Perros y humanos se disputan el sitio del más apto en este libro de diez cuentos que dialogan entre sí. Sus habitantes se acercan a la vergüenza, el ridículo, y siempre encuentran un nuevo modo de fracasar. Aquí hay parias que intentan clonar a su mascota porque la idea de perderla les parece insoportable, personas que se untan lagañas de perro para conocer lo ultraterreno, muertos que no saben que lo están, tipos obsesionados con las compras en línea, videos patéticos que se viralizan en internet, parejas imposibles, viajes arruinados... Los perros son una constante: los hay protagónicos y accesorios, pintados de cuerpo completo y también fragmentados en aullidos o en los rastros que dejan detrás. En su tercer libro de cuentos, con ironía sostenida, oído preciso y una prosa de gran plasticidad, Eduardo Cerdán explora el deseo y sus mecanismos, el desencanto y los límites de la cordura, la masculinidad y sus mitos. La vida, aquí, se vuelve una gran farsa.
La tremenda textura realista de los diez cuentos que conforman ésta chulada de mi compa casi hermano Eduardo Cerdán (apenas y me topa😜🥲) me sacaron de mi zona de confort en más de una ocasión, pero lo que más me sorprendió fue que son escenas que fácilmente son cotidianas y que no pareciera que fueran para tanto. Pero lo son...y mucho. No son solo cuentos sólidos y dinámicos, entrelazados por seres maravillosos de cuatro patas y destellos contextuales que los hacen parecer capitulos de algo más grande, sino que son verdaderas patadas en la fábrica de bendiciones porque muestran el deterioro de la esencia humana, el daño colateral de cada decisión, cada pensamiento, esos que no vemos o que simplemente ignoramos. La lectura se vuelve imparable porque además, son historias fluidas, de ritmo preciso y contundente con final abierto que si o si te obligan a reflexionar y especular... Me encantó, debo decir, aunque salí echando madres 🫠
Los cuentos de este libro ocurren en nuestro mundo, encuentro satisfactorio que se haga mención a la pandemia por Covid-19, pues aborda el temor a contagiarse y cargar con la muerte de un familiar, lo cotidiano que es comprar por Internet, la viralidad de las cosas y como nos relacionamos con los demás a través de la tecnología. Otra cosa que disfrute fueron los guiños o apariciones de personajes en otros cuentos, la conexión es acertada y el hilo conductor de estas historias son los perros. Algunas historias me dejaron con un sabor amargo pero, tal vez solo son el lado B de una realidad.