Se centra especialmente en dos trabajadores de la noche de los años sesenta, un sereno y un guarda de obra, y trata situaciones cotidianas y emociones de sus personajes, trabajos propios de la crisis de la posguerra, muy bien en las descripciones de las situaciones y sentimientos. A mi me ha trasladado a mi infancia en muchos aspectos y giros gramaticales que tenía olvidos.
Relato los acontecimientos que se suceden durante las horas de trabajo de los vigilantes y serenos nocturnos. Crítica a la forma poco profesional de trabajar de la construcción de las viviendas, que acaban derrumbándose casi todas, pero que ni constructoras, ni arquitectos acaban denunciados y mucho menos encarcelados o condenados a indemnizaciones. La pobreza que campa a sus anchas en esa sociedad de trabajadores pobres, como ahora también.
Me gustó el primer tramo y de hecho me pareció muy actual para ser un libro de 1968, pero el final me resultó muy sombrío. No creo que lo vuelva a leer.