Un cómic que sabe mantener la atención y que tiene grandes dosis de acción. Reconozco que no es increíblemente apasionante, pero sí que tiene buenos momentos y atrapa. Mi principal queja es lo fácil que se pasa de una cosa a otra, ya que hay hechos en los que no hubiera estado mal ahondar más.
No viene mal que conozcáis algo del personaje de Batman antes de leerlo, aunque no es indispensable que seáis expertos. En mi caso, sé lo justo sobre él y es la primera vez que leo un cómic relacionado con este personaje, pero no me he sentido perdida en ningún momento.
Aquí nos toca verle hacer frente a una amenaza que ni él comprende del todo. Parece haber un enemigo en la sombra y hasta algunos de los aliados de Batman parecen verse obligados a comportarse de un modo que no desean. Sin necesidad de tener un papel excesivamente relevante, se ven cameos interesantes de Catwoman, Superman, Lois o Harley Quinn. Todos los personajes tienen aportaciones claves, no se lucen a lo grande, pero juegan papeles determinantes.
Hay un toque de incertidumbre en la trama, pues Batman no deja de ser humano y a veces no sabe medir los riesgos de sus acciones. Lo que me dejó una sensación agridulce es que, cuando más al límite está, no podemos apreciar el desgaste que está sufriendo porque enseguida nos saltamos a otra escena. Eso impide que se vean correctamente los efectos físicos y psicológicos de algunos ataques, lo cual deshumaniza ligeramente al personaje.
En todo caso, admito que el desenlace me dejó con muchísimas ganas de leer la continuación, ya que se produjo un hecho que no me esperaba para nada y que me da que desestabilizará completamente a Batman.
El trabajo artístico está bastante bien. Hay buen uso de los colores y se sabe usar una buena técnica para darle sensación de movimiento a algunas viñetas. Realmente, no tengo quejas en ese sentido.
La puntuación real sería un 3,5/5, no redondeo al alza porque me faltó que se incidiera más en algunos aspectos para quedar totalmente satisfecha.