Jacques-Marie-Émile Lacan was a French psychoanalyst, psychiatrist, and doctor, who made prominent contributions to the psychoanalytic movement. His yearly seminars, conducted in Paris from 1953 until his death in 1981, were a major influence in the French intellectual milieu of the 1960s and 1970s, particularly among post-structuralist thinkers.
Lacan's ideas centered on Freudian concepts such as the unconscious, the castration complex, the ego, focusing on identifications, and the centrality of language to subjectivity. His work was interdisciplinary, drawing on linguistics, philosophy, mathematics, amongst others. Although a controversial and divisive figure, Lacan is widely read in critical theory, literary studies, and twentieth-century French philosophy, as well as in the living practice of clinical psychoanalysis.
me atreví a leer los cuatro conceptos fundamentales luego de leer a montalbetti, entusiasmado por la curiosidad que me abrió mi psicólogo. en este seminario lacan construye a través de cuatro conceptos una argumentación sobre el psicoanálisis como disciplina. lo interesante es cómo a través de su descripción construye una forma particular de entender al sujeto, de manera tal que solo el análisis puede responder a esa forma, la de un sujeto cuyo inconsciente se estructura como un lenguaje. todo lo que podamos decir lo decimos con palabras, incluso lo que decimos sobre nosotros mismos. las palabras no son instrumentos a los que acudimos para explicar un mundo en el que estaríamos independientemente de ellas. el lenguaje es la estructuración del mundo en nuestra relación con él, y en ese sentido lenguaje y mundo cohabitan de manera tan constitutiva que no hay acceso al uno sin el otro. nunca podemos salir de nuestra implicación en el lenguaje. si no podemos abstraernos del lenguaje para tomarlo como objeto desde afuera, tampoco podemos abstraernos de él para tomarnos a nosotros mismos como objeto desde afuera. todo lo que podamos decir de nosotros lo decimos con palabras que, como nosotros, pertenecen al lenguaje. somos un significante entre significantes, un elemento del sistema. la misma barrera que el lenguaje supone somos nosotros mismos en él. el sujeto está constituido por el sistema de reglas que es el lenguaje, y esa es precisamente su condición de sujeto. el sujeto está barrado, y esa barra es su posibilidad misma. lo que lacan reconoce en freud es esta intuición que el estructuralismo lingüístico permitió formalizar con mayor precisión. freud operaba clínicamente sobre algo que no podía nombrar del todo, que el inconsciente es una condición estructural del sujeto hablante. el inconsciente no es un espacio ni responde a una temporalidad lineal. es la indeterminación que el lenguaje produce en el sujeto que habla, la hiancia entre lo que dice, lo que quiere decir y el mundo. bajo esta lógica no hay cuerpo fuera de esa condición. si incluso antes de nacer existimos ya en el mundo bajo el nombre que nos darán, o la expectativa familiar que abre un lugar para nuestro nacimiento, entonces nuestra existencia está irremediablemente encuadrada por el lenguaje y las palabras de otros. y sin embargo el cuerpo que nace llega con un par de ojos que tras un golpe en la espalda se abren al mundo y descubren la luz, luego los ojos del médico, luego los de la madre. hay un desfase desde el origen porque entre aquello que somos como organismo vivo y aquello que podemos decir que somos con las palabras que tenemos para hacerlo hay una brecha que nunca cierra. ese desfase inaugura dos órdenes que nunca coinciden, el orden simbólico, dado por la legalidad del lenguaje y sus reglas, y el orden imaginario, dado por el relleno que hacemos de esa brecha. lacan establece la mirada como objeto precisamente ahí, donde somos revestidos por la mirada de otros. la manera que tenemos de relacionarnos con nosotros mismos está mediada por la mirada que nos mira. la mancha en el campo visual opera igual que el hoyo en el lenguaje porque ambas son ese punto ciego donde la imagen o el sentido se rompen y nos devuelven una falta. la mancha es lo que nos mira desde el cuadro sin dejarse ver, igual que la palabra que falta es lo que empuja al habla sin dejarse atrapar. ambos son el lugar donde algo se sustrae a toda representación posible y por eso mismo no deja de causar. la falta que esto supone es una condición habilitante. opera en la lógica de la hiancia, esa apertura y cierre que hace que el inconsciente acontezca en el intervalo, en el tropiezo, en lo que se dice sin querer decirse. la falta es permanente como ranura que nunca se sella, y es precisamente eso lo que mantiene al sujeto en movimiento. desde descartes hasta kant se ha pensado al sujeto en una relación dialéctica con el objeto que conoce, como si el sujeto estuviera de un lado y el mundo del otro. lacan permite releer ese problema. se trata de constatar los límites que esa relación mediada por el lenguaje nos impone. el desfase entre nosotros y las cosas es la imposibilidad constitutiva del lenguaje que nos hace sujetos. el psicoanálisis no es la ciencia ni la religión precisamente porque su fundamentación reconoce el desconocimiento de sí como fundamento del sujeto. para mí eso es lo más importante de este libro, que cimenta una ética no trascendental, construida desde la falta misma, desde la falta de respuestas que el sujeto debe aceptar para arreglárselas para vivir. aquella palabra nunca encontrada que vendría a colmar esa falta es lo que lacan llama objeto a, la causa de que sigamos buscando.