Biografía del pintor, inventor, astrólogo y mago Alejandro Schultz Solari, conocido en el arte como Xul Solar. Personaje singular del Buenos Aires cultural, amigo de Jorge Luis Borges y Macedonio Fernández, y protagonista de la movida cultural en las décadas del veinte al cuarenta, Xul fue un artista de alto voltaje y un estudioso y practicante de todas las formas del conocimiento esotérico.
Álvaro Abós es un periodista y escritor argentino.
Es autor de las novelas Restos humanos (1991), El simulacro (1995) (Premio Jaén, España), El crimen de Clorinda Sarracán (2004), Cinco balas para Augusto Vandor (2006) y Kriminal tango (Alfaguara, 2009). Sus cuentos están reunidos en De mala muerte (1986), Merece lo que sueñas (1995) (Premio de Narrativa Alcalá de Henares) y La baraja trece (2005). Al pie de la letra: Guía literaria de Buenos Aires (2000) fue adaptado para televisión por Canal (á). La trilogía biográfica conformada por El tábano (2001) (sobre Natalio Botana); Macedonio Fernández. La biografía imposible (2002) y Xul Solar. Pintor del misterio (2004) recibió el Premio Konex. Su antología El libro de Buenos Aires (2000) reúne crónicas porteñas, y Asesinos (2009) compila cuentos universales sobre crímenes. La revista cultural Ñ eligió su investigación Eichmann en Argentina como uno de los libros del año 2007.
Este libro es una joya, es más que una biografía, es una pintura de época. Nos introduce al entorno del artista, hace continua referencia a los artistas contemporáneos, no solo del campo de la pintura, como Petorutti, sino escritores como Macedonio Fernández, Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal. Invita a saber más de todo, como lo hacía él. Sus años en Europa, su regreso a la Argentina, la casa de la calle Laprida (por cierto, para los que viven en Buenos Aires y para los visitantes de otras latitudes: tienen que ir a la casa museo). Hay un capítulo que se titula "De Goethe a Steiner": sin palabras. Gracias Sr. Abós por acercarnos a este magnífico ser que fue, es y será por siempre Xul Solar.
Paseando por librerías me encontré este libro varias veces pero nunca me había decidido a comprarlo. Vengo de leer varios libros de Xul o acerca de él y vivir de cerca su arte: el imponente e inabordable San Signos (64 textos, uno por hexagrama del I-ching, en edición bilingüe traducida del neocriollo por Daniel Nelson y con un estudios previos maravillosos), un recopilado de artículos de la especialista Patricia Artundo, su presencia recurrente en la obra de Borges y su casa museo de Laprida 1212. Este libro despejó dudas, completó huecos de información y sobre todo tejió en mi cabeza una precisa red de relaciones entre los protagonistas de la cultura de la Buenos Aires de la década del veinte y del treinta. Por mis lecturas previas sabía de la amistad cómplice con Petorutti pero acá vi cómo se fue fraguando desde Europa, la relación con Marechal, con Borges, con Macedonio y otros referentes de la cultura argentina.
Está escrito en un lenguaje ameno y organizados en tres etapas vitales: su viaje iniciático a Europa, su vuelta a Buenos Aires y plenitud de su arte y el final en el Tigre. Muy bien documentado, en el mismo texto Abós introduce la bibliografía y al final la detalla. Me gusta que rompa mitos como el de Macedonio perdiendo sus originales en mudanzas y que brinde datos de interés como la historia de Pablo Beitía, el arquitecto que hizo la casa museo de Laprida después de fascinarse de chico con Xul. Profundiza en temas clave como los idiomas y los usa de excusa para ir del esperanto a invenciones de Cortázar en su Rayuela. Me enteré de docenas de revistas fugaces editadas por Borges, por Bioy, por Petit de Murat de las que quiero saber más. Lo mismo, releer Tlön, Uqbar, Orbis Tertius y otros cuentos de Borges con marcas claras de Xul y darle una nueva oportunidad a Adán Buenosayres que hojeé de adolescente en la Biblioteca Nacional. Abós, al igual que Xul, te deja con ganas de explorar, de aprehender el mundo. “Examina todo, retiene lo bueno”, el leit motiv que toma de San Pablo y lo acompaña toda su vida.
En resumen, es un gran libro para conocer más no sólo de Xul sino del arte y la literatura de la primera mitad del siglo XX a través de sus protagonistas. Seguramente busque los libros que el autor escribió sobre Macedonio y sobre la ciudad de Buenos Aires porque me parece un estilo justo para contar este tipo de historias.
Frases preferidas: “Cuanto más sé, más quiero saber.” “Todos estamos presos, aunque el guardián haya desaparecido hace años o siglos. Nos encerró a todos y se fue, o se murió.” “Tenés que inventar las flores y no copiarlas.” “Examina todo, retiene lo bueno” (San Pablo) “Las prácticas de todos los pueblos que la soberbia occidental ha llamado primitivos.” “Hay que tirar guijarros musicales / al fondo del silencio: / el silencio responde con su voz muerta.” (Leopoldo Marechal) “Un libro que no encierre su contralibro es considerado incompleto.” “Para colgar un cuadro de Xul Solar debemos agrandar nuestra casa. No solo materialmente, sino espiritualmente…” “No, hoy no hice nada. ¡Ah, sí! —dijo después—; fundé doce religiones después de almorzar.” “La cronología es una convención que contradice el tumulto de la vida.” “Xul ha conseguido el mayor triunfo de un hombre, una madurez sin declinación (…)”
Xul Solar es de los personajes más apasionantes que ha dado Argentina (y tiene una abultada cantidad ) . Fue todo: pintor, músico (tocaba cítara, piano y violín), escultor, escritor, astrólogo, inventor ( el panjuego y el panajedrez y también linguista (inventó lenguas como la panlengua y el neocriollo). Borges lo admiraba y ayudó mucho a hacerlo conocido. Este libro está bien informado y en ese sentido, no falla. Donde me parece que falla es en acercarnos a Xul. Cuando uno lee sobre Xul a través de Borges o Bioy Casares, uno tiene esa sensación rara de que lo conoce y de lo querés o que lo habrías querido de haberlo conocido. Acá no pasa eso. Es un raconto muy rigurosamente hecho de la vida de Xul. Me recuerda una anécdota de Rodríguez Monegal sobre Borges en Literary biografy: le hizo prometer que no se concentraría en los cambios de domicilio para así olvidarse de sus libros.
Increíble retrato no sólo de un artista eterno, sino también de todas las escenas culturales de las que formó parte a lo largo de su vida y su carrera.