you are looking for a history book that talks about the dates of the battles or the number of deaths by the browning machine gun, this is not the book. This text, beautifully and sadly modeled after the First World War, lifts us up from the sky and plunges us into the mud of the trenches. It is a kind of poetics of war and a bitter reality of that being destructive by nature of its environment: man, the "human".
"... And behold the true volcanic miseries, the factory of fire, exhausting storm. The multiplied eruptions of the iron Krakatoas, portable Strombolis, dislocate, exhaust, carbonize..." Éric Vuillard.
Empecé a leer este libro de rebote al buscar uno nuevo que había sacado hace poco (el que buscaba era Una salida honrosa). La cuestión es que coincidiendo con la guerra de Ucrania y el comienzo de la la de Gaza de 2023 es paradójico leer lo poco que ha cambiado la guerra y el mundo. El libro en sí se dedica a narrar anécdotas de la Primera Guerra mundial que solo hacen poner de manifiesto lo absurdo de todo, desde las estrategias y alianzas de cada bando al rastro del dinero que promueve la guerra y las familias que al final siempre ganan. Totalmente recomendable, no le doy 5 estrellas porque es un tipo de libro muy particular que no es novela ni ensayo y lo mismo no le gusta a todo el mundo, así que le doy 4 estrellas ****.
Narración de los acontecimientos de la Gran Guerra, pero al estilo Vuillard. Lo que hace este hombre con la historia al condensarla en pocas palabras tiene un mérito increíble. Por este motivo creo vale la pena leerlo. Es mejor su primer libro "El orden del día", sin duda. Pero aquí te encuentras con perlas estupendas, el escritor analiza quirúrgicamente la historia y le da su toque personal. Aunque enseguida sabes que el libro no te está enganchando, quieres seguir leyendo porque Eric Vuillard tiene una forma muy personal de narrar los hechos y por eso vale la pena su lectura. Puntuación 3,5.
Le pondría 3,5 si se pudiera. Un conjunto irregular de textos: algunos excelentes, con una capacidad admirable de transmitir el horror, los tránsitos, y el esperar, crear, sufrir y morir a ciegas en medio de la futilidad final de una guerra que parece exceder cualquier intento de explicarla - tanto ayer como hoy. Textos sobre la Primera Guerra Mundial en particular, pero que arrastran al lector más allá de ella, sin duda. Otros escritos, igualmente plenos de gestos que denotan una erudición indiscutible del autor, pareciera como si no lograran terminar de empezar, o al menos trazar un movimiento o apuntar a una dirección a la altura de otras narraciones contenidas en el mismo libro.
Un breve libro acerca de los acontecimientos más importantes de la Primera Guerra Mundial novelizados. El asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, Verdún, el Camino de las Damas, los rostros desfigurados de los supervivientes, las miserias de la vida en las trincheras, etc. Todo ello contado desde el punto de vista de un narrador omnisciente que da todo lujo de detalles, amenos, desgarradores y lamentables.
Un libro diferente sobre los horrores de la Primera Guerra Mundial que se aleja del ensayo, pero que no es una novela en absoluto. Lectura breve y distinta especialmente indicada a los enamorados de este triste conflicto, entre los que me incluyo.
No recuerdo ya porqué artículo sobre la Primera Guerra Mundial agregué este libro a mi lista. Tiene algunos datos interesantes que desconocía (el Plan Schlieffen, el mito de los taxis que salvaron París, lo sufrido por los niños de las Ardenas y su analogía con Lizzie van Zyl, los alemanes desfigurados del rostro y tullidos que acabaron sus días en asilos).
El inicio es algo tedioso y el final con las crónicas de los asesinatos de J.P. Morgan, McKinley y Garfield lo encuentro medio forzado, pero la narración de enmedio de la ofensiva alemana y el contraataque francés previo a la Guerra de Trincheras hace que valga la pena (un poco) el libro.
És desigual. Magnífica arrencada, rica prosa, frases brillants, es fa llarga la meitat, amb els moviments de tropes i haver de recòrrer als mapes si et vols situar una mica. La descripció de la retirada, els paral.lelismes amb magnicidis i els camps de concentració de la guerra dels boers i el paper dels finacers son complements inserits interessants. Et quedes amb ganes de més elaboració sobre aquesta força que empeny occident i el diner a imposarse i a autodestruirse.
El estilo de Éric Vuillard es ágil y evocador. Puede ser un complemenro a otras lecturas sobre la Primera Guerra Mundial, o un recordatorio de sus principales momentos a través de personajes que para alguien que no la conozca bien son periféricos. El análisis del pasado que se hace aquí es brumoso y lúdico, pero no por ello vanal o inexacto. Es un libro que sospecho regalaré un par de veces al menos.
Mit "L’ordre du jour" oder "Congo" hat Eric Vuillard gezeigt, dass er ein Meister darin ist, historisch verdichtete Ereignisse aufzunehmen und in seiner ihm eigenen ironischen Erzählstruktur davon ausgehend zu extemporieren. In diesem Frühwerk versucht er das mit dem ersten Weltkrieg. Der Stil ist wie immer einnehmend und Viullard hat ein paar interessante Gedanken. Er verliert aber schnell angesichts der Breite des Themas den Faden.
Aprofitant que tothom sap com acaba aquesta història, ell es centra en les petites coses i a fer-ho bonic, poètic. En alguns moments la viquipèdia m'ha salvat el cul, si bé no crec que sigui important entendre el 100% de llibre. És com la música amb idiomes estrangers, no les entens peró les balles igual.