Nueva edición de 'El látigo y la pluma', ensayo de Fernando Olmeda, con contenido actualizado y prólogo de Bob Pop
El látigo y la pluma, en cuyas páginas se reivindica el honor robado a cuantos fueron perseguidos y ultrajados durante el franquismo debido a su orientación sexual, reconstruye la realidad de aquella época ominosa, se sumerge en sus catacumbas y, de la mano de las víctimas, nos revela el dolor inmenso e irreparable que causó el régimen de Franco a cuantos consideró sus enemigos, los homosexuales entre ellos.
Junto a Fernando Olmeda, y acompañando a los protagonistas de las historias que se recogen en el libro, el lector se embarca en un escalofriante peregrinaje a los confines del daño sufrido por miles de personas señaladas con un estigma que pretendió aniquilar sus almas. Este recorrido tendrá escalas delirantes: presidios, delaciones, cuarteles, seminarios, pabellones de invertidos, palizas, leyes punitivas, conventos, cines, urinarios…
Convertido ya en un clásico contemporáneo, la reedición de El látigo y la pluma. Homosexuales en la España de Franco revela a las nuevas generaciones los pormenores de aquel viaje terrible al corazón de la infamia.
Es un libro indispensable para llegar a conocer y comprender de manera más profunda lo que fue la represión sexual —principalmente, en lo respectivo a los gais— en la España franquista y en las décadas posteriores. Qué buena decisión por parte de la editorial Dos Bigotes el rescatarlo. He disfrutado y agradecido la abundancia de testimonios que se recogen en la obra; nos recuerdan que la historia, más que acontecimientos y leyes, también tiene nombres, caras e historias que contar. De igual manera, las referencias a obras culturales y a artistas y escritores son indispensables, puesto que vislumbran aquellos nombres desde los que comenzar a tejer una genealogía LGTB —me resulta curioso que no se mencione a una personalidad tan conocida lo como fue Cristina Ortiz, La Veneno—.
Sin embargo, no me gustaría dejar de comentar que a algunos tratamientos de lo trans y de la «normalidad» —que no deja de el orden social heteronormativo— les hacía falta una actualización o reformulación, en especial, en cuanto al uso reiterado de deadnames y de variaciones del género empleadadas a la hora de narrar el testimonio de personas trans y travestis. Al igual que el uso que de lo «normal» se hace a la hora de hablar de parejas que se adaptan o que anhelan imitar el orden social heteronormativo de matrimonio y descendencia. Comprendo que lo principal era rescatar la obra y no tanto actualizarla.
Un trabajo muy complejo y una línea de investigación muy fuerte para mostrarnos las torturas de la comunidad LGTBQ+ a manos del franquismo y las herramientas de supervivencia.
Estamos al final de un largo camino en el que varias generaciones de españoles vivieron su homosexualidad en la clandestinidad más absoluta. La homofobia vigente en España durante más de medio siglo generó en miles de personas sentimientos de vergüenza, culpa e inferioridad moral que permanecen en su subconsciente. La lucha no ha acabado, pero desde luego se ha avanzado.