Una parte importante de los museos europeos ha forjado sus colecciones a partir de dinámicas coloniales y de saqueo. Nacidos para controlar cómo miramos y cómo nos relacionamos con el Otro, los museos etnográficos acumulan miles de artefactos arrancados de sus lugares de origen y de los que se ha preferido ignorar la identidad de sus creadores originales. ¿Dónde estamos ahora?, ¿cómo continuar? Sin duda, ha llegado el momento de volver a la casilla de salida, reconocer la historia y trabajar con ella.La historiadora cultural y comisaria Clémentine Deliss mezcla en este apasionado relato lo autobiográfico con rigurosas (y afiladas) tesis que cuestionan los discursos culturales hegemónicos. El museo metabólico narra la historia de lo que ocurre cuando se intenta transformar una de estas instituciones ?el Weltkulturen Museum de Fráncfort, del que Deliss fue directora? para convertirlo en un organismo vivo donde pensadores y artistas contemporáneos puedan traducir, reinterpretar y aportar nuevos significados a todo aquello que atesora un museo.
A nadie le gusta comentar sus fracasos, y en este caso, Clementine -completamente honesta- cuenta su paso como directora de un museo etnográfico alemán, sus esperanzas y dificultades para cambiar la estructura museal imperialista hacia una apertura radical para una metodología de trabajo transdisciplinar.
Recomendada lectura para quienes trabajamos en cultura. Pensar fuera del cubo de blanco es posible.
uf, qué difícil ha sido volver… but I’m back (creo) me ha parecido un libro muy valiente y una propuesta muy honesta, y sería muy interesante lograr tener acceso a los fracasos de otros tantos planteamientos museográficos innovadores, pero me temo que no todo el mundo los narra (por si acaso yo ya he empezado mi lista de fails)
Un libro no tan sencillo de comprender para quienes no formamos parte del ámbito artístico o museístico. Aún así, creo que es una gran lectura para quienes tengan inquietudes sobre decolonizar y reparar. Temas de los que mucho se habla, pero poco se aborda. La creatividad e inquietud de Clementine es inspiradora.