El duelo es un desafío que tenemos que enfrentar para no morir con lo que hemos perdido. Este libro es un tributo a mi hija y una expresión desbordada y honesta de la experiencia que me tocó vivir. Una tragedia que me atravesó como un rayo y me dejó vacío. Me costó años asimilarla y de alguna manera sigo transitando el desierto, pero seguí viviendo. En estas páginas hablo acerca de mi niña y mis pesares. También de las herramientas que me sirvieron para iluminar noches oscuras. Espero que puedan servirle a alguien. Que quienes están atravesando una pérdida, sufriendo o acompañando un duelo, puedan encontrar algo de alivio y esperanza. Una pequeña luz en mitad del océano cuando no vemos la orilla. BENJAMÍN VICUÑA El duelo es un desafío que tenemos que enfrentar para no morir con lo que hemos perdido. Es el intento de ponerle palabras a un dolor mudo que lastima. Por eso celebro la llegada de Blanca, la niña que quería volar. Porque aquí aparecen esas palabras que, tal vez, Benjamín necesitaba para vivir a pesar de la muerte de su hija. Esa hija que ya nadie, ni siquiera la muerte, podrá arrancar de su recuerdo. GABRIEL ROLÓN
Se trata de una lectura ágil y llena de emoción, donde el autor Benjamín Vicuña narra las situaciones vividas por él y su familia, ante la muerte de Blanca de 6 años. Este libro que tiene un prólogo escrito por el Psicólogo Gabriel Rolón intenta ser un homenaje para la niña. En éste se muestra el proceso de duelo ante la pérdida y cómo ese gran dolor que provocó pudo, de a poco, transformarse en algo más. Por otra parte, contiene un texto de su madre, Carolina “Pampita” Ardohain, escrito de una manera cotidiana y espontánea donde caracteriza diferentes momentos vividos en familia, después de la muerte de Blanca. Como bien lo expresa el autor, es un libro que intenta iluminar las noches más oscuras de muchas personas.
Las estrellas son simbólicas porque no creo posible calificar un libro que habla sobre el dolor más insoportable que debe afrontar un ser humano, un dolor para el que no existe nombre. Como el autor explica, no trata de decirnos cómo debemos atravesar y superar un duelo, sino que cuenta cómo pudo afrontarlo él.
Me cuesta darle una calificación a este tipo de libros Pero a este en especifico solo puedo ponerle 5⭐️, Benja Vicuña realmente nos muestra la profundidad del duelo que vivió con su hija, cuenta su experiencia de una forma en la que te puedes poner en su lugar y solo imaginar todo lo que vivió o vivieron en familia. La parte que más me toco fueron los relatos que escribió Carolina, el como ella estaba en esa constante pelea de querer estar sumida en la tristeza pero tener que despertar y salir al día a día por sus otros hijos, realmente son personas muy valientes y admirables. El duelo y la tristeza creo que nunca se pasan, solo se aprende a vivir día a día con ellos, pero como dicen solo muere quien se olvida y Blanquita es una niña muy recordada y amada por sus papás y hermanos ❤️🩹. Un libro que llego a lo más profundo de mi corazón. ❤️🩹
Los escritos de Caro (pampita) son un puñal al alma. Son hermosos, escritos con tanta sensibilidad y amor que te llega como si te hubiera pasado a vos. Hermosamente desgarradores. Las palabras de él y el libro en general te hace tener una angustia en el pecho, los escritos son lo que te terminan de destruir. Sin dudas Blanca fue una nena buscada, esperada y eternamente será amada💘
Se trata de una lectura ágil y llena de emoción, donde se narra las situaciones vividas por Benjamín Vicuña y su familia, ante la muerte de Blanca de 6 años. Este libro, que tiene un prólogo escrito por el Psicólogo Gabriel Rolón, intenta ser un homenaje para la niña. En éste se muestra el proceso de duelo ante la pérdida y cómo ese gran dolor que provocó pudo, de a poco, transformarse en algo más. Por otra parte, contiene un texto de su madre, Carolina “Pampita” Ardohain, escrito de una manera accesible, cotidiana y espontánea donde caracteriza diferentes momentos vividos en familia, después de la muerte de Blanca. Como bien lo expresa el autor, es un libro que intenta iluminar las noches más oscuras de muchas personas.
Benjamín Vicuña y Carolina Ardohain perdieron a Blanca, su hija de 6 años —a causa de una bacteria que contrajo del aire— en cuestión de días.
El dolor que quedó tras esa inesperada e insoportable pérdida, la búsqueda de respuestas, el enojo con Dios, la transición del desespero y el pesar, la dificultad de tener que seguir viviendo y aprender a sobrevivir a través de su recuerdo, son los temas que aborda Vicuña en este libro, que es un homenaje a su hija Blanca.
10 actos con los que el actor conjura el olvido y que arrastran al lector a conocer y sufrir la pérdida de Blanca, una niña dulce, amorosa, sonriente, hermana mayor, ingeniosa y creativa.
Un libro que pretende ser una guía para quienes transitan el dolor de la pérdida, pero que termina siendo un relato de vida poderoso y admirable. Y no porque perder a alguien y "sobrellevarlo" sea admirable... no. Sino porque Benjamín comparte lo más íntimo de sí mismo: el dolor descarnado, el sufrimiento crudo, los pensamientos más oscuros y la luz que logra encontrar para acompañar su dolor.
A su historia le sobra valentía y humildad, por querer compartirlo con todos, tanto los que pueden entenderlo y los que no podemos ni imaginarlo.
Un recordatorio de lo fugaces que somos, de la importancia de aprovechar cada día junto a quienes amamos y de que la vida es vida para todos, sean famosos o no, tengan dinero o no, porque «cuanto vive sufre, y todo vive».
“La ausencia de Blanca implica haber perdido su voz y su presencia. Aunque sé que no es más su cuerpo, muchas veces cierro los ojos para traerla de nuevo. La invoco. La llamo. Lucho contra esa inexistencia; intento llenar ese vacío que ocupa todo. Las palabras que escribo aquí, y que tratan de explicar la pena, son también parte de ese intentar traerla”.
¡Hola, aficionados 🤓! ¿Cómo están? ¿Saben quien es Benjamín Vicuña?
📅 Hoy les quiero hablar de “Blanca, la niña que quería volar”. Escrito por Benja y dedicado a Blanca, su hija.
✍️ No sabía con qué me iba a encontrar al leer este libro. No sabía si iba a llorar, si me iba a reír, si me iba a emocionar, si iba a poder leerlo… Pero con lo que me encontré fue con el relato de un papá, a flor de piel, que nos cuenta su proceso de duelo, que se muestra más humano que nunca, que nos emociona y nos regala un montón de hermosos momentos vividos con su hija. Benja tiene una pluma y una manera de expresarse muy linda, por esto mismo se puede leer de un tirón ya que si bien hay momentos emotivos todos están contados de una manera muy sutil pero real, para que cada persona que esté atravesando un duelo similar pueda encontrarse en las palabras de Benja pero no quebrarse nuevamente.
Es un libro que trata el duelo de una manera muy profunda, pero a su vez es un homenaje a Blanca, la niña arcoíris. Blanca, la niña que quería volar. Y “10 actos para conjurar el olvido” yo lo cambiaría por “10 actos para conjurar el recuerdo”. Ya que nunca olvidamos a las personas que comparten nuestro día a día y que están tan aferradas a nosotros que ya forman parte de nuestra alma.
Un libro conmovedor que llega al alma. Vicuña transmite mucho a través de sus palabras y escribe de una manera hermosa. Agradezco la valentía que tuvo para contar su propia historia y la de Blanquita. Este libro es hermoso y a la vez desgarrador, pero creo que es muy importante su contenido, ya que te hace ver la muerte desde otro punto de vista, y lo más importante, hace que dejemos de verla como un tema tabú. Por otro lado, te enseña sin tapujos lo difícil que es un duelo y cómo tratar a personas que están pasando por uno, lo cual, para mí, es excelente, ya que para alguien que nunca ha perdido a una persona, se le es muy difícil poder encontrar las palabras adecuadas en situaciones en donde la muerte está involucrada. Sé que el autor dice constantemente que lo que lo ayudó a él puede no servirle a alguien más, ya que todos somos diferente y tenemos diferentes modos de sobrellevar las cosas, pero aún así este texto te ayuda a poder empatizar de una mejor manera. Un libro tan real, tan honesto, que es como una apuñalada al corazón, pero que vale 100% la pena leerlo.
Es realmente difícil leer este libro y verlo desde un punto de vista literario, porque es la historia de una niña que ya no está, de un padre, de una mamá que no solo les tocó atravesar un duelo sino que también hacerlo de una manera tan pública que todos podíamos ver desde la comodidad de nuestras casas su desolación, la desesperación de perder a su primogénita. Había leído comentarios en redes sociales sobre cómo se le ocurría a Benjamín Vicuña exponer esta situación sin considerar a Pampita y la sorpresa es que Carolina también participó de este libro. Sus textos me parecieron tan cotidianos y tan hermosos… su preocupación por no poder ser la mamá que había sido para sus dos primeros hijos porque ya no se podía reír.
Diría más pero creo que hay que leerlo, es cortito, potente.
Me lo leí en una noche desvelada. No podía parar porque se siente muy cercano, como si él te lo estuviera relatando en confianza. Es muy triste, obviamente. Un dolor que quienes no hemos vivido una situación así no alcanzamos a dimensionar.
Relata todas las fases de su duelo y siento que fue muy honesto en describir cómo se fue sintiendo y comportando con el paso de los años.
No lo evalúo por razones obvias. Es su vivencia y no pretende ser nada más que un desahogo, que además puede ayudar a otros.
El relato de Pampita es súper desgarrador. Creo que fue la parte que más me pegó. Cuando relata que lloraba una hora en la ducha o cuando tenía que estar bien para sus otros hijos me partió el alma 😢
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Reseñar un libro así es muy difícil pero considero que su lectura es necesaria. Este libro es un desahogo de un padre que perdió a su pequeña hija. No puedo juzgar absolutamente nada del relato. Solo leerlo y sentir. Me acuerdo muy bien de cuanto todo esto pasó. Pampita y Vicuña son personas conocidas y queridas y la muerte de un niño o niña es algo que no pasa desapercibido para nadie. Terminé llorando, porque nos hace admitir algo que nadie quiere ver: los niños mueren. Te hace conectar con aquellos momentos de duelo necesarios en el momento que se nos presenta una ausencia en nuestra vida. El dolor no pasa, pero se transforma.
Miren que yo soy fiel partidaria de que cada uno hace el duelo de una manera diferente y no hay porqué juzgar. Pero la romantización de la muerte de una nena de 6 años (sea por el padre, la madre, un hermano, tío, abuelo o desconocido) es la ruta por la que NADIE debería ir. Simplemente no puedo comprender el nivel de negligencia en algunos capítulos de este libro. Aún así, mis condolencias totales
Siento que reseñar y calificar este tipo de libros puede ser difícil porque al final del día, no puedes juzgar ni sobre analizar el proceso de duelo de las personas.
El libro fue un brazo sobre mi hombro, siendo alguien que sigue en su proceso de duelo. Cómo lo dice el autor, a veces necesitamos conectar con personas que han pasado por lo mismo que nosotros y este libro fue eso.
Muchas gracias Benjamin por hablarnos de Blanca y ser abierto con lo que siguió después de perderla.
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Sin estrellas porque me parece imposible “calificar” este tipo de lecturas que son la puerta a la intimidad de alguien y su familia. Lo leí en una sentada y me ayudó a sentirme reconfortada en un momento de dolor y de pérdida, así que lo agradezco.
No es solo un libro de duelo y del dolor más visceral que puede padecer un ser humano; es también un homenaje al ser amado, un grito de esperanza, una reflexión y una catarsis.
5 estrellas. Todo el tiempo me puso la piel de gallina. Solo imaginar todo lo que vivió esa familia es durísimo. A lo largo de la historia aparecen señales que no solo impactan, sino que también los van transformando.
Lo que más me quedó es la resiliencia y el amor: cómo, a pesar de un duelo tan enorme, logran seguir adelante y sostenerse entre ellos. Es un libro doloroso, pero también muy humano y lleno de sensibilidad. Totalmente recomendable.
Coincido con lo de que este tipo de libros no deberían ser punteados. Es un libro íntimo, emotivo, fuerte, conmovedor y triste, que habla sobre el dolor y la búsqueda de la transformación, la prueba y error sobre como duelar y cómo el amor se transforma. Una narración de resilientes y además informativa sobre como acompañar a una persona en su duelo.
"Refería a que así como viudo o viuda es quien perdió a su cónyuge, y huérfano o huérfana nombra a quien perdió a su progenitor, la muerte de un hijo está considerada como una pérdida tan inconcebible e insuperable que no existe un término para nombrarla."
En una prosa llena de lírica, Benjamín Vicuña nos relata el dolor de haber perdido a su hija. Creo que es un libro sobre duelo que a cualquier persona que haya perdido un ser querido le servirá o le hará sentir identificado/a. Además es corto y muy ligero de leer. Muy recomendado
Una ejemplar que me dejo con ganas de mas. No fue realmente lo que me esperaba pero no esta mal. Personalmente consideraba que contaria mas sobre la vida de la niña, pero realmente no fue asi.
No le daré puntuación, porque siento que esta de más juzgar literariamente o tomarlo como una historia porque no lo es, no es una historia con final porque sigue abierta por el protagonista (padre)🕊️
Es imposible puntuar o hacer una crítica sobre un libro que habla del dolor de la pérdida de un hijo. Celebro su forma de transitarlo, la escritura es terapéutica.