Estos últimos días me encontraba en pleno Renacimiento al leer Matar a Leonardo Da Vinci, pero en vez de salir e ingresar a un nuevo lugar, decidí quedarme en esa época llena de cambios, con este libro, Los Cisnes de Leonardo (Leonardo's Swans) de Karen Essex, un libro que tenía pendiente desde hace mucho, pero que decidí leer apenas terminé el anterior para así seguir en sincronía. La verdad es que lo que llamó mi atención fue su exquisita portada del famoso cuadro Leda y el Cisne, pintado por Leonardo Da Vinci (Claro que el de la portada corresponde a la versión de la misma obra pintada por el artista lombardo Cesare da Sesto), así que comencé a leerlo. No es una historia sobre el famoso artista, aquí Leonardo queda relegado a un personaje secundario, pero no por ello menos importante, sino que es la historia de dos hermanas que tristemente la historia ha tenido en el anonimato, Beatrice e Isabelle d’Este, quienes lucharon por la atención de Ludovico Sforza, el marido de Beatrice y por ende, también la de Leonardo, a quien Isabella quería que retratara para ser inmortal.
Muchas veces he leído sobre rivalidades entre hermanas, algunas son discretas mientras que otras son bien peleadas, como lo fue en el caso de Ana Bolena y su hermana María Bolena, por conseguir la atención de Enrique VIII, siendo la indiscutida ganadora Ana, quien cambiando la monarquía de Inglaterra para siempre antes de su trágico final. La rivalidad de Isabelle y Beatrice tiene un poco de todo, es como el movimiento de las olas, a veces es bravo y otras suave y relajante. La novela comienza con las dos jóvenes hermanas en sus últimos días de soltería, ya que ambas están prometidas en matrimonio como suele suceder en las influyentes familias que buscan el apoyo militar y el poder más que el amor. El libro está narrado en tercera persona, pero de primeras enfocado en Isabelle, quien se siente en la gloria. Es joven, hermosa, su matrimonio ha sido finalmente concertado con el joven Francisco Gonzaga, quien se muestra encantado con ella, comparten aficiones artísticas y aparte de todo, su apariencia no le desagrada a la joven, sumado al hecho de que se convertirá en marquesa. Nada comparado con la suerte de Beatrice, quien ha sido prometida nada más ni nada menos que con Ludovico Sforza, conocido también como El Moro, un hombre con la edad suficiente para ser su padre, quien ni siquiera se muestra apresurado de concretar el compromiso o algún tipo de afecto por su joven novia, sino más bien enfocado en su amante, Cecilia Gallerani y en quedarse con el título de Duque de Milán. Hasta que ejercido por la presión, la boda finalmente se realiza. Y ahí es cuando todo cambia, en el reinado de Milán, Isabelle se da cuenta que la verdadera afortunada es Beatrice. Ludovico no es tan viejo como creían, sino un hombre en la plenitud de la vida y con mucha experiencia además, una fortuna superior a la de Francisco y mecenas de uno de los genios más importantes de la época, el maestro Leonardo Da Vinci. Será el comienzo de una singular rivalidad por la atención de Ludovico y por ende, la de Leonardo.
Esta novela fue una sorpresa, especialmente porque está muy bien escrita, me gusta como Karen cambia de personaje sin que la historia se altere totalmente, cada personaje está muy bien retratado en diversas descripciones y en sus diálogos, tanto que por un segundo olvidas que son personajes históricos para convertirse en personas reales y cercanas. La historia nos muestra a Isabelle y a Beatrice como dos grandes mujeres del Renacimiento, mecenas de diversos artistas, poderosas aliadas y muy inteligentes, pero muchas veces olvidamos que no eran mujeres, sino niñas, adolescentes en un mundo donde las etapas simplemente no existían y las mujeres son tratadas solo como objetos cuya finalidad es establecer alianzas a través de matrimonios, ignorando por completo sus sentimientos pero sumado a una enorme lista de deberes que nunca parece terminar, ser la esposa perfecta, dar hijos, principalmente herederos y nunca replicar si el marido no se comporta adecuadamente. La novela nos da varios ejemplos de ello, como el compromiso impuesto a Beatrice, la rígida educación de la que Isabelle tanto se vanagloriaba, como muchas veces los progenitores de pocos recursos buscan ascender de posición, si no por medio del matrimonio, a través del adulterio, ofreciendo a sus propias hijas como amantes de hombres poderosos. Es una pena, pero es la verdad.
Lo interesante también de este libro, es que a su modo, las hermanas d’Este rompen con el molde establecido conforme avanza la lectura, no conformes con el simple papel cuya época les asignaba a las mujeres, ambas buscarán la felicidad absoluta, tomando muchas veces las riendas de sus propias vidas, aunque ello pueda traer nefastas consecuencias (el que sabe de historia, sabrá de lo que hablo), y por eso mismo le doy a esta novela cinco estrellas bien merecidas, por su trama, sus personajes, creando un singular juego por la simpatía de cada hermana, que el mismo lector debe decidir, a veces puede simpatizarnos Beatrice y en otras Isabelle, así como al mismo tiempo podemos detestarlas, y el detalle de deleitarnos con documentos del propio Leonardo como metáfora de cada capítulo.