(Edición corregida y ampliada) En Brujas, sapos y aquelarres Pilar Pedraza lleva a cabo un recorrido histórico y temático por los momentos y lugares más relevantes de la brujería a través de los tiempos, deteniéndose en aquellos aspectos que generalmente son menos conocidos, como la brujería antigua, la pintura de diablerías barroca o el cine de género de brujas. Las brujas vuelan desde la antigüedad y son capaces de quebrantar las leyes de la naturaleza y de los dioses. Los magos, brujas y hechiceros han proclamado siempre su poder por medio de un marketing más o menos espectacular, dirigiéndose como dueños a los astros, los elementos, los animales y las plantas. La autora nos habla en primer lugar de las brujas divinas, Hécate, Circe y Medea, para pasar luego a las de estirpe más popular. El estudio ahonda también, con amenidad, humor y gran conocimiento del tema, en la intensa y controvertida relación entre el cristianismo y la brujerí los procesos de la Inquisición, la brujería vasca o las brujas de Salem. A continuación el lector encontrará un análisis estético y cultural del arquetipo de la bruja y sus distintas la bruja vieja, la brujería erótica y de salón y la brujería moderna (la Wicca, el satanismo…) Finalmente, la autora nos ofrece una amplia visión del panorama cinematográfico sobre el la película pionera Häxan, del danés Christensen, las comedias inglesas y americanas, la trilogía dedicada por Dario Argento a las tres Madres de DeQuincey, o la más reciente El proyecto de la Bruja de Blair, que pone en evidencia una vez más la cinefilia de Pilar Pedraza. Y todo ello ampliamente ilustrado con obras de la pintura clásica y fotogramas del cine más todo un festín. Pilar Pedraza nació en Toledo en 1951. Es doctora en Historia y profesora de Historia del Arte de la Universidad de Valencia desde 1982. Especialista en los diversos aspectos culturales del Renacimiento y el Barroco, se interesa también por la historia de la misoginia y por el Cine. Escritora de culto, creadora de atmósferas inquietantes, seguida por un grupo de admiradores incondicionales cada vez más numeroso, Pilar Pedraza ha consolidado una obra singular y extraordinaria al margen de las corrientes y modas imperantes en nuestras letras. Hasta ahora ha publicado las siguientes Las joyas de la serpiente, La pequeña pasión, y Las novias inmóviles, En Valdemar han aparecido seis Paisaje con reptiles (1996), Piel de sátiro (1997), La perra de Alejandría (2003), El síndrome de Ambras (2008), La fase del rubí (2009) (1987-Tusquets), y Lucifer Circus (2012); un volumen de Arcano trece (2000), y tres Máquinas de amar (1998), Espectra (2004), y Brujas, sapos y aquelarres (2014).
Escritora española. Su obra tiene dos vertientes principales: la narrativa de terror y el ensayo. Desconocida del gran público, es una escritora de culto, cuyo peculiar feminismo sadiano recuerda a la controvertida pensadora norteamericana Camille Paglia y a la novelista británica Angela Carter.
Palantísimo. Obra divulgativa de referencia, de Hécate a tu primo el black metalero (mucho más profunda la parte de Hécate que la otra, eso sí).
Sencillo, ameno, lleno de referencias (un gusto, porque algunas son difíciles de encontrar y mola que te pongan ahí los párrafos literales de La Celestina o de un proceso real contra brujas), fotogramas y reproducciones de obras, como un libro de texto para iniciarse en el tema, pero iniciarse bien, sólidamente.
Se hace corto y una vez mestido en harina da la impresión de ser un poco superficial... pero creo que es un efecto que surge precisamente porque todo lo que cuenta está tan bien contado y es tan interesante que EL PUEBLO PIDE MÁS.
Pedraza en esta oportunidad analiza a las brujas, desde la antiguedad (destacando a Hécate, Circe y Medea) hasta nuestros días, dedicando especial detalle al cambio de la figura de la bruja en la Edad Media y cómo se terminó de forjar en el imaginario colectivo debido a los cazadores de brujas y los juicios, en especial el dedicado a Juana de Arco. También trae un gran análisis a la bruja en el cine, desde Haxan hasta Suspiria, tema que amplía en Suspiria. Las ministras del mal.
Completo compendio del tema de la brujería dentro de la historia, y más específicamente, dentro de los distintos ámbitos culturales (literatura, cinematografía, pintura,...). Se echa en falta el análisis y/o la reflexión sociocultural y antropológica de la temática en contraposición al aluvión de referencias.
Por un lado hay muchas cosas que esperaba, pero por otro no tanto. Me ha parecido genial y muy interesante el análisis de ciertas figuras, tanto mitológicas como populares, calificadas de brujas o relacionadas con la brujería, sobre todo en textos antiguos. Me ha parecido menos atractiva la dedicación a obras pictóricas y cinematográficas, no tanto por falta de interés, sino porque se centran más en la obra que en la figura de la bruja en muchos casos y lo tomo más como referencias que algo que mi memoria sea capaz de retener. No obstante, creo que su inclusión es acertada para mostrar un espectro amplio y cronológico de la influencia de las brujas en nuestra cultura, aunque me hubiera gustado más pormenorización a la hora de hablar de la Wicca, por ejemplo.
Es un ensayo muy equilibrado que muestra el control de la autora de temas culturales muy variados y aunque tiene una opinión muy concreta, tanto la redacción como la exposición dan pie a que el lector se forme la suya propia. Muy recomendable para adentrarse en la historia de la brujería y encontrar bibliografía más específica para seguir profundizando en lo que más interese.
Sólo se centra en la brujería occidental y tradicional. El análisis último de las peliculas llega prácticamente hasta el año 2022, por lo que vale la pena.
Un buen trabajo de investigación sobre las brujas y cómo todo en la Historia está relacionado y la caza de brujas no fue más que una misoginia empedernida y un capítulo más en el machismo imperante de la sociedad. Hay un frase muy inquietante y es que el exterminio de brujas, puede ser considerado un "genocidio". Al fin y al cabo, se asesinaba y torturaba a aquellas que eran diferentes al resto. Gracias a Pilar Pedraza por regalarnos estas letras y descubrirme obras y películas que no sabía que existían. Y a Valdemar por meterme la curiosidad en el cuerpo en la Feria del Libro.
Un ensayo sobre la historia de la brujería y sus referencias en la literatura, el arte y el cine bastante interesante, muy bien escrito y con un trabajo de documentación detrás apabullante. La única pega que le pongo es que en los capítulos en los que Pedraza habla de cuadros, libros o películas concretos se pasa páginas y páginas simplemente haciendo descripciones de estos que, en mi opinión, son demasiado largas y me han hecho desconectar un poco.
Pilar Pedraza hace un excelente trabajo de documentación. El ensayo se aleja de definiciones y estudios más antropológicos para centrarse en la figura más artística de la bruja. El repaso que hace a nivel cinematográfico es brutal y he disfrutado especialmente del apartado sobre Goya.
Pese a aportar información muy interesante, me parece más un flujo de datos que un ensayo en sí. Tiene una estructura fragmentaria aunque el índice indicaba cohesión en un primer momento. Es un buen punto de partida para investigar y coger información, pero como ensayo, esperaba quizá otra cosa.
Un delicioso viaje por el mito de la bruja, que no tanto la brujería, desde el albor de la historia narrada. La Pilar Pedraza que escribe ensayo ofrece cosas muy diferentes a la novelista, ambas complementarias. Además, esta obra sirve para descubrir pequeñas-grandes joyas del arte, desde las que seguir estando en contacto con el mito.
Pilar Pedraza nos adentra por un recorrido muy interesante y fascinante, desde la mitología hasta nuestros días, pasando por la quema de brujas, Juana de Arco, Goya, peliculas con personajes brujeriles... Muy recomendable si te interesa el tema.
La estructura no me gusta, creo que no es ordenada. Habla demasiado de películas y esperaba un ensayo más histórico y no cineasta, y también de libros que en realidad no tienen tanto que ver con el tema
Siempre me ha interesado el mundo de las brujas. De hecho, en mis trabajos académicos he tratado el tema sobre todo en referencia a los procesos inquisitoriales en los que se daba cuenta de cuáles eran las prácticas brujescas, siempre bajo tortura.
Si bien la profesora y escritora Pilar Pedraza trata en este ensayo esta cuestión -en la que me ha despejado algunas incógnitas importantes-, su texto abarca un largo periplo desde la bruja en la época clásica hasta la actualidad.
Quiero destacar que el presente libro, aparte de constituir una historia de la brujería en toda regla, nos la hace tremendamente accesible a los lectores contemporáneos al poner en relación los hechos históricos con su trasunto en la literatura, en el arte, y, sobre todo, en el cine. Esta referencia continua al Séptimo Arte hace que en seguida pongamos rostro a las brujas que nos cuenta Pedraza, desde la Medea de Pasolini hasta la bruja de Blair, última de las ficciones cinematográficas en torno al icono de la bruja.
Multitud de interesantes ideas se ponen de relieve según avanza la lectura. Por una parte, constatamos cómo las brujas de la época clásica, bajo el signo de la diosa Hekate, no difieren tanto de las perseguidas por la Inquisición. Son mujeres que conocen las propiedades de las sustancias animales, vegetales y minerales y las saben conjugar para lograr propósitos tanto benéficos como maléficos. Conjuros y encantamientos parecen ser consustanciales al ser humano desde el principio de los tiempos.
Una atractiva reflexión del libro nos lleva a La Celestina. La profesora Pedraza argumenta profusamente su filiación brujesca, y lo más curioso es que, lejos de invocar al Maligno, su hechicería proviene de los dioses clásicos, síntoma de la perduración del elemento pagano en las prácticas mágicas pese a la impronta cristiana en todo Occidente, máxime en la España católica.
Otro episodio que me llama poderosamente la atención del argumentario es la exploración de la vida de Juana de Arco, sobre todo en los hechos sobrenaturales que la impulsan a tomar las armas y a alentar y a luchar con las tropas francesas. Pedraza, en unas brillantes páginas, nos da cuenta de esta parte de la historia de la Dama de Orleans no tan conocida.
Los capítulos finales abarcan el tema de la brujería en los siglos XIX y XX y es muy singular el tratamiento que le da Pedraza. Por una parte, nos habla de lo que denomina “la brujería de salón” del fin de siglo y hace referencia a dos personajes muy remarcables: por un lado, el escritor y crítico de arte Joris-Karl Huysmans y, por otro, el pintor y grabador Félicien Rops. Para ellos la bruja no es sino una de las encarnaciones de la femme fatale y está vinculada directamente con la práctica del satanismo. En el siglo XX ese halo satánico desaparece y surge una nueva bruja, una bruja blanca, protagonista de una nueva práctica religiosa conocida como Wicca.
Como ensayo, el texto es brillante, y además te permite el acceso a numerosas obras literarias, artísticas y cinematográficas para abundar en las cuestiones que se examinan en el texto. La apertura de nuevos horizontes y la accesibilidad a conocimientos complementarios es, a mi juicio, una característica -quizá la más importante- que debe tener todo ensayo. De esta manera, Brujas, sapos y aquelarres no solo nos despierta el apetito sino que nos brinda la llave para saciarlo.
La bruja, para el gran público, es una imagen más de la tradición terrorífica, al lado del zombi, el vampiro, el hombre lobo o el monstruo de Frankenstein. Es una de las anfitrionas de los cuentos del Guardián de la Cripta, una figura de los cuentos infantiles, un arquetipo del que los niños se disfrazan en Halloween, y del que a veces Hollywood se aprovecha en sus películas; está sumamente arraigada a nuestra cultura, parece que ha estado ahí siempre. Pero como con el vampiro o el hombre lobo, como los demás miembros del panteón del horror, detrás de la bruja hay una larga historia: un trasfondo consistente en parte de hechos reales, relatos mitológicos, manipulación eclesiástica y mucha, mucha literatura.
Pilar Pedraza, la oculta dama del gótico español, uno de esos referentes modernos del género que, como autores de culto, solo conocen los iniciados, se dedica en Brujas, sapos y aquelarres (una de las novedades que Valdemar editó a principios de verano en su colección “Intempestivas”) a desentrañar las raíces del fenómeno de la brujería y de la figura de la bruja.
Cuando le llega el turno a las brujas de Macbeth se queda en Occidente y se olvida de Kurosawa o cuando toca el juicio a Juana de Arco pasa de puntillas por Honneger (no se menciona al compositor, sólo al libretista) y se queda en el cine. Son cosas que a la mayoría no molestarán. En su terreno -arte y cine- es difícil de batir. Irónica cuando toca, mordaz y elegante, siempre amena. Muy recomendable.
En general, muy entretenido. Un análisis muy completo e interesante sobre brujería y su representación en literatura, arte y cine a lo largo de la historia. Me hubiera gustado que se extendiese más en algunas partes (como en la de la brujería moderna), pero a parte de eso una lectura de 10.
Recomendado a todos los interesados en la brujería y a todos los escritores de género. Este ensayo está lleno de ideas.
Libro imprescindible para los que quieran documentarse sobre las brujas como personajes dentro de la literatura. Pilar Pedraza siempre es garantía. Muy recomendable.
Un recorrido interesante por la figura de la bruja con un montón de referencias. Se nota que la autora tiene grandes conocimientos de la cultura clásica sobre todo.
Muy interesante a pesar de que carezco de conocimientos en cine para poder exprimir más todo lo que expone Pilar. He aprendido cosas muy curiosas e historias que desconocía, y con eso me quedo.
En el epílogo, la autora afirma no haber adoptado en este repaso histórico al fenómeno de la brujería un punto de vista explícitamente feminista, pero es evidente que aborda su estudio de las brujas en cuanto a su condición de mujeres y no de personas a las que se atribuyen poderes mágicos (también han existido brujos y en este libro casi no se mencionan). En consecuencia, hay que decir que estamos ante un libro que no trata de brujería, sino de mujeres brujas, lo que tampoco está mal ni mucho menos.
Dicho esto, Brujas, sapos y aquelarres, comienza su recorrido con Hécate, la diosa de la hechicería, sigue por la Edad Antigua y el mundo cristiano y sus inquisiciones, y termina en sus manifestaciones modernas, como la Wicca, con numerosas referencias al cine y algunas al arte y la literatura. Se trata de una descripción y análisis de las características del fenómeno en cada época, sin entrar en detalles psicológicos o antropológicos.
El mejor capítulo -que representa bien el carácter general de la obra- es el dedicado a la bruja en su condición de mujer libre, no sometida al rol femenino impuesto por la sociedad.
Son interesantes también los capítulos 'Brujería erótica y de salón' y su contrapunto, el dedicado a la “brujas viejas”, las tradicionales brujas feas de los cuentos y las que representó Goya en sus célebres grabados.
Me sobra el capítulo sobre Juana de Arco, que ni fue bruja ni pretendió serlo, aunque la quemaran, por razones políticas, acusándola de ello.