Lo primero, decir que esta portada no tiene nada que ver con Las mil y una noches de Cansinos Assens, la primera traducción íntegra, directa del árabe al español y única cotejada con las versiones más estimables de este libro. Este tomo cubre desde las noches 258 hasta la 576, siempre en esta versión (que ya advierte, en el largo e intenso proemio, de lo arbitrario de la división en noches, según la edición que manejemos). Aunque la agrupación de los cuentos y novelas que la componen solo depende de razones editoriales, de dividir tanto material en tomos manejables, se va observando la existencia de un narrador que unifica el estilo. En la primera parte de este tomo se encuentran las espurias aventuras de Simbad. La rodean nouvelles de mayor interés, con las que comparte elementos e incluso situaciones narrativas idénticas. En esas otras aventuras hay un desarrollo narrativo mayor y más elaborado que el que le falta a la tan atractiva de Simbad. Uno de los primeros cuentos es el de la discusión académica de la esclava Tauddud (la Docta Simpatía de Mardrus), un apasionante recopilatorio de la ciencia y la teología del mundo árabe de la época. Le siguen grandes novelas, como la de Balukiya, Chaniscach, Simbad, la de los genios y schaitanes encerrados en redomas, la de la ciudad de Azofar, que constituyen un núcleo de aventuras salpicadas de elementos fantásticos, mitológicos e incluso religiosos, con historias tan densas y atractivas como la de Chuder, siempre traicionado por sus hermanos (a los que devuelve bien por mal), hasta que estos lo asesinan. Las historias largas se van alternando con recopilaciones de historias breves, a veces de simples chistes, y dentro de estas se reconoce la que dio origen al Sendebar español, en cuanto a esas compilaciones que Las mil y una noches fagocita y que ya fueron conocidas en la España de las tres culturas, como el Panchatantra, Calila y Dimna y el Hitopadesha. En cierto momento (ya lo señalamos con el núcleo de Simbad), los motivos se repiten, se reiteran de forma literal, de manera que muchos editores optan por suprimirlos. Cansinos lo hace notar en sus magníficas introducciones, así como su imposibilidad de seguir este ejemplo, ya que, según él, la música sigue encandilándonos. El tomo se cierra con una gran novela, la de Garib y su hermano Achib, que refleja la toma iconoclasta de Persia y de toda Asia por el islam. Una historia llena de elementos sorprendentes pero de un desaliño literario tremendo, en que la conversión se hace a golpe de espada y de lucha entre ejércitos de cientos de miles de guerreros, de hombres, de gigantes, de genios... Al narrador, nada que ver con el sofisticado narrador de muchos cuentos de este tomo, no le importa repetir situaciones y acciones, o hacer aparecer circunstancias sin haber dado antes el antecedente de las mismas. Y la historia sigue y sigue, como dijo Pasolini. Me queda el tercer tomo y 429 noches...